Sistemas y Amores
Pero quizás detrás de nuestro armario se esconden las ropas que jamas vestimos. Los sueños en vano y en la plena agonía de no estar en nuestras mentes. Donde las ideas de este vago capitalismo, carente sentimentalmente, displicente nos roba las pasiones, frente a frente con nuestros corazones y nos lleva las razones para dejarme aquí inconsciente.
A lo lejos cae la tarde y se lleva lo mejor de mi, se lleva esta algarabía de no pensar en pensar, de saber que no saber es mi felicidad, donde la esperanza en la semblanza es lo que lleva a la plenitud, sabia nuestra la virtud que aprendemos dia a dia…
Como no poder congelar aquellos momentos donde los tiempos son exitosos, donde las risas compartidas se adueñan de nuestro aire, donde la sensibilidad de locos histéricos y bipolares es erradicada con la abrupta sensación de excitantes pulsos nerviosos viajando a través de nosotros para hacerse eternos, para que la costumbre quede firmada cual contrato de comodato en negociaciones del amor.
Somos víctimas, somos la intensa locura que lastima, somos la bravura que no escatima con sobresaltos, que en los cantos se hace brisa y en los techos es cornisa, esa vertiginosa forma, llana y lisa, donde no existe la norma que nos regule, donde la burocracia del tiempo se fuga y rápidamente la coacción del amor interviene.