Cartas a Victoria XXII

Imagen: Anónimo

Victoria,

¿Cuando fue la última vez que te escribí, y la última que recibí una carta tuya?

Deben de ser milenios, porque de mí solo queda un fósil, y de ti, una sinfonía que ya nadie quiere escuchar, pues el reguetón se ha vuelto el nuevo opio.

Vivo cada vez más convencido de que tal vez volviéndome nadie — tal y como pedía el iluminado — este mar de lágrimas sin fin, se escabuya hacia el inframundo, no sabes cuanto sufro.

De no ser por tu apoyo incondicional, este mar sería aún mas insoportable.

¿Me preguntas acerca de Danns Kuoru y der Maler?

Su silencio solo me dice algo, y es que o estan trabajando, moldeando, proyectando, diseñando o como quieras llamarlo, cuestiones de extrema trascendencia.

A Danns Kuoru no la he visto desde hace más de una semana, la última vez que entablamos conversación, ella me hizo un par de preguntas — un poco fuera de contexto — ¿qué habrá querido decir?, me queda la incertidumbre.

A decir verdad, ella siempre se caracterizó por saber escuchar — bien — y no me resultaría extraño que esta vez ella haya escuchado mucho y yo haya hablado demasiado, fatal error.

¿Y der Maler? bueno, apuesto a que se encuentra cumpliendo su labor en el lejano Glasgow, y esto explica muchos «porques». Todo lo que fui, se ha ido con el en pos del beneficio de padre.

Sea dicho de paso, ayer asistimos — junto a ciertos compañeros de la materia — al concierto conmemorativo del «Día Nacional de Francia» organizado por el Teatro Nacional de Munich, ¿Saint-Saëns?, ¿Claude Debussy? no se diga más.

…Ah y como duermo en fines de semana, y cuanto sueño, pero,

A veces conviene que los sueños sigan siendo eso, solo sueños. Dios sabe en que podrán estar pensando los sofisticadamente salvajes posmodernos. He llegado a la conclusión de que ellos son los verdaderos padres de todos los males y no el progreso, puesto que depende de en que manos caiga este último.

Dicen que la distancia es en cambio, la madre de todos los males. ¿Qué hemos hecho mal — a los ojos de los dioses — para ser castigados de esta manera?. Ya no recuerdo la forma de tus labios, o tu nariz, tu cabellos debieron de haber crecido muchos centímetros. Tus ojos son mi única fuente de poder infinito — si de esos que no se olvidan nunca —y tu voz, ahora tatuada en todo mi espalda y cuya herida aun duele.

Las noches se han convertido en un vaivén de emociones, fuertes como la absenta, que a las constantes jaquecas ya no las calma ni el mas profundo y duradero sueño. ¿Qué hacer cuando incluso en sueños, mis miedos me persiguen?, y se sienten tan reales que me despierto con lágrimas en el rostro. Si alguna vez sentía una fuerte aversión por el sonido de la alarma, ahora la encuentro como mi salvadora a todo tipo de desgracias que mi subconsciente crea.

Si todo se paga en esta vida ¿cuánto más le debemos al amo y señor que hace las veces del Dios creador?

A las seis de la tarde desde el Man Versus Machine, Juan Pablo Malo.

P.D. En un futuro espero no hacer promesas tan difíciles, me refiero a aquella oferta — que aún sigue en pie — referente a la tercera temporada de Twin Peaks. Me la sigo reservando para verla juntos el mes que viene.

Escrito originalmente un sábado 9 de julio de 2017