Algunos diseños de clasificaciones secundarias de la Vuelta a España en los años 80, 90 y primera década de 2000.

Los (muchos) maillots de la Vuelta a España

Evolución de los maillots de la Vuelta a España entre 2000 y 2010.

Uno de los mejores aportes que ha traido consigo Javier Guillén desde su ascenso a la dirección general de Unipublic ha sido la estabilidad en los colores de los maillots que distinguen las diferentes clasificaciones de la Vuelta Ciclista a España. Parece que con la instauración del jersey rojo para reconocer al líder de la carrera, en 2010, y con permiso del diseño acebrado apadrinado por Custo Dalmau, también fraguó que el jersey con puntos azules era el del líder de la montaña, que el jersey verde reconocía al primero en los puntos y que el blanco era el jersey que premiaba la clasificación de la combinada. Obviamente también ha ayudado cierta estabilidad en los patrocinadores.

Sin embargo, no siempre fue así. Haciendo honor a la denominación, secundarias, las clasificaciones secundarias de la ronda española han vivido unos frenéticos y convulsos años de cambios, adaptaciones y enmiendas. Aunque sí es cierto que se han dado ciertos períodos de calma y estabilidad, estos no pasaban como mucho de un lustro de duración. Siempre acababan llegando algunos cambios, más allá de la permanencia del jersey amarillo para distinguir al primer en la general. Colores que en un momento premiaron una clasificación años después lo harían con otra. Todo al gusto del patrocinador. Patrocinadores, por cierto, que primero apoyaron la carrera y en varios casos se lanzaron a hacerlo de su propio equipo (Kelme, Seur, Once…)

Con la llegada del jersey oro como maillot identificativo, en 1999, parecía que se abría una nueva época en lo que a los maillots se refiere, pero ésta apenas duro dos años y dio paso a una década, la primera del siglo XXI, frenética: ningún año se repitieron los mismos maillots con respecto al anterior y algunos colores que se fueron acabaron volviendo mientras otros varíaban de titularidad en lo que a clasificaciones secundarias se refiere, sin olvidar algunos diseños peculiares. ¿Ejemplos? El naranja reconoció al mejor escalador entre 2001 y 2003 y desapareció para volver en 2006 por última vez; y recordemos que es un color que premió la desaparecida clasificación de los Sprints Especiales en varias ediciones de los años noventa. Las metas volantes se premiaron por última vez en 2001 con un maillot verde cuando durante el período 1997–2000 había sido azul y entre 1992 y 1996, rojo.

En cuando a diseños, tres inolvidables son el maillot de pececitos que durante tres años (2004–2006), con apoyo del FROM, reconoció la clasificación de los puntos; o el verde-blanco-dorado de la combinada en 2005; y por supuesto el jersey blanco y rojo auspiciado por la candidatura olímpica de Madrid, una vestimenta con algo más de recorrido y gran versatilidad, puesto que reconoció las generales de la regularidad (2001), los puntos (2002) o la combinada (2003). Este último año (2003) la Generalitat Valenciana sustentó un maillot para la clasificación por puntos que era idéntico al actual de la montaña, pero con topos naranjas… Al final, todos estos diseños, todos estos cambios, toda esta versátil volatilidad, son un reflejo de la inestabilidad vivida por la carrera durante estos años, real y cierta y tan amenazadora que incluso estimuló la creciente entrada de ASO en el accionariado de Unipublic.

Tarangu (derecha), con el Jersey Tigre.

A Javier Guillén se le ha preguntado en diversas ocasiones por qué la Vuelta no adopta el modelo del jersey blanco para reconocer al mejor joven de cada edición, a lo que él siempre responde que la combinada es una clasificación muy de la Vuelta y, claro, tiene además un sólido apoyo de esponsorización con uno de los patrocinadores más añejos de la Vuelta y del ciclismo: Fertiberia. Efectivamente la combinada ha estado muy presente en la carrera en los años 80, con un diseño multicolor en la misma onda que el Tour de Francia, pero no se recuperó hasta 2003; y tanto en 2004 como en 2007, 2008 y 2009 no tuvo un jersey oficial propio. Quizá porque la carrera en sí, tal ha sido su sino, ha estado muy vinculada a la explosión de jóvenes talentos del deporte del pedal, alineados por sus equipos en la ronda española para que fueran conociendo la realidad de las tres semanas, lo cierto es que la mayoría de los años no ha existido una general para los jóvenes como tal. Con un par de excepciones; en 1970, con un jersey conocido como Maillot Tigre que reconocía al mejor neoprofesional de esa edición y que ganó un asturiano llamado José Manuel Fuente, Tarangu. En los primeros 90, con un estético jersey celeste. Desde luego, eso de Maillot Tigre o Jersey Celeste suena curioso, pero es historia y, llegados a este punto si hay que crear esa clasificación, ¿por qué no beber de ellas?

Arturas Kasputis, con el jersey celeste de mejor joven en la Vuelta 1993, rueda escapado en la 13ª etapa.

Hace pocos días La Vuelta y Loterías han presentado la renovación de su colaboración con los jerseys de montaña. Y curiosamente la montaña tiene un historial tremendo de colores. José Luis Laguía, récordman de esta general, nos podría sorprender con el maillot negro que ganó por ejemplo en 1981 (patrocinado por ciclomotores Puch) o el verde (1985). Pero también ha sido naranja, blanco total o parcialmente (1993–2000), rojo, fucsia y, unos años (sobre todo 1988 y 1989, acaso antes), pero qué belleza, blanco con topos negros que simulaban granos de café dado que el patrocinio venía con Café de Colombia.

José Luis Laguía, de negro en 1981. En el recuadro inferior de la derecha, jersey de lider de la montaña patrocinado en 1989 por Café de Colombia.

Colores que una vez premiaron una general acabaron premiando otra, como sucede con el citado blanco que durante muchos años (en los ochenta y en los noventa, entre 1985 y 1992, éste último año con topos rojos) vino a premiar al mejor español clasificado en la general. Colores curiosos, con más o menos éxito, como los ochenteros maillot marrón o, según los años, rojo con puntos blancos y viceversa (para el mejor extranjero)…

Cosas de la historia de la Vuelta que darían solo por sí mismas para un gran artículo de fondo o, por qué no, un libro sobre historias de las clasificaciones secundarias de la tercera grande del calendario ciclista internacional.

Metas volantes versus regularidad. Ejemplos de la Vuelta 1996.

Postdata: Entre 1993 y 1998 convivieron dos maillots realmente muy parecidos, uno rojo y otro rubí. El primero era el de las Metas Volantes y estaba patrocinado por Destilería y Crianza (DYC) del Wiskhy; el segundo, el de la regularidad, cuyo apoyo llegaba del Banco Natwest (posteriormente Solbank). Las cosas de los patrocinios, los gustos y los colores corporativos.

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