Primavera en Europa

Las mesas frente a la plaza y los meses de Mayo no olvidados aún te reconocen a vos como la canción del primer amor. Y el espacio como confidente de mis deseos aún guarda lo que yo pedí para vos en cada aniversario. Y la memoria visual supera a las fronteras que separan esos países que llegué a pisar. Y ahora, esa terraza nueva que habitas, donde apoyamos las copas llenas vino, tiene huellas frescas, vehementes trazos de verdad que marcan el camino por el cual tantas veces te quise cruzar. Y tiene también mi desesperación por no encontrar palabras aunque siempre preferí escuchar las tuyas. Y más aún las eternas sábanas del dormitorio que guardan a medio amanecer la silueta adormilada de nuestros cuerpos esperando el alba.

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