Martin Luther King luego de hablar en Washington, 28/8/1963

El sueño y la pesadilla en Atlanta


Probablemente el Dr. Martin Luther King Jr. haya sido uno de los hombres que echó más luz sobre la historia reciente de Estados Unidos. Ese tipo de luz que desgarra al odio que vive en las tinieblas del ser humano.

En 2009 viví unos cuantos meses en Atlanta (Georgia), epicentro del esclavismo durante el siglo XIX. Llegué el 2 de enero y la ciudad vivía una verdadera revolución por la toma de posesión de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de la historia del país.

Un simple dato caracteriza al estado de tensión que había en el aire: Atlanta es una ciudad donde el 70% de la población es negra, pero que está gobernada por blancos. Al menos así era en ese momento.

Por entonces era becario de CNN. Todos los periodistas debíamos andar por el edificio del canal con una credencial amarilla colgando del cuello y cada tanto asistir a una serie de cursos de integración que armaba el área de Recursos Humanos. En uno de estos se presentó una mujer robusta y nos mostró diez razones por las cuales podrían sancionar a cualquier empleado. Las dos más poderosas eran: acoso sexual y racismo. Ambas se penaban con despido directo.

El 20 de enero Obama tomaba su mandato. Todos los periodistas llegamos temprano a la redacción y cada uno tenía una tarea asignada. La mía era cortar el audio de los fragmentos “más importantes” del discurso que daría el nuevo presidente.

Cuando la ceremonia comenzó todos miramos la transmisión y no se escuchaba otra cosa más que la voz latosa del locutor. La mayoría estábamos parados con la mirada compenetrada en los televisores menos una compañera afroamericana. Ella no pudo resistir la emoción, tenía los ojos clavados en sus zapatos, se le caían las lágrimas y cuando Obama terminó de pronunciar su juramento sobre la biblia de Abraham Lincoln comenzó a llorar como una niña.

La emoción me había contagiado un poco. No supe bien qué hacer. Durante el acto había sacado una cámara digital que siempre llevaba en mi bolso para quedarme con una postal:

Juramentación de Barack Obama desde la redacción de CNN, 20/1/2009.

Obama comenzó su discurso y no se oía más que su voz. Salí de la redacción por un pasillo que conducía a un balcón desde donde se podía ver a las cafeterías del CNN Center. Habría unas 200 personas o más que hacían un silencio sepulcral y escuchaban al nuevo Presidente. También les tome otra foto.

Discurso inaugural de Barack Obama visto desde el CNN Center, 20/1/2009.

El Presidente también estaba bajo una gran presión. Estados Unidos estaba siendo muy cuestionado por su rol en Irak y la economía atravesaba una cruda recesión que se había detonado con el estallido de la burbuja hipotecaria, cuatro meses antes. Así su mensaje se centró casi exclusivamente en esos puntos.

Atlanta todavía mantiene tensión racial en algunos barrios. Mi casa estaba en el norte de la ciudad por lo que todos los días debía usar transporte hasta el centro. El viernes siguiente a la jura salí tarde la redacción. Serían las 9:30 de la noche y tomé el metro. Iba casi solo en un vagón leyendo en el celular cuando pasó un hombre y me dijo: “hey whity, are you lost?” (blanquito, ¿estás perdido?). Siguió caminando y se mataba de risa.

Todavía conocía a muy poca gente, no tenía demasiados planes y el fin de semana fui en busca de algunas respuestas al Sitio Histórico de Martin Luther King, un parque donde se encuentra su tumba, museo, iglesia y es referente de la reivindicación de la lucha por los derechos civiles.

El salón para la memoria y la paz, al lado de la iglesia, me pareció uno de los sitios más representativos. Propone un recorrido emotivo que, sin eufemismos, recorre los episodios más heroicos y los choques más violentos en la lucha contra el segregacionismo.

El Dr. King fue asesinado de un disparo el 4 de abril de 1968 a las 18:01 en Memphis (Tennesse) cuando se preparaba para liderar una marcha. El Sitio Histórico muestra las imágenes de aquel día y la carroza maltrecha de madera en la que su cajón fue conducido al funeral.

Sala del centro de visitantes del Sitio Histórico de Martin Luther King

Antes de salir una pantalla muestra al discurso I have a dream (Yo tengo un sueño), que pronunció en Washington DC el 28 de agosto de 1963. Son sus palabras que se convirtieron casi en un himno para la población negra más postergada del sur de EE.UU. Creo que me quedé escuchándolo al menos dos veces.

La decepción ocurrió a la salida cuando encontré a dos oficiales (blancos) del ejército prolijamente vestidos con traje verde montando un centro de reclutamiento. Es decir, tratando de convencer a muchachos pobres -preferentemente negros o hispanos- de que se enrolen para ir a la guerra. Parecía una verdadera pesadilla para la prédica del Dr. King.

Cuando me volví a la casa en el metro me quedé pensando en el discurso. Y más tarde lo releí e investigué un poco más para entender qué quería decir cada palabra.

