Quebrada “La Vieja”. Bogotá — Colombia.

EL DESEO DE VIAJAR

Recuerdo cuando pasaba por la primera etapa de vida y mis padres querían llevarnos a mi hermano y a mí de viaje cuando tuvieran el dinero suficiente. En el momento que tenían todo planeado, ellos nos decían que iríamos a determinado lugar, tantos días y hasta las habitaciones del hotel las tenían reservadas para nosotros; era un proceso largo y algo difícil para poder hacerlo realidad. Al final, siempre nos brindaba felicidad y mis padres sentían tranquilidad, y como ellos nos decían: -Su felicidad es nuestra felicidad-.


Cuando vas creciendo, cada vez más sientes que la oportunidad de viajar se va a terminar pronto ya que tendrás mayores responsabilidades, menos tiempo libre para volar y tendrás que ahorrar mucho dinero para poder hacerlo. De pronto has llegado a pensar que podrías perder la oportunidad de sentir la magia que llega cuando estás de viaje, de encontrar personas que siempre brindan su mejor atención para conocer su territorio de punta a punta, y de descubrir paisajes increíbles para admirar; magia que te muestra las mil maneras que el mundo te da para avanzar en tu aprendizaje, que existen distintas realidades para cada individuo y para darte cuenta que no todo gira alrededor de ti. Algo bacano, es que viajar siempre te muestra cosas nuevas, sacándote de la zona de confort en la que vives a diario.

Por las razones mencionadas es que debes asegurarte de que esa magia no se acabe al ir avanzando los años, es más, debería crecer cada año aún más.

Desierto de Huacachina. Ica — Perú.

Sentía que estaba perdiendo esa magia. Cuando me di cuenta de que no quería alejarme de los viajes por tener otras responsabilidades, ni perderme la oportunidad de una nueva aventura por algún roba sueños que me dijera que no podría realizarla, decidí tomar acción, viajando por la mayor cantidad de lugares del mundo que pudiera (no quería solo viajar y ya. No quería devolverme a casa sin darle un sentido a mis aventuras)…

(Hugo A. Garcia y Bryan A. Pillimurt) amigos de vida y viajeros. (Fiorella Morales) Maravillosa persona y amiga en Lima, Perú

… Inicié a crear ese proyecto que tanto quería realizar llamándolo Viajando con Alegría. Empecé mi recorrido por Colombia, ahorrando algo de dinero y recorriendo algunas ciudades importantes (aunque debo admitirlo que para ser colombiano no conozco muchos lugares de mi país. Prometo programar una ruta para conocer por completo Colombia), aprendí cómo podría llevar mi proyecto a países distintos al mío y adquirí algo de experiencia para continuar con el mismo. Mi siguiente destino fue Perú, donde conocí mi primera maravilla del mundo: Machu Picchu. Este país fue un lugar que, con tantas experiencias en tan poco tiempo, me motivó a continuar viajando, conocer y aprender de cada camino. Luego continué por Ecuador, conociendo sus costas, su cultura, su comida marítima y aprendí a conocerme más en cuanto a gustos, actitudes, pensamientos y más. Y en este momento, preparo mi siguiente destino: México. Así podré conocer mi segunda maravilla del mundo: Chichén Itzá.

Durante este primer año del proyecto, aunque muchas personas me decían que no podría darle vida a VIAJANDO CON ALEGRÍA, estos viajes fueron una razón importante para continuar y no desfallecer… y mira ahora, -¡llevo un año Viajando con Alegría!-

Esto que les acabo de contar es para que conozcan un caso de la vida real donde se evidencia como siempre se tendrán tropiezos para realizar sus metas, y que todo en la vida es un aprendizaje. Por eso debemos sacarle el mayor provecho a todos los tropiezos que nos encontremos. Sabemos que todo el mundo tiene el deseo de viajar, pero no todos lo logran por sus propias barreras mentales. Muchos se quedarán en el camino, espero no seas uno de ellos que renuncian sin ni siquiera intentarlo.

Alegría en Montañita — Ecuador.

“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, si no más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!” Hunter S. Thompson

Con esto nos queda claro que la vida es un constante viaje lleno de aprendizaje. Si no nos atrevemos a viajar, no podremos conversar con desconocidos que nos cuenten todas sus historias de vida y poder compartir las nuestras, no podremos probar alimentos que nunca hemos comido en nuestra tierra. Debemos exprimir todo de cada día y noche que pasemos en nuestro viaje porque cada cosa que hagamos nos traerá una enseñanza de vida; y debemos asombrarnos de todo lo que la naturaleza tiene para mostrarnos como sus aromas, colores, bosques, aguas y sus maravillosas creaciones.

Espero a todos nos pegue la fiebre de viajar. Les cuento algo agradable, — lo mejor de todo es que no hay un remedio para curarlo-. Esto me da felicidad, ya que tendremos ganas de viajar por el resto de nuestros días, y en cada uno de ellos decir en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!

¡BUENOS VIENTOS EN TUS VIAJES!

#RegalateUnaSonrisa

Juan Camilo Hernández Ramírez.

Editado por: Sergio Escobar Angel

Quedo atento a sus comentarios, recomendaciones y críticas. Para que sigamos este vuelo donde nuestra misión es “Hallar el límite de la felicidad”.