El viernes juega la selección. El que no sabe nada de la vida te tira el clásico comentario de perdedor: “De aquí en adelante todo es ganancia”. También viene uno que se hace el vivo, que se cree el tano Fazini colombiano y te dice “La presión la tienen los brasileros”. Que equivocado estás, amigo. Al estadio de fortaleza el viernes no van a ir los hinchas del Botafogo, ni los hinchas del Fluminense, no, flaco, el viernes van a ir 40 mil brasileros a sacarse selfies, que no tienen ni idea de fútbol pero que si tienen plata para figurar en las pantallas gigantes del estadio con pelucas, la cara pintada y toda esa parafernalia del antifútbol. Porque no hay nada más antifútbol que ir a la cancha con la cara pintada.
El brasilero no tiene nada que perder, todos los años ganan la libertadores, han ganado 5 mundiales, son los mejores del mundo. Tuvieron el mejor corredor de fórmula uno del mundo, en los spurs juega un brasilero, siempre figuran en el top de medalleria de los olímpicos, hasta se dan el gusto de tener la mayor cantidad de pobres en su país. Vos ves a un brasilero en Orlando y siempre tiene una maleta gigante llena de compras. Sin mencionar que son altos y rubios. Por eso la presión la tenemos nosotros.
De aquí en adelante nada es ganancia, perder el viernes es fracasar, fracasar porque jugar al fútbol es lo único que sabemos hacer bien. No podemos perder en algo que sabemos hacer. Si vos decís “de aquí en adelante todo es ganancia” te estarías convirtiendo en un Maturana más, en ese ser del que tanto te burlaste y tanto odiaste por eso que dijo algún día.
Perder el viernes es fracasar, porque para nosotros sería el mejor mundial que ha hecho una selección, pero para el mundo seriamos uno más que llegó a cuartos de final. O ¿vos te acordás de corea del norte por llegar a los cuartos del mundial del 66? No.
Perder el viernes es fracasar, perder el viernes no es salir a la calle a hacerles un recibimiento impresionante a los jugadores y tirar el clásico e incogible “Pekerman presidente” No. Perder el viernes es aplaudir a los jugadores y seguir en lo tuyo. Perder el viernes es poner fin al comentario del gordo mayor de 40 años que te dice “Yo vi jugar a la selección del 93, eso sí era mucha selección” Ya gordo callate. Menos mal la nueva generación va a tener un nuevo ídolo, no un muerto con pelo pretencioso que si de haber sido él el que hubiera parado de pecho el balón del sábado contra Uruguay, lo habría bajado y hubiera dado un pase atrás a Higuita en Saturno.
Tenemos la oportunidad de ser los mejores en el mundo, por eso perder el viernes es fracasar. “Ah pero somos los mejores del mundo en ciclismo, patinaje, ajedrez, hasta tenemos un científico en la nasa, y un pelado de la universidad de los andes que hizo una aplicación que revoluciona el mundo”, sabés a quién le importa eso, al foro de ciencia y tecnología de la revista Science, o sea a nadie.
**Las aplicaciones ahora las hace hasta la que sirve los tintos en la empresa.**
El fútbol podría ser la forma más representativa de un país, más que un presidente, más que un premio nobel. Rápido, decime el presidente de Bosnia, no sabés quién es, pero sí sabés quien es Edin Dzeko. ¿Por qué sabemos que Serbia y Montenegro antes eran un solo país? Porque los vimos ser goleados en Alemania 2006 tras la tristeza y la confusión de sus jugadores al saber que su país se estaba dividiendo. “¿Soy serbio o soy montenegrino?” se preguntaban los centrales mientras Messi les hacía su primer gol en un mundial.
Jugamos para ser reconocidos como los mejores a nivel mundial, sino jugaríamos un mundial acá entre nosotros, Amazonas vs Arauca la final y todo bien.
Me gusta cómo ha evolucionado el hincha de la selección, ya no te canta el horrendo “ole ole ole Colombia Colombia”, ahora hay un poquito más de producción en la forma de alentar a la selección. Poquito porque igual sigue existiendo “El Cole” –ojalá que se muera el cole- y la gente se sigue pintando la cara y poniéndose pelucas del pibe.
Mandaron como mil millones de periodistas a Brasil a cubrir el mundial y todos te hablan de lo mismo, nadie se sale del libreto y se toma un poquito de cocaína en frente de un neerlandés. Más de mil notas entrevistando a extranjeros en español, no se entiende nada, es todo un desorden, nadie te tira un comentario acertado. “- Ud, ¿qué piensa de los cambios de Brasil para el partido del viernes frente a Colombia? — DOS CERO DOS CERO GOLES DE JAMES Y CUADRADO DOS CERO DOS CERO JAMES PAPASITO” Igual eso también es lo lindo del fútbol, es todo un caos, nadie entiende nada, porque nadie sabe nada. El periodismo deportivo es un invento así como la astrología. Saber la alineación de la unión soviética del mundial del 54, no te hace ser conocedor del fútbol. Nadie sabe de fútbol, ni el papa.
Me gusta que en la bio de twitter de Carlos Sánchez él se autodenomine como “La Roca” y no que tenga un mensaje dándole gracias a cristo. Porque primero la gloria es para él, después para nosotros los colombianos, y ya por último para cristo, cristo puede esperar.
El gol del sábado de James lo grité más que el gol de chilena del tigre Castillo a Chile.
Estos jugadores son diferentes, la selección es diferente.
Estadísticamente es más fácil levitar que levantar una copa del mundo.
Por eso si no ganamos este año en Brasil, no vamos a ganar nunca.
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