Aguardiente
Pa’ arriba
Pa’ abajo
Pal centro
Pal carajo
Y así se van volando
las penas. Como cigüeñas
van buscando
otros lados.
Con aguardiente se van
y se quedan allá,
cómodas, por unas horas
hasta que amanece.
Hasta que el Sol florece
y comienza otro
día nuevo. Aunque
parece viejo.
Ahí, ahí, en
ese momento
regresan de nuevo.
Cuando se va la resaca
y se lleva el aguardiente,
ahí, ahí, y sólo ahí,
las penas vuelven.