Si algún correlato se puede hacer con el presente es que todavía “el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material”.

Recién el 16 de junio de 2014 reconcilié con la imagen antagónica de los oficiales reclutando soldados en medio de un sitio ícono de la resistencia no violenta. Después de cinco años visité Washington y me detuve en el mismo lugar donde King dio su discuso Yo tengo un sueño. Y recién entonces tuve ganas de escribir este artículo.

Vista del National Mall desde el punto donde Martin Luther King habló el 28 de agosto de 1963 — Foto: Juan Pablo De Santis

14 referencias de “Yo tengo un sueño”

Washington DC, 28 de agosto de 1963


Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la Emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia.

I. En inglés, el segundo párrafo comienza con la frase Five score years ago. Ese modismo hace referencia al discurso de Gettysburg, que pronunció el presidente Abraham Lincoln el 19 de noviembre de 1963

Ese discurso de Lincoln, considero el más representativo de su legado, comienza con Four score and seven years ago our fathers brought forth on this continent, a new nation, conceived in Liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal.

Licoln Memorial. En sus escalintas ocurrió el discuso — Foto: Juan Pablo De Santis
Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio.

II. La llegada de un nuevo amanecer es la primera referencia religiosa del discurso. Martin Luther King Jr, quien era pastor bautista, cita al libro bíblico de Salmos, capítulo 30, versículo 5: Porque sólo un instante dura su enojo, / pero toda una vida su bondad. / Si por la noche hay llanto, / por la mañana habrá gritos de alegría.

Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

III. Los cien años después también hacen referencia al centenario de la Proclama de Emancipación que Lincoln firmó el 1 de enero de 1863 cuando terminó con la esclavitud en la confederación de estados.

IV. Hacia 1963 los afrodescendientes eran objeto de múltiples actos de segregación racial. La referencia a un inmenso océano de prosperidad material invoca a una brecha de ingresos del 60% entre la población de etnicidad blanca y afroamericana.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

V. King invoca en este párrafo al preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos en el cual los fundadores del país invocan los principios de la justicia, la libertad, la defensa común y el bienestar general para todos los habitantes.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial.
Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Luther King en funciones como pastor evangélico — Foto: drmartinlutherking.net

VI. En todo el discurso, King pronunció 3 veces la frase “hijos de Dios”. Ponen de manifiesto su formación religiosa.

Se ordenó como pastor bautista a los 25 años, también inspirado el ministerio de su padre. Comenzó su carrera en una iglesia de Montgomery, en el estado de Alabama.


Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía.

Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física.

VII. Las últimas tres oraciones del párrafo, en particular, refuerzan la idea de la resistencia pacífica siempre proclamada por el orador y referencia al libro bíblico de Romanos, capítulo 12, versículos 17 a 21: No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. (…) No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

Aún hoy la población afroamericana es objeto de violencia institucional — Dibujo: Mike Luckovich (Atlanta Journal Constitution)

Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Mississippi no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar.

VIII. El estado de Mississippi no permitía ejercer el derecho político del voto a los afroamericanos debido a leyes especiales de segregación. Diez meses después del discurso de King, la organización racista Ku Klux Klan torturó y asesinó a cuatro activistas que se pronunciaban por el derecho al voto. Ese evento precipitó la Ley por los Derechos Civiles de 1964 y los Derechos del Voto en 1965.

https://www.youtube.com/watch?v=x7C9OympYtQ

No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

XIX. La frase sobre el cause de las aguas es una referencia bíblica al libro de Amós, capítulo 5, versículo 24: ¡Pero que fluya el derecho como las aguas, / y la justicia como arroyo inagotable!


Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

X. La invocación al sufrimiento y su poder emancipación es otra clara muestra de la formación religiosa del orador. Hay una referencia explícita al la enseñanda de Jesús en el libro de Mateo, capítulo 5, versículo 38 al 42: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.


Regresen a Mississippi, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

XI. Al sureste del país, Mississippi, Alabama, Georgia y Louisiana han sido el mayor núcleo de estados esclavistas y, al mismo tiempo, concentran la mayor proporción de población afrodescendiente.


La cantante Mahalia Jackson — Foto: Getty Images
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano.

XII. En este momento del discurso, la cantante gospel Mahalia Jackson grita: “cuentales sobre el sueño, Martin”. Allí el orador comenzó a improvisar.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
George Wallace — Foto: Wikimedia Commons

XIII. Se refiere a George Wallace, entonces gobernador del estado de Alabama, quien el 14 de enero de 1963 pronunció la frase “segregación ahora y segregación siempre”, que pasó a la historia.

Wallace era abiertamente racista y cobró notoriedad nacional su enfática oposición a la política de integración de alumnos afroamericanos en la Universidad de Alabama.


¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

XIV. Libro bíblico de Isaías, capítulo 40, versículo 4: Que se levanten todos los valles,/ y se allanen todos los montes y colinas; / que el terreno escabroso se nivele / y se alisen las quebradas.


Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”.

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