El títular
En un edificio pequeño con paredes agrietadas, Ricardo Rodríguez sube rápidamente las escaleras en espiral hasta llegar a la puerta de la oficina central del periódico en donde realiza sus prácticas universitarias. Replican y pululan algunos teléfonos, se oye gente contestar a estas llamadas, las piernas del muchacho se mueven ágilmente, aunque con dificultad, esquivando a varias personas que obstaculizan su paso.
Ricardo abre desapaciblemente la puerta de la oficina del jefe de contenido, y detrás le sigue la secretaría, quien le da disculpas a su jefe por el mal entendido que está presenciando y le pide al joven que salga de allí cuanto antes sea posible, pero Ricardo se dirige al jefe argumentando que en lo posible se cambie la portada del periódico, pero el viejo le pide el favor que se retire diciéndole qué quién es él para entrar de esa manera, de irrespetar su oficina, más encima decirle lo que debe mostrar en el periódico; aunque circunda el silencio por unos momentos, Ricardo titubeando alude que él es uno de los practicantes y que, la información que trae, ningún periódico tiene el privilegio de poseerla en ese momento; el jefe hace un gesto de duda ante esta situación, sin embargo no le presta atención. La secretaría hace un ademán al joven para que salga.
Cuando el practicante está a punto de cerrar la puerta de la oficina, el jefe divisa en el pantalón de Ricardo, manchas de sangre, y le ordena al muchacho que entre nuevamente. El jefe le pregunta a Ricardo qué cuál es la información que tiene; el practicante le pasa unas fotografías mientras le relata la historia. Un león que estaba encerrado en una jaula de un circo, se escapó y mató a varios transeúntes, pero fue asesinado por un hombre valeroso que logró dominar al animal con sólo una navaja.
El jefe queda atónito ante la historia que le cuenta Ricardo, y le alude que consiguió lo que quería, y que saldrá con el titular “hombre cercena a león asesino”. Ricardo queda inconforme con el encabezado que el jefe quiere poner a su noticia, pero abren la puerta fuertemente, Jorge, otro practicante, entra junto con la secretaría detrás enfadada por las interrupciones de los dos jóvenes. Jorge argumenta que tiene una noticia, que es sobre un león, el jefe enfadado le pide que se retire, que él no tolera el irrespeto en su oficina, que ya son dos veces en un mismo día, que lo tienen harto los practicantes. Jorge le alude que tiene fotografías del león muerto junto con las personas que asesinó y que, además, quien mató al animal fue un reinsertado.
El jefe camina hacia la ventana y cambia el titular de la noticia por “León indefenso muere acribillado a manos del terrorismo”. Ricardo señala los datos de su compañero, como sensacionalistas y erróneos, pero el jefe no le presta atención a la escaramuza de los dos jóvenes, y cambia el encabezado y la información. Rodríguez saca de su maleta una navaja que está cubierta con un pañuelo sangriento y los deja sobre el escritorio, luego se levanta la camiseta y tiene la espalda con heridas; manifiesta que él fue quien mató al animal, pero lo hizo por salvaguardar a un grupo de ancianos. El jefe considera que el encabezado y la información se queda tal y como él la adjudica, y le pide que se marchen de la oficina.
Ricardo súbitamente golpea fuerte al jefe, aludiendo que la información del asesinato de su padre y hermanos, fueron difamados por periodistas como él; el viejo toma la navaja del escritorio y apuñala varias veces a Rodríguez. Jorge no hace nada ante esta situación y sale a correr. Ricardo logra que el arma corto punzante caiga debajo de un mueble, pero el viejo derriba al practicante y empieza a golpearlo en el piso. Rodríguez se suelta del jefe, y arremete contra él. Los pasillos del edificio yacen vacíos, varias gotas de sangre yacen en la escalera en espiral. Ricardo yace muerto en el piso junto al jefe. El titular del periódico de ese día indica “Reinsertado mata a león indefenso y a director de periódico”