¿Tenés miedo a la felicidad?


Preguntatelo, pensálo y contestate.

¿Cuantas veces dejaste de hacer algo por miedo? Cosas que posiblemente te hubiesen hecho sonreír, que te hubiesen hecho latir el corazón más rápido, que te hubiesen sacado una sonrisa, que te hubiesen hecho feliz.

Cosas como decirle “te quiero, de verdad” o pedirle el teléfono para invitarla a salir porque te pareció que tenía algo interesante para contarte; darte la oportunidad de conocerlo porque tal vez tenga algo para enseñarte; emprender ese proyecto que tanto te entusiasma porque crees que te va a hacer crecer como persona.

Las cosas que dejamos de hacer por miedo son infinitas.

Una vez me preguntaron: “¿si pudieras crear un mundo, como sería?” y mi respuesta fue: “crearía un mundo donde vivamos sin miedo”, porque a veces nos paraliza y nos saca dinamismo. A veces nos quedamos estáticos sin poder avanzar.

No escribo esto para que reflexiones sobre tu vida, tampoco para que sea un texto inspirador que te de la fuerza que necesitas para arrancar el miércoles de una forma distinta; no.

Te escribo, aunque creo que me hablo más a mí que a vos, para que juntos podamos crear este mundo sin miedo. Donde nos animemos a sentir sin vergüenza, nos animemos a decir, nos animemos a pensar sin prejuicios, sin ser juzgados, nos animemos a vivir sin miedo.

Animate a ser feliz, animate a que te digan “te quiero” aunque hayas sufrido por amor, animate a caminar a las cuatro de la mañana por esa calle que tanto te gusta, animate a escribir aunque no seas escritor, animate a tirarte en paracaídas aunque tengas miedo a las alturas. Animate.

Seamos más felices, vivamos sin miedo.