Santa Ana se quiere bajar…

Santa Ana se quiere bajar
Ya está aburrida de la Catedral
No sabe qué hacer si le pica la espalda
Van muchos años, no quiere más

Santa Ana se quiere bajar
Quiere saber, qué tan cierto es
Si en los malls pega más vender fajas
Porque libros ni aunque haya rebajas

La Santa no ha visto los ríos
No los conoce tras la tempestad
Ni antes de ella, ni antes de nada
La santa y su preguntar
¿Cómo es eso de los conventillos?
Si no hay pobreza en la ciudad
Entonces quién vive en El Cebollar

La señora es mamá de María, las dos vinieron en carabelas
Carabelas de ratas come-oro, religión opresora, idioma machista
Ya sabe, lo que critica el Siglo XXI, lo que atenta la realidad

En la iglesia que a sus pies posa, les han puesto miles de velas
Les han dado salmos y rezos, tantos, tan necios
Le molesta que a pesar de los cantos y los malos ratos
La gente cruza la puerta y se vuelve real
Se fijan en lo que no es ‘recto’
Expulsan mendigos de los ingresos
“Si mi nieto viera esto” “Si mi nieto viera esto”

La señora no come cuentos
Ha visto cientos de huelgas y paros
Que gobiernos buenos, gobernantes malos
Pueblo cojudo dice ella, ustedes mismo nunca han cambiado

Algo sabe ella de las cholas
De las buenas mozas, que amanecen nomás muertas
Violadas por no-sé-quién
Protegidas por nadie
En boca de todos

Y en eso de las violaciones
Santa Ana sabe de abortos oscuros, clandestinos y dolorosos
Causados por la calentura de galanes y buenos mozos
Que luego se sacan la vuelta y encargan todo a la suerte
Del tema ella sabe bastante
No le caen bien las palomas
Detesta que se acerquen a su hija
Alguna razón tendrá

Ha visto cuerpos en la Glorieta
Botándose en volteretas al suelo
Soñó un día recoger su vestido, ponerse capucha
Y retarles a un duelo

El estruendo del Otorongo le llega por los hombros
Eso del rock puede ser lo suyo, la música viene con olor a hierba quemada
Como si algún ritual ahí pasara
Luego recuerda que sólo el mote
Se consume más que la marihuana

Santa Ana quiere alentar al Cuenquita
Porque Cuenca es la ciudad, y rojo es su color
Le parece tontamente gracioso
Que los de la Cruz Roja
Sean puteados por la Crónica Roja
Que con sus escleróticas rojas
Miran la tarjeta roja
Narrada por el comentarista Rojas
Y expuesta al jugador de camiseta roja
Por parte del árbitro Amarilla
¿Estúpido? Sí
Para ella gracioso
Santa Ana quiere agitar sus prendas en el aire
Quiere cantarle al Cuenquita
Cuenca es la ciudad, y rojo es su color

Ciudad tan mediana
Ciudad conservadora en discurso, machista en acto, ilustre en memorias y desastre en potencia
Ciudad tan diversa y excluyente, de clases y niveles
Ciudad rockera, chichera, reguetonera, desde arriba y hasta abajo

Medio millón de infieles viven con Santa Ana
Y no le desean Feliz Día de las Madres
Una ciudad lleva su nombre
Y la tiene al tope de su icono religioso/arquitectónico
Una ciudad no sabe que ella está ahí
La han olvidado, como a sus cuatro ríos, como a Cuenca

Santa Ana se quiere bajar y vivir cosas nuevas
Huir de rosarios y Santísimos
Cansada de tener tantos alcaldes y gobernadores como vecinos
Quiere hacer todo lo contrario a ascender al cielo
Quiere ser carne y habitar entre nosotros
Ya no quiere ser Santa, ansía ser real

No la fuma, pero sabe que el narco es malo y hay que combatirlo
¡Legalizándola!
No abortó, pero sabe que seguirá pasando
No robó, ni mató, estafó, curuchupeó, ni denigró
Tal vez quiere dar un mensaje
Ha estado en el mundo más de dos mil años
Sabe de sobra cómo se mueven montañas y cómo se convierte el agua en vino
Acá no pasa lo que Dios quiera

Ana se quiere bajar
Mucha huevada con la Catedral