
Obama y los Stones: postales de un mes bisagra en Cuba
Llegué a Cuba un día antes que Obama. Cinco días antes que los Stones.

Los domingos en cualquier ciudad del mundo suelen tener la misma cadencia: calles vacías, movimientos dosificados, rutinas calcadas y siestas prolongadas. En La Habana, el domingo 20 de marzo de 2016 con lluvia constante no es diferente a lo que ocurre en distintos puntos del planeta salvo un detalle: después acciones encubiertas, desembarcos militares, decisiones unilaterales para el quiebre de relaciones, ejecución de sabotajes, la expulsión de la OEA y un bloqueo económico asfixiante que según el gobierno de Raúl Castro ocasionó pérdidas de 120 mil millones de dólares en 55 años, un presidente de Estados Unidos pisó la isla. Obama llegó a las 16.20 en el AF1 y paralizó el aeropuerto José Martí.
En el centro de La Habana la rutina dominguera continúa: las colas eternas para tomar un helado en Copelia, los cines abarrotados, las tiendas de perros calientes y los grupos de jóvenes que se reúnen en las esquinas en donde hay Wi Fi son postales que se replican. Tan cerca y tan lejos de lo que ocurre en paralelo con un mega operativo que llega en el marco de la visita presidencial de Obama.

El aeropuerto es un hervidero. Las colas extensas de turistas para hacer migraciones que son un clásico se mezclan con un operativo de seguridad inédito que existe por la llegada de Barack Obama, el primer presidente estadounidense que estando en el cargo visita Cuba en más de 80 años. Entre simbólica –que de hecho la vistita lo es- y real, los anuncios estadounidenses que más eco hicieron son dos, por un lado que ya es posible para los cubanos utilizar el dólar en sus transacciones comerciales a nivel internacional y las modificaciones en las categorías para que los ciudadanos estadounidenses puedan visitar Cuba.
Obama es el nombre propio que suena y resuena en #LaHabana. Mi primera mirada recién bajado del avión en RosarioPlus

Las canciones que suenan en vivo en las inmediaciones de la Plaza Vieja son un híbrido antagónico que sólo las pueden contemplar los turistas que beben mojito y aplauden cualquier cosa. Desde The Eagles hasta el más variado repertorio de salsa. En la intersección de las calles Amargura y Mercaderes el control policial no permite el paso a los transeúntes y es imposible llegar hasta la Plaza de la Catedral. En la catedral hay reliquias, sagrarios y tumbas de personajes ilustres de Cuba. A las 18.30 Obama llega bajo la lluvia como compañera de viaje. Un viaje que fue un domingo de paraguas, de paseos cotidianos y de rutinas típicas incluso para el presidente de los Estados Unidos

El día más importante de Cuba fue un domingo cualquiera — Mi crónica en Rosario Plus
Debajo de una enorme galería un grupo de jóvenes están intercambiando aplicaciones desde sus celulares sin conectividad: canciones de reguetón y juegos van a la cabeza de las preferencias. Yosdane tiene 22 años y luce una camiseta con la inscripción ‘Miami’ en su pecho. “Yo creo que está amistad que está surgiendo impacte en el fin del bloqueo, es lo que en realidad queremos”, dice el joven

Las matemáticas no son exactas y más cuando se trata de sensaciones y sentimientos. Los números probables parten desde el medio millón hasta el millón y medio. La Habana quiere entrar en el Record Guinness para superar el concierto del 2006 cuando los Rolling Stones tocaron en Copacabana Beach de Río de Janeiro para 1,5 millones de personas. A horas previas del hito las especulaciones sobre la convocatoria de este mega recital gratuito crecen alrededor de la Ciudad Deportiva pero no hay certezas. A diferencia de lo que ocurre en cualquier ciudad del mundo no hay gente acampando, ni largas colas. Sí, muchos curiosos, la prensa internacional, los técnicos que no dejan de probar el sonido y las luces y un operativo de seguridad que termina de acomodar las vallas en el ingreso y en las divisiones que habrá dentro del campo



Furor Stone en Cuba. Y me pidieron que hable y hablé… Esto es #transmedia. Recién salimos en Telenoche. “No hay largas colas ni ultra fanáticos en carpas. No hay venderos ambulantes ni la mercadotecnia de las chucherías roqueras. No hay certezas sobre la cantidad de personas que comenzarán a hacer una peregrinación inédita simplemente porque las matemáticas no son exactas y menos aún cuando se trata de sensaciones y sentimientos inexplorados”.

