Por qué pienso que Errejón debe ser relevado de sus cargos en Podemos

Andamos muchos haciendo cálculos sobre cuándo y cómo será purgado Íñigo Errejón tras su derrota en Vistalegre II y puede que nos equivoquemos en el uso del término ‘purga’. Pablo Iglesias ha derrotado a su número dos sin que a su victoria se le puedan poner mayores objeciones: Iglesias seguirá de secretario general y su lista se hace con el control del Consejo de Ciudadanos de la formación morada. Y ahora lo que hace falta es saber cómo encajan las corrientes perdedoras en el ‘nuevo Podemos’ y, sobre todo, cómo encaja Íñigo Errejón en la etapa en la que entramos ahora. Si es que puede encajar, claro.

La corriente de Errejón se ha hecho con un tercio de los votos en Vistalegre. No es un resultado tan horripilante como algunos se afanan en predicar, pero no alcanza para lograr sus objetivos.

Aquí no se dirimía sólo la lucha por el liderazgo del partido, sino que se contraponían dos líneas estratégicas de actuación: una, la de Pablo Iglesias, partidaria de supeditar la acción institucional al movimiento social (menos Parlamento y más calle) y de escorar a la formación morada a la esquina de la izquierda tradicional: y la otra, la de Íñigo Errejón, defensora de una presencia más activa de las instituciones y de un diálogo más abierto con el PSOE con el objetivo de ampliar la base social de Podemos hasta convertir a esta formación en un partido con posibilidades reales de gobierno.

Ha vencido la primera de las opciones y el primero de los liderazgos y, por tanto, lo coherente es que se aplique la línea estratégica del ganador y que esa línea estratégica sea defendida públicamente, tanto en el seno del partido como en el Parlamento, por algún representante de la corriente mayoritaria que ha ganado el congreso, no por el líder de los perdedores.

No le pidamos, pues, a Podemos que haga lo que no haría cualquier otro partido político de nuestro arco institucional.

Si Pablo Iglesias es inteligente, que lo es, intentará integrar a Errejón en la nueva casa común, ésa en la que es más bienvenido Alberto Garzón que algunos de los fundadores de este movimiento como el propio Errejón o Luis Alegre. Pero no le exijamos que mantenga en la portavocía parlamentaria a alguien que ha dicho que si triunfasen las tesis de Pablo Iglesias, Podemos nunca podría sacar de la Moncloa a Mariano Rajoy.

Errejón ha perdido el congreso de su partido. Y los perdedores de los congresos no suelen quedarse como portavoces de su formación.

Errejón será relevado. Pero por pura coherencia con lo decidido por los militantes de esta formación política. Si luego se equivocan en su estrategia (y a mi juicio se equivocan), que asuman su error. Pero ahora lo que toca es obrar en consecuencia con lo aprobado con los votos de sus inscritos. No hay más.