Encajar.

Y entonces, llega el momento en el que encajas.

No finges.

No fuerzas.

Simplemente encajas.

Puede ser un contexto.

Puede ser un lugar.

Puede ser una persona.

Pero solamente eres tú, y encajas.

No sabes como, pero lo sientes.

No entiendes por qué, pero lo percibes.

No buscas pertenecer, lo haces.

No buscas nada, lo tienes todo.

La magia, al fin y al cabo, está en eso.

En ser, sin forzar.

En ser, sin fingir.

En ser, y de la nada, encajar.