Gracias CADIVI!!

Es con mucho entusiasmo que pienso hoy en ti. Hace frío, voy solo, rumbo a mi casa. Por fin llega el tranvía, calientico, entro rápido y me quedo de pie. Me siento muy inspirado así que tomo mi teléfono y empiezo a escribir. No paro de pensar en ti aunque esta vez es extraño, porque realmente se siente como una especie de orgullo personal. Creo finalmente entendí lo que tratas de hacer. Te digo de una, por mas efectivos que sean, tus métodos son un poco ortodoxos chamo. Lo último que me iba a imaginar yo hace 4 años, era que nuestra relación se convertiría en una especie de entrenador — aprendiz. Porque si lo pienso, me has llevado por una verdadera montaña rusa emocional que solo rivaliza y quizás hasta sobre pasa mis relaciones más sentimentales; pero en lo más profundo, yo sé que solo haces porque quieres lo mejor para nosotros ;)


Ahora que reflexiono sobre nuestra relación es que las piezas empiezan a encajar. Me acuerdo que al principio, no querías saber nada de mi, te negabas y te negabas. Que necio que eras. Probándome una y otra vez hasta que finalmente entendí que la culpa era mía. Yo era el que no daba la talla, allí fue cuando decidí apretarme los pantalones y me propuse luchar por tí. Y funcionó, que emoción el día que me escribiste. Finalmente me reconociste pero como me costó ganármelo. 3 semestres me negaste pero finalmente me dijiste que sí. Ahora que te comprendo, veo que fue esa misma lucha la que me llevó a entender el valor de la perseverancia, de la constancia. De la necesidad de hacer el trabajo completo y con dedicación. Aprendí que cuando se quiere algo, uno va más allá de las expectativas, con actitud de ganador. En esa carpeta me aseguré de que cualquier duda que pudieses tener, en ella encontrarías la respuesta. Nunca he tenido claro lo que tanto indagas pero desde entonces me he asegurado de que allí esté.


De ahí en adelante hemos trabajado juntos, yo por mi lado, tu por el tuyo. Aunque no ha sido lo más equitativo, cada semestre conectamos nuevamente. Eres caprichoso, consentido y hasta testarudo pero lo mismo decía yo de mi profesora de 1er grado. Hoy en día la recuerdo con mucho cariño ya que ella es una de las personas que más me ha enseñado en la vida. Tus ejercicios semestrales me han llevado a conocer media ciudad y media universidad. Por cierto el de las legalizaciones en el ministerio de educación hasta me preguntó por ti la última vez. ¡Eres famoso CADIVI! Aunque debo confesarte (y espero que no te arreches) que quizás no te he descrito de la manera más real. No fue mi culpa, yo traté al principio pero me di cuenta de que solo confundía más y más a la gente. Siempre, mientras más trataba de explicarles más raro me veían. Todos me ponían una cara como si yo estuviera haciendo algún chanchullo o algún guiso extraño. Así que por eso tuve que cambiar un poco lo que decía de ti, por fa no te arreches, es una simple mentira blanca. Te explico, suponte que finalmente conseguí alguien en la facultad que tiene la autoridad y el tiempo de hacerme la carta personalizada con el costo del seguro, la matricula, el apartamento y demás. Pues la única manera de que esa persona me hiciera la carta, era diciéndole que “mi beca venezolana” la requiere para procesar los trámites. Te dije que no te podías arrechar, mira que te estoy contando la vaina de panita. Lo raro es que ahora que miento, la gente ya no me ve como antes, pareciera que la vaina tiene más sentido así que nunca les expliqué la verdad. Ves como me has ayudado CADIVI. Yo se que mucha gente no se da cuenta pero cada reto, cada tarea, me ha llevado a crecer personalmente. De pana que son los momentos en los que uno pela bola donde más aprende.


