Hoy cumplo 33 y no he hecho nada con mi vida

Cada noche le digo a mi novia. Hoy no he hecho nada en todo el día. Incluso en días en los que he trabajado más de diez horas. Así es cómo me siento. Que no he conseguido nada. En 33 años, cada día de mi vida me he sentido así.

A pesar de todos los esfuerzos y el trabajo duro sigo igual que cuando empezó mi lucha. Todavía no tengo mi libertad. Demasiados años sintiendo que he perdido el tiempo. Trabajo tirado a la basura y sueños sin lograr.

33 años en los que no he conseguido nada, nada de lo que yo quería.

He fracasado en todo lo que me he propuesto, estas son mis vergüenzas.

1 — Montar una startup y ponerme como un cheto

Cuando tenía 28 años ayudé a montar una Startup. Éramos dos. Nunca había trabajado tanto en mi vida. Los días eran prácticamente todos iguales. Levantarme temprano. Comer muchos Croissants de chocolate del Mercadona. Trabajar. Comer Croissants. No hacer ejercicio. Volver a la cama. Así durante un año.

Me pregunto ahora si me ducharía, ni me acuerdo, quizá no tenía tiempo.

Pasé de pesar 73kg a 90kg. Comía por ansiedad. Por falta de control. Por stress. Por ignorancia. Por no saber hacer las cosas mejor.

La startup fracasó. Mis kilos siguieron conmigo.

Ese gordo de la imagen soy yo.

2 — Mudarme a Londres y perder mi trabajo

Me mudé de ciudad y de país. Y a los cuatro meses me mandaron a mi casa.

Me dejaron en una situación lamentable. Deprimido por haber perdido el empleo. Sin un duro. Pagando el alquiler y sin forma de encontrar otro trabajo. Esta vez por lo menos no comí Cruasanes del Mercadona. Quizá porque no hay Mercadona. Los del Tesco no me gustan.

3 — Perder todos los trabajos anteriores

En algunos me echaron. En otros me fui yo. Aunque acabarían echándome, lo tengo claro. Todo por creerme Steve Jobs. El problema es que nadie más lo creía. Nadie pensaba en mi como Steve Jobs. Tampoco les culpo. Estar callado detrás de la pantalla no ayuda.

Siempre tengo la esperanza del efecto Clark Kent. Nadie ve a Superman, pero yo siento que hay un Superman en mí. Aunque a veces, también lo dudo. Es el mazo de la vida en toda la cara. Soy como soy y mientras tanto, seguiré perdiendo trabajos.

Ojalá me hubieran echado por otras razones. Nunca hice nada para merecerlo. Sólo ser diferente. Más que suficiente para despedirme varias veces.

En el fondo, tampoco no me siento tan mal. Al final, a tí también te van a despedir. Y eso me hace sentir mejor. Ya sabes, desgracias compartidas, saben mejor.

4 — Trabajar en un proyecto durante seis años y tener un mojón

Empecé a pensar en una web de viajes hace muchísimos años. Trabajé en ella. Le dí vueltas. Repensé. Volví a lanzarla.Nunca he conseguido nada. Todo ha sido error tras error.

Esta web hoy se llama Handytravelers y la última vez que trabajé en ella ha sido hace escasos meses. Trabajé en la nueva idea más de seis meses. Cada noche después del trabajo. Cada fin de semana. Intentando programar una idea que pensaba sería increíble.

Igual lo es. Igual es una mierda. Quién sabe.

Sé que lo hice todo mal. No se trata de trabajar muchas horas. Ni de sufrir. Programar es un esfuerzo silencioso que no da frutos. Querría borrarlo todo y olvidarme de que existe. Nadie la echaría de menos.

Otros a mi edad ya lo habían conseguido.

Algunos mucho antes. A los 33 años, Jesús ya tenía su propia religión. Steve Jobs y Elon Musk ya eran estrellas de Silicon Valley. Millonarios, probablemente Billonarios. La lista es infinita. Sólo me hace sentir más miserable. Cada año que pasa busco a alguien más mayor con el que inspirarme.

No me consuela que el creador del pollo frito lo consiguiera a los 85 años. No quiero esperar tanto.

Dicen que de los fracasos se aprende. Yo preferiría aprender de mis éxitos. No me llevo nada de mis errores, sólo sentir que he perdido el tiempo. Fracasar está sobrevalorado. No vale para nada.

Tengo que mejorar.

Está claro que no puedo seguir así. De nada me ha servido quedarme encerrado en mi habitación horas y horas trabajando en cosas que a nadie le importa. Tengo que cambiar. Esta es una de las razones por la que estás leyendo esto. Quiero salir a la luz.

Estas son algunas ideas para dejar de la luz de una pantalla y convertirme en una persona decente.

1 — Buscar ayuda en los demás

Siempre me ha faltado. Siempre he pensado que podría hacerlo yo todo. No por sentirme más listo que nadie. Tengo miedo a molestar. De hacer perder a los demás su tiempo con mis tonterías.

Quería esperar a que mis proyectos tuvieran un poco de tracción. Sentirme orgulloso y poder compartirlo. Nunca llegó ese momento.

El problema es que no tengo ni idea de cómo pedir ayuda. Ni tengo ni idea sobre qué pedir ayuda. Necesito ayuda para pedir ayuda.

2 — No decirle a alguien que tiene cara de caballo

Siempre he pensado que podrían habernos enseñado esto en el colegio. En vez de hacernos perder el tiempo haciendo los deberes 1, 2, 3 y 4 de la página 120 podríamos haber hecho algo útil.

Recuerdo, hace años, había una chica que todo el mundo decía que tenía cara de caballo. Nos subimos en un bus con mis amigos y esta chica. Mirándola a la cara le dije: “Tienes cara de caballo”.

