Renta básica ¿podemos postular alternativas?

Asistimos a un debate sobre la Renta Básica en sus diferentes versiones RBU (universal), RBCI (ciudadana) y las distintas modalidades de rentas de inserción. Vamos a partir de la definición de RB tal y como la define la plataforma que promueve la ILP para su implantación que reza “La Renta Básica es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.”

La RB tiene promotores y detractores, que a su vez se basan en motivos económicos (ventajas o inconvenientes, financiabilidad o no) o de índole moral relacionadas con la libertad de no contribuir que otorga la RB. Se podría pensar que promotores y detractores son claramente identificables con la derecha liberal los contrarios y la izquierda como los favorables, pero esto dista de ser cierto. El posicionamiento sobre la renta básica es transversal. En el lado del liberalismo económico encontramos entre otros a Juan Ramón Rallo, autor de un libro contra la renta básica y también a Borja Prieto que por contra se manifiesta a favor de la Renta Básica, y no tan solo eso sino que la ve inevitable. Curiosamente y aunque no sea muy conocido hasta el fundador de la llamada Escuela Austriaca, tan ligada al pensamiento neoliberal, Friedrich Hayek apoya la renta básica.

En el lado de la izquierda podríamos encontrar a profesores como Daniel Raventós (Attac) entre sus históricos defensores mientras otros la cuestionan abiertamente como Robert Castel. Otros economistas se decantan por las rentas de inserción o, como Eduardo Garzón, optan por el llamado trabajo garantizado.

Como punto de partida para entender la discusión en términos económicos y morales puede visualizarse este debate público entre Juan Ramón Rallo y Daniel Raventós en youtube.

Como hay que tomar partido yo en principio tengo reparos a la RBU, y los tengo desde una sensibilidad más escorada a la izquierda. Las dudas que me sugiere la RB tal y como está definida son:

  • No es compatible permitir que alguien decida no contribuir jamás mientras que por el otro lado se exige esfuerzo fiscal. Permitir la voluntad perpetúa de no contribuir bajo el argumento usado por el profesor Raventós de “no es criticable porque los demás también son libres de decidir lo mismo”, justificaría que un gobierno de corte neoliberal diseñase una imposición mínima obligatoria junto con una voluntaria adicional, que nadie pagaría pues, minimizando las posibilidades del estado para realizar políticas o bien que se considerase contribución tan solo los impuestos indirectos.
  • A diferencia de los pocos experimentos sobre la materia y que se consideran exitosos, como el de Dauphin (Canadá) en los años 70, donde la implantación de la renta básica no cambia los hábitos laborales de sus habitantes hay factores que el experimento no contempla en el el largo plazo y podrían sí producir cambios. La experiencia se limitó a 5 años, no queda demostrado que una acumulación de ahorro combinando trabajo y RB durante un periodo largo haría reconsiderar el equilibrio renta-ocio, el sentido de la vida, y aquellos con un techo pagado y algún ahorro, a cambio de la Renta Básica y de una sanidad de cobertura universal, tal vez dejasen de ser contribuyentes muy tempranamente. Hay que apuntar también, que ninguno de los sucesivos gobiernos posteriores la reimplantaron, si la experiencia hubiese sido tan exitosa y buena para la mayoría lo más probable es que hubiese estado formando parte de un programa electoral de un partido ganador.
  • No podemos asegurar que mejoras en el índice de Gini a corto plazo se mantuviesen a largo plazo si la sociedad se dualizase entre perceptores únicamente de la RB y contribuyentes con rentas muy superiores. Además debemos de aspirar a una sociedad con todos sus miembros integrados y partícipes activos del progreso de la misma.

¿Querría decir esto que ninguna RB tendría sentido? No exactamente! Se podría intentar explorar conceptos alternativos, que tratasen de conjugar las ventajas de la RB respecto a las estigmatizantes rentas mínimas de inserción, pero sobretodo que fuesen una herramienta útil con la que construir soluciones para la sociedad que se nos avecina.

Una potencial alternativa sería la RBCT (Renta Básica Comodín Temporal) que en una primera aproximación sería ofrecer 8 años de RB a tomar repartidas a lo largo de la vida laboral, nunca más de 2,5 años por cada 5 consecutivos. Durante estos períodos donde se percibiere la RB, se cotizaría sin coste por el importe de la RB como base de cotización. ¿Qué permitiría este enfoque desde el punto de vista personal?

  • Se podría dejar un trabajo monótono como ser operario en una fábrica para tener una oportunidad ejerciendo una vocación, por ejemplo la pintura. Alguien podría en cuerpo y alma a preparar una primera exposición durante año y medio con cierta seguridad, y en caso de éxito y triunfar volver a ser contribuyente además con mayor contribución, y en caso contrario aún contaría con un margen temporal para incorporarse al mercado laboral.
  • Se podría usar para prolongar el periodo de maternidad o paternidad en exclusiva más allá de las breves bajas que permite el sistema.
  • Habilitaría cierto ingreso durante la primera fase de emprendimiento colectivo donde no se factura, sino que se desarrolla un producto o servicio, es decir, facilitaría el emprendimiento individual o bien la creación de cooperativas.
  • Permitiría para aquellos que no consumiesen su RB comodín a lo largo de su vida laboral jubilarse antes, en este caso no aplicaría la limitación de x años de RB de cada y consecutivos.
  • Sería posible un cambio de mentalidad y de planificación vital, con necesidades más frugales, permitiendo ser más resilientes ante crisis y a su vez disponer de una vida más plena y equilibrada.

Una vez mencionados no pormenorizadamente los efectos individuales cabría entrever los efectos como sociedad y valorar si podrían ayudar a resolver los retos pendientes de la sociedad que viene. Algunos efectos:

  • En un entorno de trabajo menguante, este tipo de Renta Básica permitiría un reparto del empleo no basado en reducciones de jornada sino en períodos de carencia.
  • Se dinamizaría el mercado laboral, habría más intentos de creación de empresas, con menos riesgo “de perder todo”, y una subvención indirecta durante la fase “no comercial” de iniciación de la actividad. Dejar un trabajo para iniciar algo es una barrera psicológica que sería más fácil vencer. A más gente que vía este mecanismo hubiese alternado ser asalariado y emprendedor más fácil resultaría generar unas relaciones laborales más justas, nada mejor que haberse puesto en los zapatos del otro como dicen los británicos.
  • Una planificación vital con costumbres más frugales, acompañada de una quinta parte de la vida laboral cotizada por una base de cotización pequeña ayudaría a contener las pensiones sin bajar el nivel de vida medio acostumbrado.
  • Se evitaría la dualidad contribuyente versus free-rider y su continua confrontación.
  • No habría una exclusión permanente del mercado laboral de personas. Encajaría mejor en una sociedad amable y solidaria pero reacia a aceptar el abuso premeditado de parte de sus componentes.
  • Este modelo sería más fácilmente financiable que la RBU o RBCI al afectar tan solo a una parte de la vida laboral.

Por supuesto, esto solo es una primera aproximación a una alternativa a la renta básica con intención de abrirse a discusión. Discutamos pues.

@juanmateu