Conversaciones de verano

Voy a ir a caminar. Muy bien Juancito. Un poco, voy para allá a favor del viento. Andá hasta el espigón. Ni loco. Te hace bien. Voy varias cuadras antes. ¿Pero por qué no vas hasta el espigón? Porque es muy lejos Flavia, voy hasta donde llega el esfuerzo y empieza el sacrificio. Jaa. Andá. No, voy varias cuadras antes.

Igual hay mucho sol ahora, no me va a convenir. Andá. Voy después, hagamos unos mates. ¿Te parece? Sí, dale. Fijate que el agua creo que está muy caliente. ¿Trajiste galletitas? Sí, Juan. Bueno dame. Otra vez opera. Sí. ¿Busco churros? No Juan, los churros hacen mal. ¿Te parece? Sí, hacen mal. En realidad los que hacen mal son los viejos, los que te dan del día anterior. Andá vos a buscar. Jaa. Decile que si te da uno de los churros viejos, voy a ir yo con cara de malo a pedir explicaciones. Jaa. Bueno, no vayas.

Dame el mate. Está caliente. Otra vez se pasó el agua. Destapa un poco el termo entonces. Pero no está tan caliente. Sí, fijate.

No te vas a sacar la remera. No Flavia, así está bien. Pero ¿por qué? Porque me miran las chicas y sos celosa. Jaa. Sacate que te queda la marca en los brazos. Hace años que tengo la marca del sol de camioneros. Me la dejo. Como quieras. Pasa que también evitás lunares que pueden aparecer. La remera es el mejor protector. Después la dermatóloga no sabe por qué te aparece un lunar. Como quieras. Bueno, me la saco entonces. Pero las chicas me van a mirar. Jaa.

Viste lo de la lotería. ¿Qué pasa con la lotería? Dicen que no está la plata para pagar los premios. No puede ser Flavia, exageran. Es cierto, dicen eso. Entonces no vas a poder jugar para comprar el departamento. No, es que no está la plata. Exageran, me parece. Si fuera cierto que han robado tanto estarían presos. Pero si nadie va preso Juan. Qué se yo, hay que ver. La única que metería presos a todos es Lilita, Juan. ¿Te parece? Seguro. Pero habría que ver que meta solo a los chorros. Y sí. Te acordás que no estaban las boletas de ella en las elecciones. Sí, es cierto. ¿Se habrá enterado de eso? Quien sabe. Eso de la boleta de papel no debería existir más.

Dame el libro. No Juan. No te lo vas a pasar leyendo. No exageres. Pero así te quedás en la reposera. Bueno me levanto y voy a surfear entonces. Jaja. Uno es preso de la comodidad y es por la comodidad que vive poco. Pero a vos no te gusta surfear. No. Por eso te pido el libro. Pero es muy de abuelo, tenés razón. Entre los libros y mails del trabajo que te pasás enviando no vivís bien la playa. ¿Qué querés que haga? Dejá los libros y dejá un poco los mails. Despejate.

Bueno, salgo para el espigón. ¿Vas a ir entonces? Sí, unas cuadras antes. Voy unas cuadras antes de terminar el esfuerzo, porque si calculo mal me veo involucrado en el sacrificio. Y tengo que volver.

Andá Juancito.

Ya vuelvo.