Un hecho de discriminación para reflexionar

Rosario es una joven de 18 años que está en sillas de ruedas. Por su condición le impidieron el ingreso al boliche cordobés, Cayó Maquensi. Este episodio permitió que su voz se escuchara.

El 29 de Agosto de 2015 era una de esas típicas noches de salida en pleno barrio de Nueva Córdoba.

Cientos de chicos caminaban a paso acelerado por esas avenidas que destilaban esencia a juventud. La música de los autos se mezclaba con tonadas entre cruzadas. Todos estos sonidos juntos, conformaban un dialecto en sí mismo.

Por una esquina se asomaba Rosario junto a Mariana y a un amigo. Entre risas se iban acercando a la puerta de Cayó Maquensi, el boliche de la calle Independencia al 1051.

“Todo el mundo nos conoce en Cayó, ya fuimos un millón de veces, los bar-mans nos regalan tragos, los guardias ya son amigos nuestros”, cuenta Rosario denotando seguridad.

“Llegamos a las 2 de la mañana, relativamente temprano; a esa hora va todo el mundo. A mí siempre me ven llegar. Ya desde la esquina me abren la puerta del medio por donde sale la gente, porque esa puerta tiene un solo escalón, y la principal tiene tres o cuatro. Me ven llegar. Abren esa puerta, no me preguntan nunca nada; paso, así nomas.”

Como es habitual, Rosario y sus amigos hacían la cola para ingresar. Cuando llegó su turno, los guardias y Lucas, RRPP del boliche, se miraron y comenzaron a conversar entre murmullos. Sus rostros reflejaban una mezcla de indiferencia e inseguridad. Fue entonces cuando los jóvenes comenzaron a percibir que algo extraño sucedía ya que eran los únicos a los que no se les permitían el ingreso, más aún, directamente se los ignoraba.

“No entendíamos qué pasaba. Durante un largo rato, mientras seguíamos en la cola, y los demás entraban y entraban, a nosotros no nos dejaban pasar. Preguntábamos qué pasaba y no nos respondían.” Rosario, a quien nunca le habían prohibido antes la entrada a un boliche, no entendía mucho lo que sucedía, a diferencia de sus amigos que sospechaban con claridad cuál era la causa de esa interminable espera.

Esta situación comenzó a afectar el humor de todos, manifestándose el enojo y la indignación en sus rostros. “Sinceramente,no lo podía creer, estaba muy indignada. Todo me parecía muy raro”, cuenta Mariana, quien, ante tanta sensación de impotencia decidió ir a hablar con Lucas, responsable del ingreso.

“¿Me podés explicar qué está pasando? Estamos acá hace una hora y nadie nos dice nada, qué mierda pasa?”, lo increpó la joven. A lo que el relaciones públicas respondió: “Es que el boliche está lleno y la silla de ruedas va a estorbar el paso para caminar y la gente se va a terminar cayendo encima”.

Luego de enterarse de esta respuesta, y después de una primera reacción de gran indignación, Rosario decidió enfocarse en el análisis de su vida,en particular y de la sociedad misma,en general.

Por su parte, Lucas, defendió su postura, “ No las hemos discriminado en ningún momento, hemos sido objeto de una difamación que no tiene nombre. El lugar no discrimina, simplemente se maneja con reservas y cuando alguien no las tiene, se los hace ingresar hasta que la capacidad lo permite”.

Lo primero que se propuso fue escribirle una carta a Lucas, expresándole todo lo que pensaba acerca de lo sucedido.

Su madre la leyó. Sintió orgullo y ganas de publicarla. Así lo hizo. Esto marcó un antes y un después en la historia de Rosario.

Los distintos medios de comunicación se contactaron con ella para que contara lo sucedido. Personas de otros países le hablaban para felicitarla y demostrarle su apoyo.

Esta nueva realidad que se le presentaba, la llevó a decir:

“Alguien me dio la oportunidad de ponerme un micrófono, no la puedo desaprovechar, tengo que hablar de las cosas que verdaderamente importan, no de un puto boliche”.

Rosario desea que su voz sea escuchada; pero enfocándose en la temáticade la discriminación a nivel social en general, sin ahondar más en el hecho puntual que fue de público conocimiento.

“Traté de no hablar del boliche, era ya darle demasiada importancia. A mí me chupan un huevo el boliche, Lucas, todos. Pero, si le hacen lo que me hicieron a mí a una persona que es mucho más sensible, la hacen bosta”, enfatiza la joven, resaltando el hecho de que la discriminación no se puede detener. A su criterio, los seres humanos discriminan por naturaleza. Sin embargo,remarca que “lo que no debe hacer alguien que sufre discriminación, es quedarse callada”.

Rosario también hizo referencia a la serie de imposibilidades que tiene una persona con discapacidad al momento de salir a la calle. Al hablar de cómo están construidas las veredas, los edificios públicos y los parques, expresa su tristeza y decepción ante el tema.

Al relatar los problemas que tiene para realizar acciones básicas como cruzar una calle, subirse a un colectivo o hasta entrar a un edificio, apela a la toma de conciencia por parte de los ciudadanos y de los dirigentes políticos, para que las ciudades puedan ser aptas para todos.

La búsqueda de un cambio en la sociedad y en la infraestructura de las urbanizaciones, es algo que viene anhelando desde pequeña. La posibilidad de expresarlo ante los medios le causa mucha emoción y la esperanza se filtra en sus ojos llenos de lágrimas.

“El proceso de aceptar que tenés una discapacidad es muy largo y fuerte. Yo lo viví. Poder llevarlo adelante y manejarlo es muy difícil”. Luego de haber superado y aceptado ese proceso, Rosario cuenta que no todos pueden hacerlo. Precisamente, por eso resalta la importancia que tiene “lo que los demás te dicen y cómo lo dicen”.

Fueron muchos los que se contactaron con ella para contarles sus experiencias personales acerca de cómo fueron discriminados. Este acercamiento se convirtió en un verdadero estímulo para que esta valiente joven continuara adelante con su campaña:

“En todas las entrevistas que di, traté de difundir este mensaje: No importa si estás en silla de ruedas o no; si usas aritos o no; si sos gordo o flaco… Nunca tenés que denigrarte ante nadie”.

FUENTES

# Entrevista a Rosario, joven en silla de ruedas.

# Entrevista a Mariana, amiga de Rosario.

# http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/la-silla-de-ruedas-soy-yo-carta-de-una-chica-que-no-pudo-entrar-un-boliche

# http://www.diaadia.com.ar/cordoba/hablo-rosario-la-joven-que-no-pudo-entrar-cayo-makenssy-por-estar-en-silla-de-ruedas

# http://www.eltribuno.info/discriminacion-no-la-dejan-ingresar-al-boliche-silla-ruedas-n614150

# http://www.diaadia.com.ar/cordoba/hablo-el-responsable-de-cayo-makenssy-por-el-presunto-caso-de-discriminacion

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