Mis amigos se quedaron de piedra. Yo pensaba que le estaba haciendo un favor. Todo el mundo decía a sus espaldas lo fea que era. No entendía que hubiera ninguna diferencia entre decírselo a la cara o no. Así que se lo dije.

Ahí aprendí una valiosa lección. Y ya os imagináis cómo acabó la cosa. Nunca más volvió a hablarme. Sus amigas tampoco. Y no fue la única vez. A día de hoy sigo haciendo estas cosas. Y aunque he mejorado, aún me queda mucho por mejorar.

3 — Hablar en alto

La mayoría de las horas me las paso callado mirando para una pantalla. Cuando alguien me habla me pilla tan concentrado que lo máximo que puedo contestar son un par de monosílabos.

Nadie lo entiende y acaban llamándome borde. He pensado en hablar más en público, dar alguna charla, quizá empezar un podcast. Quiero utilizar más mi voz. Acostumbrarme a expresar mis ideas en alto. Me cuesta. Y quiero cambiarlo.

4 — Aprender a negociar

Una habilidad clave en el mundo de los negocios. También para la vida diaria. Puedo ser el único ser humano que acabe pagando más o aceptando menos si me lo piden. Me siento mal. No quiero engañar a nadie. No quiero ser injusto.

Quiero aprender que negociar es parte de un juego. Un juego que acaba repercutiendo en nuestras vidas.

Cuánto dinero habré perdido por no saber negociar mi salario. Por aceptar cualquier precio. Por decir, el dinero me da igual. Soy un palurdo. Eso es lo que soy.

5 — Escribir

Escribir es la mejor forma que se me ocurre para compartir mi opinión. Aún tengo mucho que mejorar. Llevaba años sin escribir. Me encanta. Tuve un blog cuando tenía 15 años y no recordaba lo feliz que me hacía compartir con los demás mis pensamientos.

Ojalá pudiera escribir cada día. Mientras, quiero publicar un artículo cada dos semanas por lo menos. Quiero exponerme y que los demás puedan darme su opinión.

Qué es lo que quiero conseguir

1 — Ser libre

Por esto empezó todo. Por ser libre quise ser emprendedor. Quise ser nómada digital. Crear mis propias reglas. No tener miedo a llevarle la contraria a los que están arriba. Decir y opinar libremente sin temor a perder mi fuente de ingresos.

Estos son mis dos razones por las que quiero ser libre:

A — Viajar y vivir donde yo quiera

Ser un nómada digital es probablemente sinónimo de viajar. No creo que tener un negocio nómada implique viajar pero sí es una condición que a mí me hace feliz.

Me gustaría poder elegir dónde estoy y cuánto tiempo. Poder trabajar desde donde quiera. Poder estar un año en Roma si me apetece. Visitando a mi familia en Galicia un mes. Aprendiendo a cocinar en Tailandia por las mañanas mientras trabajo por las noches.

Para mí, esta es la clave de una vida feliz. Viajar y vivir en sitios diferentes es la mejor forma que conozco para escapar de la rutina. Para que la vida no se nos escaque. Cuando nos movemos y nos enfrentamos a situaciones nuevas, la vida dura más.

B — Trabajar en lo que me apetece

Quiero poder escribir plácidamente a la hora que me apetezca. Dejar de programar infinitas horas sintiendo que no hago nada provechoso. Elegir hacer lo que uno disfruta, es junto a viajar, uno de los mayores places.

Desear que llegue el día siguiente para continuar con lo que estás haciendo. Es una sensación indescriptible. Muchos sabréis de lo que hablo. Sólo se puede entender cuando la vives.

Qué fea es la vida cuando uno se siente perezoso de volver a su oficina a hacer todo aquello que le piden. Es prácticamente como estar muerto en vida. Si tu cerebro no hace lo que disfruta, te estás perdiendo todo.

2 — Conseguir que Handytravelers sea un referente mundial de viajes

No sabría decir porqué. LLevo seis años obsesionado con esta idea. Quiero crear una comunidad de viajeros única en el mundo. Algo de lo que sentirme orgullo.

No importa el tiempo que pase. Lo desesperado que me sienta. Las ganas de borrarlo todo. Siempre acabo volviendo. Es un imán. Es una sensación extraña.

No me importa que a nadie le importe. Ni que sólo entren diez personas al día a la web. No me importa a pesar de haber trabajado horas, meses y que sea un completo desastre.

Quiero encontrar el camino, pero no puedo hacerlo yo solo.

3 — Quiero ayudar a otros a convertirse en un Nómada Digital

Esta es la razón por la que estás leyendo este blog. Después de más de diez años en el mundo online quiero compartir mis conocimientos. Quiero ayudar a otros a crear su negocio nómada. Quiero que más personas en el mundo abracen la idea de vivir de sus pasiones.

Además quiero ayudarme a mí mismo a abrirme con los demás. Quiero compartir mis ideas. Escribir más artículos. Investigar. Obligarme a aprender. Conectar con otras personas como yo y no sentirme solo.

Hoy empiezan mis 33 años y quiero hacer algo bueno con ellos.

Cada mañana tengo que venir a la oficina y continuar con mi trabajo. Tengo la suerte de estar rodeado en un ambiente donde puedo opinar y marcar la diferencia. Estoy agradecido por ello.

Aunque, no es para mí. No me siento yo mismo. Sólo una hormiguita que hace lo que le piden con ratos de inspiración.

Por eso, quiero sacar lo máximo del tiempo que me queda libre. Quiero hacer de estos 33 años, el año en el que empiezo a cumplir mis sueños.

Espero que me acompañes.


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