Discurso de graduación @designonscreens. Promoción 16–17

La ciencia, en su búsqueda continua por la verdad, ha constatado en los últimos años que una de las cosas que más ayuda a las personas a ser felices es hacer actos de celebración continuos y hacerlos en nuestro ámbito familiar y social.
Esto ya lo sabíamos. A pesar de la afición por los gadgets tecnológicos que casi todos compartimos, sabemos bien que lo que verdaderamente nos reconforta y nos hace sentirnos bien es estar a gusto dentro de nuestra comunidad, estrechando lazos personales, de ocio y profesionales con las personas de entorno. Es decir, nos hacen más felices las experiencias que la posesión de objetos, por muy seductores que sean.
No, como podéis adivinar, no nos ha llegado el presupuesto para regalaros unas HoloLens de Microsoft a cada uno. Formáis parte de un proyecto que está recién nacido. Con sus ventajas y sus inconvenientes. A estas alturas, ya habréis advertido unas y otros. Por nuestra parte, solo quiero deciros que hemos trabajado cuanto hemos podido. Que no todo depende de nosotros y que los profesores os han traído lo mejor que tienen. Quiero que valoréis lo difícil que es para ellos, profesionales en su mayoría, meterse en el oficio de enseñar. Y, por favor, achacad sus fallos y sus retrasos a quien os habla. Que ya está pensando cómo mejorarlo para el año que viene. Ya… ya sé que creéis que ya eso os pilla lejos. Pero os equivocáis. Lo queráis o no ya formáis parte de este proyecto y de esta Universidad. Ahora lleváis su escudo en el pecho. Y cuanto mejor les vaya a los estudiantes que ya están matriculados para el año que viene (y a los que están por venir), mejor será también para vosotros.
Me gustaría que habléis de Salamanca, de este máster y de lo que habéis aprendido, sean conocimientos o experiencias. Me gustaría que lo hicierais con orgullo, aunque eso es sólo un deseo. Probablemente, el tiempo os de una mejor perspectiva acerca de lo que aquí hemos visto y de la valía de las personas que por aquí han pasado. Espero que así sea. En ocasiones hemos llegado a enfadarnos con algunas cuestiones. Ese es el mejor síntoma de que lo que hemos estando haciendo aquí nos importa a todos. Es una magnífica señal.
Pero es el momento de dar las gracias. A los profesores y a los dos Fernandos, que me han ayudado en lo que han podido. Aunque como sabéis, han tenido que asumir retos en la Facultad, con los que no contábamos al principio. Y, por supuesto, daros las gracias a vosotros por haber confiado en nosotros. Por haber hecho posible que este proyecto haya tenido continuidad en una segunda promoción. Con los inconvenientes que ello tiene. Ser pioneros es lo que tiene. Os lo dice uno que también lo es de una segunda promoción. Con sus ventajas y sus inconvenientes.
Ahora, os voy a pedir un ejercicio de mental de memoria. Quiero que miréis atrás. Que recordéis aquella carta de motivación que escribisteis para solicitar la admisión y que evaluéis qué expectativas se han visto cumplidas y cuáles no. Cuáles, ojalá algunas, superadas. Las no cumplidas son aquello en lo que debemos mejorar. Las superadas son ese regalo con el que no contabais. Pensad cuánto ha cambiado vuestra forma de ver la vida y de ver esta profesión desde aquel momento inicial en octubre hasta ahora. Aún recuerdo la cara con la que mirabais a Regina, de Everis, o lo abrumados que os visteis en la jornada de inauguración. La diferencia entre aquel momento y el de ahora es el poso que os ha dejado el master.
Sigamos con el juego. Ahora quiero que miréis al futuro. Y que comparéis cómo os lo imagináis ahora frente a cómo os lo imaginabais en el mes de septiembre, antes de empezar. La diferencia, de nuevo, es lo que vuestro paso por este máster os ha aportado.
El futuro da miedo. Es normal. A los que estamos sentados aquí también. Motivo de más para intentar comérnoslo con patatas. La graduación debe ser una fiesta, una celebración de lo que hemos vivido hasta ahora. De que termina una etapa. Pero también es un hito que aporta significado y que simboliza un momento de cambio en nuestras vidas. Pretende poner de manifiesto el papel que esta Universidad va a jugar en vuestras vidas. Por eso es importante. Celebrar, marcar un hito. Representa un punto y aparte. El fin de una etapa y el comienzo de otra.
Ahora que ya sabéis algo de Branding, os haré notar que la marca verbal “la Ponti” tiene todo su valor como marca en la comunicación informal. Que pertenece a los que la usan, es decir, a vosotros, no a la institución. Y que tiene este toque diminutivo que refleja bastante bien la naturaleza de la institución. Pequeña y cercana. Llamar a esta universidad “la Ponti” es apropiársela, hacerla de uno. Y es que ahora, os guste o no, ya formáis parte de la historia de esta Universidad. Y “la Ponti” tiene para con vosotros un compromiso de por vida por llevar, como lleváis ahora, su escudo en vuestro corazón. Esperamos estar a la altura.
Salamanca, 1 de julio de 2016