Los mundos de Pablo Iglesias

Pablo Iglesias acusa a los demás de convertir el Congreso de los Diputados en el centro de una nueva contienda electoral, acusa a los demás de insultarles y difamarles y acusa a los demás de no respetar ni la democracia ni la dignidad.

Y todo eso lo dice: 1. Después de dar un mitin electoral al borde de un ataque de nervios en la tribuna de oradores del hemiciclo; 2. Después de insultar y difamar a los representantes del PP, del PSOE y de Ciudadanos con un punto tabernario y chulesco que tiene muy poco que ver con el momento socialdemócrata que vivió antes de las eleccciones del 20-D y 3. Después de recordarnos a todos que sólo gracias a él y a los suyos ha llegado la dignidad a la Cámara Baja.

No es el mundo al revés. Es el mundo de Pablo Iglesias. Un universo plagado de prejuicios y con un discurso trufado de referencias a una España que más que en busca de la modernidad, se regocija en el frentismo de cuando este país se dividía en dos bandos.

Todo muy anacrónico, pero, por lo que ve, también todo muy efectivo.