Mick Jagger habla en una especie de portuñol entre canción y canción. Le queda oxígeno más allá de no parar de recorrer el escenario de 80 metros de largo por 56 de ancho con sus meneos de cintura, sus patas de garza endemoniada y sus gesticulaciones que hacen saltar a la masa. Keith Richards, Charlie Watts y Ronie Wood lo siguen: son el complemento de un carisma exportado de otros tiempos, cuando las bandas de pueblo tocaban en viejos clubes de barrio.

Los Stones y las tres generaciones de cubanos
Mario Alsina tiene 86 años y unas ganas locas de ver a los Rolling Stones. Él representa a la primera generación de espectadores que llegó hasta la Ciudad Deportiva de La Habana. “Somos tres generaciones las que estamos acá”, dice el jubilado que dedicó toda su vida a levantar casas, ladrillo por ladrillo.
“¿Y cómo anda Argentina?”, pregunta el hombre interrumpiendo la entrevista. Ya es el tercer entrevistado que no me deja preguntar y que se preocupa por la situación de nuestro país. Trato de ser cortés para no irme de tema. El tema son los Stones y me interesa reflejar los rostros del público, el híbrido, el mestizaje, los pibes y los abuelos. Pero Mario, antes de ver a los Stones, insiste con Argentina: “Los cubanos revolucionarios vemos a Macri como a un retroceso”.
- ¿El concierto de los Stones hubiera sido imposible de imaginar quince años atrás?
Toda la vida tiene sus etapas. Y esta etapa es muy buena. El país está mejorando mucho. Yo igual sigo pensando que el capitalismo será siempre capitalismo: opresor de los pueblos. El socialismo será la solución de la humanidad. El imperialismo es muy cruel. Se invierte más en armamento que en cuestiones sociales.

A Miguel Alberto Velardez lo conocí en un Taller de Videoperiodismo en La Gaceta de Tucumán. Desde aquel día admiro su trabajo. Su perfil anfibio lo lleva a escribir crónicas con el pulso vibrante de una sangre que fluye pero también domina la narrativa audiovisual con maestría. ¿Existen las casualidades? Mientras llego a dar un Taller sobre Formatos Audiovisuales en el Periodismo, mientras trabajamos con un grupo de colegas, entre cientos de miles de personas que desbordan un campo, ahí aparece Miguel. Grandes acontecimientos y aparece un gran capo del periodismo. ¡Qué pedazo de historia compartida querido Miguel!

Cuando Jon Lee Anderson se propuso escribir “Che Guevara: Una Vida Revolucionaria”, la biografía más importantes sobre Ernesto Guevara, se radicó en Cuba entre 1992 a 1995 con su esposa y sus tres hijos. La obra se publicó en 1997 y es una referencia obligada para conocer la historia del rosarino más famoso del mundo. Ahora, Jon Lee está de pie, como un faro entre la multitud, tan expectante como las más de 500 mil personas que llegaron hasta la Ciudad Deportiva de La Habana para presenciar el concierto gratuito de los Rolling Stones.
Sombrero blanco, camisa bordó con vivos verticales azules y blancos, el cronista que comenzó su carrera en 1979 como reportero del semanario peruano The Lima Times y luego saltó a las grandes ligas escribiendo en New York Times, The Financial Times, The Guardian o el El País, entre otros, intenta sofocar el calor
“Es un momento de mucha coyuntura”, afirma Anderson en diálogo con RosarioPlus.com. “Es poner atrás la época de la represión cultural”, agrega en referencia al hito que significa la llegada de los Stones a Cuba. “La juventud cubana entiende lo que significa. Esto significa: mayor libertad”.


No podían faltar las camisetas y las banderas argentinas. Pero mucho menos los fanáticos de Rosario Central y de Newell´s en el concierto-hito de los Rolling Stones en La Habana. Desde muy temprano comenzaron a agitar las largas colas que amanecieron durante la madrugada del viernes con cánticos futboleros. Pero allí no hubo división ni conflicto. Un “vamos los Stones, los Stones, los Stones, vamos los Stones”, repetido y calcado. El resto de los fans trataba de imitar el ritmo de Oh l’amour de Erasure pero no le embocaban con la entonación futbolera. El folclore del fútbol es un patrimonio argentino. Y así se sintió en la Ciudad Deportiva de La Habana.
#StonesCuba: como en todos lados, #Newells y #RosarioCentral estuvieron en La Habana

“Mi filosofía es ser rocker. Y ser rocker es saber ambientar tu alma para transformar la sociedad y para liderarla. El rock es todo o nada. Es una construcción dialéctica de lucha de contrarios que termina en la pasión. Y acá hay dos pasiones: Cuba y los Stones”.