Hay que defender a tipos como Juan Grabois

El libro de mi amigo Juan Grabois no solo es un gran libro en su contenido, sino que su tapa ya advierte que lo que viene puede ser riesgoso. Que puede no ser cómodo, que no es completamente seguro. Y eso es lo mejor que tiene. Decir cosas distintas a las que se dicen siempre y, sobretodo, decirlo desde un lugar. No desde la nada, no desde cualquier lugar. Desde abajo, desde la militancia de abajo bien abajo, donde no muchxs (o casi nadie) se asoma. Quizá por eso, por decir lo que no muchxs dicen y por sentir el abajo bien abajo es que nos llevamos bien apenas nos conocimos.

Hace una semana, por decir algo muy básico, lo salieron a matar de todos lados. “Robar está mal”, “los corruptos no tienen lugar en el futuro”, parece que son cosas que no se puede decir.

El libro se llama “La clase peligrosa” y describe con la precisión y la sensibilidad de quien las vivió en carne propia, las luchas, las dichas y desdichas de lxs pobres de toda pobreza. De lxs que no les importan a nadie. Pero creo que habla también de “lo peligroso” que se vuelve en este país hacer política con el corazón y dejar el cuerpo en cada batalla.

Después de casi 15 años de militancia, yo creo que hay dos formas de ver la política de este lado de la cancha. Como una carrera individual o como una pasión colectiva.

Desde la lógica de la carrera individual prima la idea de la estabilidad, la supervivencia, la planificación, el ascenso, la rentabilidad, “subirse y bajarse el precio”, etc.

El plano de la pasión colectiva es mucho más caótico. Se enciende y se apaga en cada pelea como si fuera la última. No hay ninguna seguridad. Te hace llorar de bronca o de alegría. Se te nota en el cuerpo (por eso suelen vivir más los malos que los buenos; los que se hacen los boludos, los que todo les importa nada, esos viven un montón).

En todos estos años, desde afuera y desde adentro de las instituciones del estado, he comprobado que la política tiene demasiado de lo primero y muy poco de lo segundo. Y ese es parte del problema.

La aparición de Juan Grabois en un lugar protagónico de la política nacional es sin duda un gran viento fresco que nos hace bien. Compartas en algo o en todo lo que dice y lo que hace. Coincidas o no con su actual estrategia política. Juan le hace bien a esta democracia fallida que tenemos, que en 35 años no le pudo resolver casi nada a lxs que menos tienen. Una democracia que es cada vez más un diálogo de incluidxs que se olvida de un 30% de la población.
Pero como nos enseñó ese viejo pensador italiano, “entre lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir” está el cachengue, vuelan las piedras y aparecen los tiros.

Por eso cuando Juan viene a querer decir algunas verdades, algunas cosas obvias, algo del orden del sentido común que no es el más común de los sentidos, al toque le “tiran con detodo”. Cuando Juan dijo algo así, tan básico y elemental, como que los corruptos no tenían lugar en el futuro, se armó el desmadre. Y hasta De Vido desde la cárcel escribió una carta para crucificarlo. “Cristina tiene que volver pero sin corruptos”, dijo y nadie lo toleró.

Yo no me voy a meter en una interna del peronismo que me queda grande y en la cual no tengo nada que ver. Ni en si cristina tiene que volver y cómo, que forma parte de otro debate. Pero sí me parecía importante decir otra cosa obvia: el mundo necesita más Grabois y menos De Vidos. El país, la política, la democracia, nosotros y nosotras, todes necesitamos más de esta otra forma de hacer las cosas.

Necesitamos más gente que sienta y viva la realidad como la vive juan. Gente que de las peleas donde las da Juan. Por eso, cuando aparece, a esa gente hay que defenderla.

Porque no somos muchos y muchas lxs que queremos cambiar el mundo. Por eso nos tenemos que cuidar entre nosotrxs. Aunque estemos en un lugar o en otro. En un espacio político o en otro, con un color de remera o con otro. Pensemos igual en todo, o en casi todo.

“Nacimos de muchas madres, pero aquí solo hay hermanxs”, decía Calle 13 hablando del barrio. Y eso es lo que necesitamos, armar barrio entre lxs buenxs de abajo para pelearle a los malos de arriba. Entre el 99% que padece las decisiones que toma el 1% más poderoso. Y no muchxs saben armar barrio, porque jamás en su vida pisaron uno.

Por eso a Juan lo queremos en nuestro equipo y lo defendemos.
Por eso lo invitamos a que venga dentro de poco a Rosario, para que lxs que no lo conocen lo puedan conocer. Para hablar de este libro, que es en definitiva reflexionar sobre esta incómoda y peligrosa forma de entender el mundo y actuar en consecuencia.