Pero hoy en día las cosas ya no son como antes, has cambiado. Y precisamente por eso es que me encuentro pensando en ti ahorita. Te has vuelto más estricto y tus métodos son más extremos. Hasta tienes un nuevo email y nombre. Ya han pasado 6 meses más o menos desde que te mande mi última carpeta. Te digo, no estaba muy seguro de lo que pasaría con ella pero sin embargo le puse todo mi empeño para conseguir todos tus requisitos. Por allá mi papá, el ángel, como le digo yo (aunque el no lo sabe), bastante pichón que le ha echado a esas solicitudes. Es él, el que se toma el tiempo para visitarte en los chaguaramos, es él el que negocia entre traductores, MRW y demás. Como me da cosa con el, especialmente cuando pides nuevamente todos los documentos porque se extraviaron en el camino entre la agencia bancaria y el escritorio del que procesa mi solicitud. Pero bueno, ya son 6 meses desde que te mande ese paquete por 1era vez, 5 desde la 2da vez. Ese paquete, uno más de los miles que recibes semanalmente desde todos los rincones del mundo. Una carpeta más que procesar, otro Pedrito Los Palotes más. Yo entiendo, que quizás sea una carpeta más, llena de papeles pero lo que pasa es que para mi, en ella hay mucho más. Porque en ese sobre yo no solo mando los papeles por los que me mate aquí para conseguir, jalando bola, entre emails, sonrisitas y chocolates. Ese sobre pesa lo que pesa es porque en él, entre todos los requisitos y exigencias, van un sin fin de esperanzas, de expectativas y de incertidumbres. Te digo de pana que esta última de tus enseñanzas ha sido la más difícil.


Me tienes cual niñita de colegio, revisando todos los días mi correo para ver si escribiste. Las deudas empiezan a sumarse, pronto no seré yo el que dormirá en mi cuarto y es que claro, ya van 3 meses sin pagarlo, nadie vive a punta de reina pepiadas. Pero de alguna manera te doy las gracias. Hoy cuando venía a mi casa me di cuenta de lo que he vivido desde Noviembre. Y no es que las cosas hayan mejorado, pero sí he aprendido a vivir con el estrés, con la presión. He aprendido a mantener la cabeza entre los hombros. Mientras mi abuela me llora en el teléfono preocupada por mi situación, soy yo el que la calma. He aprendido que sí puedo vivir con menos, mucho menos. Hasta he logrado finalmente perder un poco de peso. Gracias a estos momentos de prueba, he podido conocerme más a mi mismo. He comprobado quienes son esos que realmente siguen a mi lado aunque el camino se pone difícil y los que me extienden la mano. He aprendido a sacarle el mayor provecho al dinero. Me siento más serio, más enfocado. y finalmente mis prioridades están más claras.


Uno de mis miedos más grandes cuando decidí venirme hace 3 años era terminar de mendigo. Hoy en día leo a cada rato sobre muchos estudiantes que están pelando bola seriamente, durmiendo en estaciones del metro o parques. Que dolor tan increíble me da. Yo conozco los sueños con los que se montaron en el avión, el trabajón que es lograr salir, solo para verse en esa situación ahora. Y todo por culpa de una vaina que es completamente externa a ellos. Yo mismo lo vivo ahora, que mal se siente pedirle real a la gente. Negociar con mis roommates, endeudándome con mis amigos y solo con la esperanza de que algún día llegará el email que respaldará mi palabra. Te afecta el auto-estima de manera brutal, te deprime. Te sientes como un perrito recogido, vulnerable. Pero sí sé es una cosa, Dios aprieta pero no ahorca. Y de esta situación debemos aprender que por más oscura y pesada que sea, de ella emergeremos como líderes. Como gente perseverante, dedicada a sus sueños. Porque cuando las cosas se ponen rudas, los que logran salir adelante son aquellos que piensa con la cabeza fría y actúan con el corazón latente.


Viktor Frankl

Hace par de semanas terminé de leer el libro de Viktor Frankl, en el cuál el psiquiatra, judío vienés narra su experiencia mientras estuvo preso en un campo de concentración NAZI. En su libro, Frankl comparte un pensamiento que aunque lo encontré interesante, no tuvo mucha resonancia hasta hoy camino a casa. En el, él escribe

“quizás mis captores tienen la libertad de hacer lo que les da la gana, pero yo tengo la libertad de pensar lo que yo quiera.”

En otras palabras, nosotros tenemos el poder de decidir como reaccionamos a las situaciones en las que la vida nos envuelve a diario. Hace 3 meses pensé que el mundo se me vendría encima cuando los reales se acabaron, pero aquí sigo, adaptándome. Les hago un llamado a los que están pasando por una situación parecida, a no desistir. Paciencia y perseverancia. No se vuelvan locos. Cabeza clara y frente en alto que solo así podrán ver las oportunidades que deben tomar. Eventualmente, como todo, esto pasará. Nos lograremos independizar de CADIVI, terminaremos nuestros estudios y seremos parte de los profesionales que se forman a la espera de las condiciones que permitan implementar las ideas progresistas que hemos desarrollado viviendo afuera. Mientras tanto…

“Dios, proveerá”

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