La controversia de Halloween

En los últimos tiempos estoy siendo consciente de una realidad que cada vez nos afecta más. Se trata del desinterés o más bien del interés en destruir todo aquello que venga de fuera de nuestras fronteras, nos situamos en España como no podía ser de otro modo.

A grandes rasgos somos muy patriotas, siempre que no toques el tema de las corridas de toros, desde hace unos años se están produciendo enfrentamientos entre los defensores de la fiesta y los que se posicionan del lado de los derechos de los animales. Existen, y siempre existirán, diferentes gustos o puntos de vista sobre algo; pero hoy quiero escribir sobre Halloween.


Bien es cierto que se trata de una celebración importada de fuera de nuestras fronteras; así las cosas nunca falta la persona que dice: “A mi no me gustan las americanadas, paso.”

Ok, puede que no te guste esta celebración en concreto o directamente que no seas tolerante a las fiestas americanas, pero seguramente no sepas que Halloween no tiene un origen estadounidense, sino Celta.

Has leído bien, somos de adjudicar cualquier fiesta que no nos guste al pueblo americano, aunque ellos lo único que hayan hecho haya sido importarla igual que nosotros.

Puede que no te gusten las celebraciones importadas, es más, si quieres aferrarte a nuestras raíces más profundas y únicamente saborear y disfrutar las costumbres auténticamente españolas, estas en todo tu derecho. Ahora bien, porque alguna celebración venga de fuera de nuestro querido país, no es una razón de peso para pedir que no se celebre, esto se puede ver día a día en cualquier red social. Se debe ser respetuoso con nuestros vecinos y dejar que el que quiera disfrute de la fiesta, tenga el origen que tenga. Hay que ser tolerante con los gustos de los demás, no porque exista algo que no te guste vas a estar pidiendo que se retire o extinga. Se debe ser consciente que mirando desde el punto de vista contrario puede pasar igual, es decir que quien te vea desde el otro lado no le guste lo que a ti sí.

Aquí los únicos que tienen algo que perder son los pequeños, que disfrutan con alegría la ilusión de disfrazarse y pedir caramelos, ajenos a la opinión destructiva de muchos adultos.

Disfruta de cada celebración, porque seguramente muchas de las que si te gustan también sean “americanadas”. Así como Papá Noel tuvo sus orígenes en Nicolás de Bari, ciudadano del país de Turquía, o la Semana Santa que por mucho que nos pese tampoco se inventó en Andalucía.