La historia de uno

Por las mañanas es el mejor momento para meditar y para pensar
Cuando la mente está en blanco.
Cuando el espíritu está en descanso.
Salir a caminar en la madrugada cura el alma, la mente y el cuerpo, 
porque somos uno con el vacío, y con el camino que nos guía. 
Escuchar los tenues sonidos de la mañana nos recuerda lo pequeños que somos en éste mundo.
Mirar los edificios y las construcciones nos recuerda lo resilientes que somos como sociedad,
y cómo conformamos un gran organismo plurindividual.

Rezar, leer o meditar nos ayuda a estar en calma con el mundo y a comprenderlo, 
un segundo a la vez,
porque la vida es nada más un segundo dentro de la vida gigante del organismos al cual pertenecemos:
La Tierra, la cual nos dio la vida, la humanidad, la cual nos une por nuestros genes y la Galaxia, que nos une por nuestros corazones. 
Pues no somos más que pequeños organismos, engendrados de las células, 
Y conformamos un “gran” organismo llamado humanidad, 
que es más que la suma de nuestros deseos y disconformidades, 
y es más que la suma de los organismos que han permitido que hoy estemos acá. 
Y engendramos un inconmensurable ser llamado Galaxia,
que es más que la suma de nuestros deseos y disconformidades
y es más que la suma de todos los organismos que la engendran.

Para arriba y para abajo, todo se repite, todo se ordena, todo se complejiza:
Los átomos engendran materia.
La materia engendra elementos, como el hierro o el oxígeno.
Los elementos engendran células, que se adaptan y usan esos elementos.
Las células engendran organismos complejos, y usan los elementos ordenadamente para su beneficio. 
Los organismos complejos engendran organización, y usan otros organismos complejos organizadamente.
La organización engendra mayor organización, especialización y complejidad, como la sociedad o las células del cuerpo. 
La complejidad engendra la unidad, como las naciones o nuestros propios cuerpos, 
La unidad engendra extrapercepción, que es percibir más que lo que perciben los seres evolutivos anteriores. 
La extrapercepción reconoce otros tipos de materia y descubre otros planos. 
Otros tipos de materia engendran elementos.
Los elementos engendran células.
Las células engendran seres.
Y así, hasta el infinito.

Uno más uno es uno, 
así como dos gotas de agua forman una gota de agua. 
Uno es la suma de sus elementos constitutivos.
Pero uno es uno en sí mismo.
Diferente de sus parientes, pero consecuencia de ellos. 
Justo como Fibonacci:
1, 2, 3, 5, 8, 13, 21…
Dos es un número en sí mismo, pero resultado de uno y cero.
Tres es un número en sí mismo, pero resultado de dos y uno
Cinco es un número en sí mismo, pero resultado de tres, que es resultado de dos y uno, y dos, que es resultado de uno y cero. 
Y así todo es uno y todos al mismo tiempo.
Y cero es el cambio, y uno es la unidad. 
La historia de la historia es la historia del traspaso hacia otros planos.
Es la historia de la interiorización del cambio, de la comprensión del camino. 
Es la historia del cero, que es todo y nada a la vez. 
La historia de la historia es la historia de la no historia.
Es la historia de lo que sucede mientras existimos, sin percatarnos de la existencia. 
Así como el tao que es tao sin ser tao. 
La historia es la historia de la existencia sin existencia. 
En donde todos somos uno, y uno es el camino.

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