El momento del despegue era tenso. Así que poníamos música. Parece una tontería pero no lo es. Cuando viajábamos a Venus sabíamos que allá nos esperaba mucho trabajo y siempre había alguien que lo hacía por primera vez y sí, el despegue se ponía tenso. Así que el capitán elegía Gimme Shelter de los Rolling Stones. Ajustábamos los instrumentos, y cuando faltaban cuarenta segundo para que el primer motor se encendiera decía por el sistema de audio “vamos todos y volvemos todos.” Y la nave empezaba a vibrar, le dábamos play y la vieja guitarra australiana de Richards se escuchaba en toda la nave. Justo cuando Jagger cantaba su primera línea ya estábamos sacudiéndonos en pleno vuelo: “Oh, a storm is threat’ning/ My very life today.” Después alcanzábamos los cien kilómetros de altitud y Richards encaraba su solo en plena sacudida de la aceleración. Son menos de cinco minutos y eso genera una adrenalina dificil de olvidar. A veces el capitán me miraba y me guiñaba un ojo. “Todo despegue necesita confianza, eso tenemos que dar y recibir en ese momento -decía-, confianza.” Y aunque la letra de la canción es bastante pesimista los reclutas y la tripulación agradecían la música. Con el tiempo se transformó en un amuleto. En Venus, que es el planeta del amor, la presión atmosférica se multiplica por noventa. El dióxido de carbono y el nitrógeno de sus cielos y los más de cuatrocientos grados centígrados en la superficie lo hacen un verdadero desafío a la colonización. Pero ahí íbamos, con los Stones de fondo, y muchas veces estando allá yo escuchaba Wild horses que para mí es una canción de amor muy bella y como ya sabemos son las cosas bellas las que nos ayudan a seguir adelante.//////////

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