Por La Boca y Núñez pasé en colectivo

Por La Boca solo pasé en colectivo, por Núñez también. Una vez probé la fainá pero ya ni me acuerdo qué gusto tenía, después oí que la mencionaban en un tema de Memphis La Blusera (moscato, pizza y fainá). Una noche resulta que gano entradas en la radio para ir a una discoteca que quedaba en el famoso barrio de River. Al parecer venía “sobreviviendo” desde los años ochenta: alfombra muy trajinada, viejos sillones de leopardo, pista con baldosas luminosas, bien decadentista por así decirlo. Es lo único que recuerdo de esa zona, si veo el barrio en fotos no lo reconocería.

Uno salió de La Boca, el otro se quedó, o sea que en cada ‪‎Superclásico del fútbol argentino todos asistimos a una histórica y gigantesca pelea de vecinos de un barrio de Buenos Aires. Con Avellaneda pasa lo mismo. Y en Santiago del Estero se avecina el silencio -pasan los últimos cadetes en moto, solo quedan los pájaros por ahí- cuando se viene un Boca-River más. ¿Quiénes tirarán las bombas? Unos se dormirán tarde sin poder frenar la algarabía, dormirán sonrientes hacia un lunes de ganadores. Otros se dormirán tarde sin dejar de masticar la bronca, o la tristeza, apagarán facebook y mirarán canales de cable extranjeros. Los dos se dormirán tarde. Y los otros, los de Racing por ejemplo, quieren que Boca pierda, o que River pierda, o sea que ninguno gane, esos en paz filosófica simplemente mirarán tomando mate.

Me hice de River de chico por uno de mis tíos -que en paz descanse- con su carácter enfático y vivaz, me impresionaba. Sí, me gustaría que gane, valga en su memoria, pero nunca pedí una camiseta y si la tuve no me acuerdo. Ahora las camisetas nuevas está buenas, hay diseños atractivos con colores vibrantes, hay camisetas de Boca que están buenísimas, de River también, de Racing, las alternativas, las de vestir, muchas variantes. Hay camisetas del mundo también atractivas.

Aquella vez que pasé en colectivo por Núñez (de vuelta a Santiago) el equipo del barrio ganaba algo -no me acuerdo qué- pero el espectáculo era impresionante, los colores, el humo, esa cancha hervía de alegría. Me alegré pero al mismo tiempo tuve la sensación de que esa victoria era bien de ellos, y que yo simplemente pasaba por ahí. Veo por la televisión en HD cuando la Bombonera se enfiesta al salir el equipo xeneize, bien por ellos, son los suyos, es así. Será que no soy futbolero, debe ser. Pero si tengo que ser localista como los porteños, o los tucumanos, o los cordobeses, o los jujeños, tendría que ser de Central Argentino de La Banda, ponele.

Vivimos en una disonancia ontológica futbolística.

Bruma sólida. Sketch en tablet. JAL Nueve Mil.