Amazon revoluciona la industria de alimentos

La adquisición por $13.7 mill millones, de la cadena de supermercados Whole Foods, por parte de Amazon, representa el punto de comienzo de una radical transformación en la manera que compramos alimentos. De la misma forma que los ‘flip phones’ se convirtieron obsoletos, el día que salió al mercado el iPhone, Amazon ha dado un golpe significativo para sacudir una industria congelada en el tiempo.

Aún no se sabe, como Amazon va a integrar Whole Foods dentro del conglomerado de comercio electrónico. Por ahora, serán dos operaciones independientes. Amazon se apresta a administrar 430 tiendas y 11 centros de distribución que facilitarán extender el alcance con los consumidores en las principales ciudades de los Estados Unidos. No me sorprendería que los locales de Whole Foods terminen siendo más almacén de distribución que supermercado.

La venta de alimentos por Internet creció un 15% el pasado año — o unos $48 mil millones globalmente. Se estima, que alcance los $150 mil millones para el 2025, según un estudio de la firma Kantar. Las oportunidades que ahora tiene Amazon son enormes. Incluso hay economistas señalando, que esta nueva adquisición de Amazon, podría provocar una reducción en la inflación del costo de los alimentos, entre las razones, Amazon podría expandir su marca privada a las principales categorías del supermercado. Esto de por si representaría un ahorro significativo al consumidor.

Además es mucho más económico servir a los clientes vía Internet, que dentro de una estructura tradicional de supermercado, en donde hay perdidas por robo, ‘merchandising’, mayor cantidad de empleados, etc.

Sin embargo, entre los grandes perdedores de la unión Amazon y Whole Foods, son las grandes marcas de alimentos. Amazon tiene una reputación altísima entre los consumidores. Si Amazon, se mueve agresivamente a introducir alimentos con la misma calidad, a un costo reducido, de las principales categorías de alimentos, esto va a provocar dramáticas reducciones en los márgenes de ganancias de estas empresas. Lo que a su vez, va a también a impactar directamente la industria de publicidad. Si el valor de las marcas se reduce a cero, para que anunciarse. El modelo Amazon, mata la magia de la publicidad. Ya no harían falta empaques llamativos, ni ‘end caps’ en las tiendas, ni promociones, ni shoppers. Las marcas no van a tener forma de competir con Amazon. Al final del día, ellos lo que van a buscar es bajar agresivamente los costos de todos los alimentos que compramos.

Amazon está dandole a los consumidores: tiempo y dinero. En Puerto Rico, según el más reciente estudio de MIDA “Radiografía del Consumidor”, encontró que el promedio de vistas al supermercado son 5.17 veces al mes. Un proceso rutinario que conlleva, al menos una hora por cada una de las visitas. Estamos hablando de casi 5 horas al mes, que pudiesen haber sido mejor invertidas en compartir más en familia o simplemente hacer otras tareas más productivas.

Hacer compras en el supermercado, es uno de las pocas cosas, que no han cambiado en décadas. Aún con todos los adelantos tecnológicos, hay que manejar, estacionarse, caminar por todo el supermercado, hacer fila, montarla en el auto, llevarla a la casa, bajarla, y ponerla en la nevera o alacena. Amazon se apresta a cambiar todo este rutinario y aburrido proceso. Por medio de un ‘app’ o utilizando un Amazon Echo, vas a ordenar todos tus alimentos, automáticamente la orden, va a uno de sus supermercados o almacenes, se empaca con la opción de que el cliente la recibirla en su hogar o permitirte pasar por unas zonas donde un empleado la monta en el baúl sin necesidad de bajarte.

Una vez Amazon logré convencer a las personas, que es más fácil comprar ‘online’, el supermercado tradicional dejará de ser relevante en la vida de muchos consumidores. Lo que si es un hecho, es que la experiencia del supermercado del futuro va a ser totalmente diferente. Tal vez, veamos que la industria, se moverá a un mundo en donde no habrán empleados en las cajas registradoras, la mercancía será acomodada y despachada por robots y hasta cuando entremos al supermercado tengamos una experiencia personalizada basado en nuestros patrones de compra.

Que no les quepa duda, Amazon quiere asegurarse, que los consumidores no compren en ningún otro lugar. Amazon tiene dos poderosas armas para lograr esta hazaña, las bocinas inteligentes Echo y la membresía Amazon Prime, que ya cuenta con más de 60 millones de usuarios. La creciente popularidad del Echo, con la tecnología de voz Alexa, va a lograr que Amazon, simplifique el proceso de compras, de una manera tan sencilla, como hablarle a la bocina y reordenar los alimentos. La tradicional lista del supermercado, se mueve ahora por voz, y Amazon va a ser el facilitador para no tener pasar ni un minuto dentro de un supermercado.

En Puerto Rico, escasean las cadenas de supermercados, lo suficientemente sofisticadas, para poder crear una plataforma de compra de alimentos ‘online’. No se prepararon, muchas ni tienen ‘apps’, y esperan al margen la llegada de este tsunami tecnológico, que promete sacar a muchos fuera del mercado. Solo imaginen por un momento, que Amazon compre una cadena local de supermercados en Puerto Rico. ‘Game over’. De la misma manera que Amazon, dislocó la tiendas y los centros comerciales, lo mismo va a ocurrir con los supermercados. Lo que parecía inmovible, lo acaba de sacudir una empresa de tan solo 23 años. La historia de Amazon, apenas está comenzando.

Publicado el 22 de junio de 2017 — Caribbean Business en Español