Gracias ad-blocker por el empujón.

Antes de comenzar, quiero dejar algo en claro: Creo que en algunos casos, las “irregularidades” o “ilegalidades” pasan en parte porque la solución a un problema no está siendo solucionado de la mejor manera posible, o simplemente porque alguien fuera del sistema inventó una forma mejor para solucionarlo. Para ejemplificar a lo que me refiero, voy a usar la música (no, no voy a hacer un musical a lo Disney):

A fines de los 90’s, la industria musical salía del trono en el que estaba sentada hace 50 años para comenzar la lucha contra el formato digital. Napster (entre otras) facilitaba el acceso a la música y de forma gratuita -al menos para el usuario-. Pasaron algunos años y Apple lanzaría iTunes, plataforma para la compra y descarga de música de manera digital; consecuencia de ésto, la piratería bajó respecto a lo que sucedía anteriormente. Con la llegada de los smartphones, las personas comenzamos a llenar nuestros teléfonos de música. Como la capacidad no es infinita, nacieron servicios como Grooveshark que servían para escuchar música online, nuevamente gratis e ilegal a ojos de los sellos discográficos; incluso Youtube nos servía para tal propósito. Años después llegaría Spotify y los servicios de streaming musical, con bibliotecas millonarias de música, todas éstas negociadas con las discográficas. Nuevamente la piratería bajó de manera sustancial. Como dato: En Chile, la plataforma musical tiene +2.000.000 de usuarios, de los cuales el 80% utiliza la versión gratuita que, como sabrán, además de todas sus limitaciones incluye publicidad, sin embargo 1.600.000 personas parecen estar de acuerdo con esta propuesta de Spotify.

¿Que carajo tiene que ver esto con los ad-blockers? Hace un par de semanas, la IAB hizo un berrinche respecto al servicio entregado por los adblocker plus, (para quienes no sepan, este servicio es bloquear la publicidad en internet) respecto a las 500.000.000 de descargas conseguidas desde su lanzamiento para Firefox. ¿La excusa? “Que roban libertad a los publicistas y que censuran contenido.”

Creo que los números de descargas de los bloquedores de publicidad no son otra cosa que un indicador de que las cosas se están haciendo realmente mal a nivel de industria publicitaria. Como usuario, es tremendamente frustrante entrar a un sitio y ver como saltan los noventeros pop-ups (ahora en formato video (!)), gráficas de revistas puestas a tamaño completo en una página, videos de hasta +5 minutos (si, lo ví, no me lo contó nadie) en formato pre-roll de Youtube, y así suma y sigue. En los formatos mobile (“lo que viene” desde el 2009) la cosa no hace sino empeorar: los anuncios no sólo son más molestos, si no que además consumen los megas y gigas de nuestros planes de datos.

Muy interesante Banco de Chile… ¿Y mi noticia?

El ejemplo de la música es clave a mi parecer para entender que los usuarios no estamos descargando los bloqueadores porque somos punkis y estamos en contra de los “sitios burgueses que buscan hacerse ricos”, si no que responde a la necesidad de una mejor navegación, de una experiencia de usuario sin una pelotuda invasión de publicidad que probablemente no queremos ver, en muchos casos descontextualizada totalmente y que además nos quita megas para cargar un banner en lugar de usarlos para cosas realmente importantes: memes en Tumblr.

El caso de Spotify refleja que los usuarios SI estamos dispuestos a consumir publicidad a cambio de un servicio gratuito, pero publicidad bien entregada, en un formato que tiene sentido respecto al medio. Un par de canciones, tanda comercial y vuelta a la música. Lo que están haciendo muchos sitios es el equivalente a estar escuchando una canción y, justo antes de coro y que lo gritemos a todo pulmón “Hola, soy el vicepresidente de Coc…” Frustrante.

Como publicista que soy, creo que estamos en el momento de dejar de llorar porque los usuarios están aburridos de nosotros y busquemos una forma de hacer una mejor publicidad, y por cierto que la hay: Generando contenido desde la marca, banners situados en lugares donde no estorben la lectura de contenido, adaptando los anuncios a las redes donde son exhibidos (hola banners en Instragam!), etc.

Está en los medios, los clientes y las agencias mejorar el estado actual de la publicidad online, aprender a leer a los usuarios y no sólo invadirlos con gráficas para lograr unos cuantos clicks.

Ad-blocker, gracias por el empujón.

@jsaintemarie