
Aquella pancarta de la Vuelta tan ‘rara’

Como ya se ha visto con la entrada sobre los jerséis de líder de las diferentes clasificaciones generales, la Vuelta siempre, siempre, ha innovado. O se ha adaptado. A veces, quizás, tal vez, demasiado. Con todo, en líneas generales es algo que hay que reconocerle y que refuerza su identidad propia con respecto al Tour o el Giro, dos grandes de tres semanas con más historia, más epopeyas y seguramente muchas menos singularidades y por supuesto prehistorias.
Una innovación en muchos casos recurrente. La lista es densa. Con las cronos por tríos, con las salidas por mangas, con los curiosos diseños para algunos maillots de sus clasificaciones secundarias, con el Control de Firmas de Oro (una suerte de Salón de la Fama), con la apuesta de las etapas cortas o la reincidencia de finales con repechos, muros y cuestas. Ideas plasmadas. Y otras que se sopesaron. Como aquella propuesta de los dos pelotones y una carrera final para los mejores impulsada por Víctor Cordero. O el intento frustrado de expandir los tentáculos organizativos en el Medio Oriente a la luz de los petrodólares mediante una Carrera del Millón de Dólares. “La Vuelta necesita identidad”, defendió en su momento el propio Cordero cuando ascendió a la dirección general de Unipublic.

La Vuelta ha sido original hasta en la concepción de algunas de sus señalizaciones de carrera. Todo por los posibles inversores en publicidad. En el uso de estructuras inflables, por ejemplo, fue una pionera. La ronda española llegó a acuñar la nueva pancarta de 16,9 kilómetros para la meta, apadrinada por la multinacional neerlandesa Philips en el marco del lanzamiento de un nuevo televisor panorámico. En la Vuelta a España de 1997 los ciclistas tenían que pasar, jornada tras jornada, con esa nueva indicación acuñada para la ocasión.
No tenemos constancia de muchas carreras en las que la entrada de un potente patrocinador del mundo de los electrodomésticos estimule la creación de un punto kilométrico que rompe con los cánones habituales. Sí, en la Vuelta es posible.

