Polaroids de percepción instantánea

Las fotos son a modo ilustrativo -diría un catálogo-

Tengo una especie de debilidad por mirar la realidad e intentar descifrar lo que aparenta ser indescifrable en primera instancia. Es esa especie de vicio filosófico de intentar entender la vida misma a pesar de mis limitaciones, que entiendo son muchas, muchísimas.

Vi la película Matrix no una, ni dos, sino más de 10 veces en mi vida. Lograr mirar la “otra realidad” descubriendo que todo alrededor es verde y todo esta hecho de símbolos que conforman la piel de todo lo que nos rodea mientras unos agentes al final del pasillo nos miran con actitud desafiante es algo bastante parecido a abrir el diario y ver que ese montón de buenas y malas noticias nos rodean y parecen lejanas desde esas páginas pero son una parte importante de la realidad donde nos toca desenvolvernos y donde hay que descubrir qué somos y decidir qué haremos a continuación. Es un enorme desafío y responsabilidad decidir que uno como parte de esa realidad tiene capacidad de modificarla e influenciarla mientras -como en la película- se toma una enorme bocanada de aire y las paredes se doblan alrededor respondiendo a esa nueva fuerza, y esa certeza de sentirse en control de la propia vida. Es la lucha interna por sentir que uno es importante, capaz, y sobre todo indispensable para lograr cambios positivos en la realidad de la ciudad en la que se decidió vivir, dentro de un mundo por momentos caótico y por momentos mágico.

El gran desafío

Como una suerte de fotógrafo de la realidad voy por ahí disparando lo que llamo Polaroids de percepción instantánea que se acumulan en formato de foto-notas mentales que se revelan rápido pero a veces salen feas y otras veces son épicas. Intento al disparar esas instantáneas tener siempre activada la autoobservación, esa función mediante la cual observo lo que miro en una suerte de truco para atrapar “infraganti” a la subjetividad que decide qué mirar y que no, que cosa importa y que no. No es simple porque consume mucha energía pero me permite analizar mi mirada y -como era de esperar- descubro siempre que va cargada de prejuicios que se me han ido pegando por el solo hecho de recorrer la vida misma. No soy el primero en descubrir que estos prejuicios no ayudan en esta tarea periodística-filosófica siendo que ensucian esta suerte de lente mental, distorsionando a veces la realidad, pero por momentos también -si uno esta atento- ayudan a ver algo nuevo desde una óptica distinta, como pasa con esas buenas fotos de las que uno se siente orgulloso de haber logrado disparar.

Desactivar prejuicios es una tarea difícil porque son la Matrix en su máxima expresión. Y a pesar de que hasta la fecha en esta tarea llevo más fracasos que éxitos sumo un número sideral de intentos. Y si hay algo de lo que estoy orgulloso es de eso, de intentarlo y no rendirme por muy titánica que resulte la tarea.

Según Cicerón (Cuestiones Tusculanas V, III, 8 ), preguntaron en cierta ocasión a Pitágoras quiénes eran los filósofos y éste respondió que la vida le parecía a él semejante a los juegos en los festivales olímpicos: algunos hombres buscaban gloria, otros buscaban comprar o vender durante los eventos; pero había quienes ni acudían por el negocio ni por el aplauso, sino sólo por el espectáculo y para entender qué y cómo ocurrían ahí las cosas. Del mismo modo, en la vida hay quienes son esclavos de la ambición o del dinero, pero otros están interesados en entender la vida misma. Éstos se dan el nombre de filósofos (amantes de la sabiduría), y valoran la contemplación y el descubrimiento de la naturaleza más que cualquier otra empresa.

A no confundir contemplación y descubrimiento con inacción y desentendimento. Mientras la Matrix me manipula -y muy a pesar de ella- si en algún intento sale una Polaroid interesante que ayude a ver cómo mejorar o arreglar algo en la ciudad o el mundo desde una óptica que resulte novedosa publicaré por este baticanal unas letras pegadas formando algunos párrafo como estos. Quizás no les sirvan de nada. No hay garantía. Quizás dispare algún proceso interesante. Quizás sean palabras en el viento. Lo importante es intentarlo. Siempre.

JD

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