Dejen de buscar la explicación en quienes sufrimos bullying
Noemí López Trujillo
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Buen artículo Noemí,

Sin embargo, permíteme señalar varios puntos. Buscar motivos no es buscar culpables. Obviamente habría que preguntarse ¿por qué estos cabrones arremeten contra estas personas? Sin embargo, en este caso la respuesta es más fácil; porque tontos violentos los hay en todas partes. Así que la pregunta más difícil es la otra: ¿qué tienen estas personas para convertirse en el objetivo de estos sujetos?

No he sufrido bullying, pero sí lo he presenciado. Y —aunque no me gusta reconocerlo— sí he intermediado en algún que otro episodio, encarándome los abusones. No es algo de lo que me sienta orgulloso, porque siempre se puede hacer más, pero al igual que tú: he conocido la maldad infantil. Y sé muy bien que existe.

Si puedo aportar algo desde mi experiencia es que los compañeros que sufrieron acoso tenían algo en común con los demás: eran diferentes. No se trata de ser gordo, negro o gitano… es simple y llanamente ser diferente.

En muchas ocasiones esta diferencia era un tema de autoestima o personalidad. Aquellos más introvertidos o inseguros eran rápidamente detectados por los “líderes”; aquellos con más seguridad y que disfrutaban atrayendo al resto. Generalmente estos personajes no suelen atraer la atención de alguien introvertido, ni de alguien inseguro. El primero encuentra más interés en su mundo interior, mientras que el segundo no cree que lo más inteligente sea juntarse con alguien que no le da buena espina.

En cualquiera de estos ejemplos (y de los que me dejo en el tintero) el abusón detecta que hay alguien que no le baila el agua. Y para colmo: es débil. Habla poco. Tiene pocos amigos y —per se— pocos apoyos. Con lo que se convierte en un objetivo fácil sobre el que focalizar sus mofas; y las palmas de los palmeros están garantizadas. Palmeros que en ocasiones aplaudirán deseando en lo más hondo que ésta sea la manera de evitar ser el objetivo del tonto de turno.

¿La solución? La solución pasa por el refuerzo positivo en la educación. Si desde pequeños se refuerza de manera positiva los comportamientos adecuados, esta mierda debe desaparecer. Si en el colegio te premian por “ser un chivato”, el niño aprenderá a que el día de mañana los problemas se solucionan acudiendo a las autoridades y no por ti mismo. Si en el colegio te premian por ayudar al débil, en el futuro el niño lo tendrá interiorizado. Si en el colegio se premia que un compañero reprima a otro que está ejerciendo una posición de “abuso”, en el futuro nadie tolerará un abuso en su presencia.

Pero aún hoy, el “chivato” es el malo. El que va a contarle algo al profe, es el villano. Y crecemos pensando que acudir por los cauces legales y oficiales es algo malo. Con lo que al final, el que juega al margen de las reglas, siempre será visto de mejor manera de la que merecería.

Ante el bullying, tolerancia cero. Pero el sistema educativo debe cambiar y debe reforzar actitudes que queremos ver en el futuro.

Por otra parte aludes a que de “psicópatas está el mundo lleno”. Es cierto, pero un psicópata y un matón son cosas muy diferentes. Si quisieras identificar al psicópata, deberías fijarte en el que no hace nada y actúa como mero espectador. En el que malmete detrás de los compañeros. En el que no es capaz de empatizar. Pero no lo asocies con alguien violento, porque ese transtorno es algo mucho más complejo y terrible.

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