Buitrón

Hoy voy a empezar tranquilo, por que se da el tiempo.

Hay tiempos donde los oficios son un tanto extraños. Si quisieras ver solo un poco en el pasado, te encuentras con bastantes carpinteros y panaderos: hoy día, son tan escasos que son lo mejor pagados.

Algo así pasa con los escritores. De un día a otro, hay tantos guionistas que uno pierde la cuenta, o incluso hay tantos novelistas que el mercado se llena de ellos y, con salarios exorbitantes.

Hoy te habla un autor de un libro publicado, y que ademas se esta abriendo un campo donde es dificilísimo permanecer. Hoy te habla aquel que tiene como noción, una musa.

No pretendo escribirte una carta enorme de como es que tus ojos color inusual se pierden en la mente y el recuerdo. Hoy día te escribo solo con el complemento de que tuve un día de mierda y tu llegada, a altas horas de la noche, se convirtió en un alivio para el alma.

Hoy te escribo como a una musa, donde me haz hecho escribir como nunca esta noche.

Comenzaré, con que hay autores que afirman tener una sola ilusión, y es que una de sus musas toque a la puerta y les diga que han sido suyas por un motivo en la noche.

Cuando de pronto en la penumbra, oscura y tenebrosa, se cruza por la puerta una mujer, de manera implacable, lo único que te permite el cuerpo es permanecer inerte. Te fijas en un momento, la ropa que lleva puesta, guardando el instante exacto en el que su tacón toco la puerta. Giras tu mirada, y te sientes lo suficiente aturdido para perder la palabra. Los ojos de aquella mujer se clavan directo a los tuyos y es entonces donde pierdes la noción del tiempo. La noción de la vida.

Dicen que cuando conoces a un amor, de esos que estas enterado que todas las posibilidades se acuerdan a que pueden suceder, pero simplemente uno espera a que por alguna razón del destino sucedan; es cuando conoces el sufrimiento. Es ahí, donde solo te queda agradecer que la vida te dio un abrazo mas con esa persona, que añadió palabras que te resonarán para la eternidad.

Puede que nunca te des cuenta, pero para ser una mujer así de hermosa, hay que tener el suficiente valor para cortejar al adecuado.

Estoy de acuerdo en que en esta vida, puede que no sea mi oportunidad, pero de ser la correcta, el mismo mundo cambiará con el hecho de ser una luna cambiando los mares en un futuro.

Los reyes del sur, del norte y del centro, están clamando por tu piel, pero déjame decirles que eres mía. Que tu recuerdo le pertenece a mi mente y que tus mas gratos agradecimientos, son en totalidad míos.

Que la misma sangre con la que estas dispuesta a engendrar seres, son tan mías como la aceptación que tengo al momento de saber que al parecer, nuestras edades son un impedimento.

Sin embargo, acepto. Acepto que nuestros destinos no han sido cruzados.

Sagan hablaba de ello.

Sagan afirmaba que de una u otra forma, aquellas cosas que no conocías, en un universo alterno, se han cumplido, y es que desde el mas allá, los grandes seres me afirman que debo actuar, peor lo dejo tranquilo.

Y es que ¿que me queda? si no es que la única respuesta es una mirada, o un simple beso en la mejilla.

Que es cierto, que hay veces que tu imagen se pierde en mis sueños. Que hay veces en las que, si no es por que al despertar, no encuentro los recuerdos de aquel sueño, perturban toda la noche, que es una noción de querer lo inalcanzable.

Tu, mujer, eres un tanto inalcanzable, por que estoy seguro que de como me gusta romper los paradigmas, te convertirás mía. De que te convertirás en alguien que quiero a mi lado, sin importar el pasado de cada uno.

Tus rizos color dorado, tu cuerpo perfectamente trabajado, hacen de mi un hombre luchando cada ocasión que tiene la oportunidad.

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