La NBA en talle XL


La oportunidad de experimentar de cerca el mundo Lakers durante varios días de la semana anterior me da justo el pie para retomar la escritura de este blog luego de varios meses de ausencia en las páginas. De hecho un blog casi que no sería un blog si uno no se olvidara de escribir en él; digo, al menos es lo que sucede con el 90%? 99%? de los blogueros del mundo. Hacía varios años que no asistía a un partido de la NBA ni a su behind the scenes y pude tomar varias notas y con ellas, espero, conclusiones. En todos estos años intermedios creo que desde el 2005 pasaron muchos partidos, sucedieron cosas en la NBA, pero también en la vida personal de cada uno de los 18.000 espectadores que colman cada patido el Staples Center. En mi caso, espectador ocasional, tuve un hijo y asistir a un partido de la liga mas poderosa del mundo con un niño de catorce meses por mas entradas vip y quinta fila de asientos, no hay Jack Nicholson actuando para nosotros a pocos metros que pueda. Pero atención que no sólo uno ha cambiado sino que el espectáculo deportivo (creo yo) mas completo del planeta también lo ha hecho, y no me refiero sólo a cuestiones deportivas.

El estimulo audiovisual comienza fuera del estadio, nomas al tomar un cafe frente al Staples, incontables metros de pantallas full full al exterior te avisan que esto es solo el comienzo de la tentación de los sentidos que vivirás en las próximas dos horas y media. Apenas poner un pie en la puerta del arena, seguridad de tipo aeropuerto mediante, nos asaltan con regalos, promociones, dos por unos y tres por doces de hamburguesas, papas fritas, camisetas retro y ositos de peluche. Colores, más colores, stands, juegos, pantallas -más y más pantallas- hasta que se corre el telon del pasillo y aparece en su majestuosidad imponente el recinto, digo la cancha. No juega Koby, ni Nash pero uno a uno se sientan las casi veinte mil sin que un asiento quede vacio. Modelos, gente del ambiente -de su ambiente claro-, actores, actrices o personas que bien podrían serlo por su bonetería se acomodan en las primeras filas. Ahí estamos listos para que comience el show.

Cada vez me cierra más la idea de que el deporte tiene una relación tan estrecha con la cultura que nos puede decir tanto de una sociedad. Relacionar la violencia en el fútbol en Argentina resulta sencillo en el marco de una sociedad evidentemente prepotente, y casi con la misma evidencia resalta en la cercanía la puesta en escena de la nba, la super producción de la super potencia. Todo es exagerado en tamaño y contundencia, a grandes rasgos y en pequeños detalles. La seguridad del estadio probablemente pueda ser el ejército de cualquier país de los nuestros, la iluminación que venían tantas y más luces, el sonido alto y fiel. La comida circula, la bebida también, los asientos de comodidad Cinemark a noventa grados. La discoteca is open. Siempre que tuve la oportunidad de visitar Estados Unidos tuve la reiterada impresión de que todo rebalsa, por las dudas vió?. El deporte no es otro mundo dentro de otro mundo, sino que todo tiene coherencia con la vida fuera del estadio. En las calles la vida también es doble XL; los coches, las personas, los sacos y las corbatas, las autopistas, si las pantallas claro, los platos y los vasos de los restos.

No olvido el baile de mi hijo ni bien ingresar a la sala que nos habían facilitado para ver el partido. Probablemente él nunca lo recuerde pero el asalto a sus sentidos fue incrementándose a medida que la fiesta se continuaba, los Lakers perdían pero el show must go on. La estimulación ya era intensa, tanto que pensé que hay que mejor vivirla como ellos saben y salí al pasillo en búsqueda desesperada de una hamburguesa completa. Vegan Burguer para mi mujer? Si claro, tenemos Sr. o usted cree que todo esto es improvisado. Luces y mas luces el niño ya no sabia para donde mirar, música y más música, alta definición por doquier, el cuerpito no le daba más pero dale que esto no para, no para, no paraaa.

Fin de fiesta, por favor señores conduzcan con cuidado camino a sus casas, todo un detalle del locutor. Un hombre de seguridad muy amablemente nos acompaña al estacionamiento para asegurarse que no equivoquemos el camino, si al fin y al cabo de eso se trata.