Al Sr. Ministro de Sanidad

Apreciado Sr. Alonso: el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado en el Pleno del 14 de enero de 2015 el punto 15º del Orden del Día sobre la celebración de una Conferencia sobre la profesión enfermera; la nota de prensa de su Ministerio dice literalmente:

“Se ha acordado celebrar este año 2015 una Conferencia de la Profesión Enfermera, en la que se abordarán los aspectos más relevantes de una de las profesiones sanitarias de mayor importancia en el Sistema Nacional de Salud, como el desarrollo profesional, los itinerarios y las especialidades.”

La profesión enfermera es un componente crítico del Sistema Nacional de Salud que, sin embargo, sufre un notable estancamiento en los últimos 20 años, producto de la acción conjunta de unos/as ministros/as de sanidad caracterizados por el conservadurismo, la ignorancia y el laissez-faire con respecto a los temas profesionales, y unas élites formales de la propia profesión que nunca se han planteado realmente en serio el avance de la Enfermería, porque han antepuesto sistemáticamente sus intereses de grupo a la defensa de los objetivos y necesidades colectivos.

Por eso, la realización de una Conferencia (así, con mayúsculas) en la que se aborden los aspectos más relevantes que inciden en la profesión enfermera parece una excelente idea y una necesidad perentoria a quienes, siendo o no (como es mi caso) miembros de esta admirada, laboriosa y maltratada profesión, creemos que los extraordinarios retos que tendrá que enfrentar nuestro SNS están abocados al fracaso si no se cuenta con una enfermería que tenga su maquinaria perfectamente engrasada y a sus 250.000 miembros perfectamente liderados y cohesionados.

Las élites enfermeras a las que antes me refería son precisamente las que componen la denominada Mesa Estatal de la Profesión Enfermera y que son quienes, según parece, han arrancado de su persona la promesa de realizar dicha Conferencia.

Al aterrizar en el Ministerio, ¿no le ha parecido a usted extraño que la representación médica (el Foro de la Profesión Médica) esté conformada por todos los agentes profesionales: colegios, sindicatos, sociedades científicas, decanos y estudiantes; y que, sin embargo, la Mesa Estatal de la Profesión Enfermera solo tenga dos convidados: el Consejo General de Enfermería y el Sindicato de Enfermería-Satse? ¿Cree que no existe vida profesional inteligente y comprometida más allá de estas dos organizaciones, cuyos líderes llevan en sus puestos desde 1986–1987, es decir, más de 25 años, y a pesar de ello no pueden presentar en su haber ningún avance real de la profesión a la que dicen representar? ¿Le informan sus expertos de que existe la más mínima sintonía entre estas yertas torres de marfil y los profesionales de trinchera, las enfermeras y enfermeros que están 24x365 al lado de los pacientes, sosteniendo el sistema y haciendo que funcione? Pregúnteles; y si le responde que sí o tratan de poner paños calientes, póngales de patitas en la calle (o deles una vocalía asesora nivel 30 y un despachito escondido, si son funcionarios).

Si usted convoca la Conferencia y la deja en manos de estas gerontocracias corporativas todo será un paripé; y usted -o si no sus asesores- lo sabe: no existirá la más mínima conexión entre las decisiones puramente bucocráticas que se puedan adoptar y las necesidades de motivación, percepción de apoyo político y reconocimiento social que en estos momentos experimenta de manera más intensa que nunca en su historia la enfermería española.

Hágame caso: convoque la Conferencia pero con ánimo integrador, abriéndola a las sociedades científicas; a los foros profesionales; a los segmentos críticos de la profesión, a los más jòvenes, a los parados y precarios; a los líderes intelectuales, en las universidades y fuera de ellas, incluidas las administraciones públicas; a los presidentes de los -pocos- colegios de enfermería que mantienen la dignidad de la institución colegial y son marginados y acosados por ello por el Consejo General de Enfermería, para que también cuenten sus experiencias; a expertos de otros campos (periodistas, médicos, sociólogos, economistas) que puedan aportar una visión más real y probablemente más crítica; a expertos de otros países, pero no los que la Mesa designe, sino los que la evidencia señale como auténticos referentes internacionales de las enfermeras (no de las burocracias enfermeras).

Obligue a estas anquilosadas élites a mezclarse con la gente, con la parte más sana de la profesión, con los que de verdad trabajan y agitan y estimulan, ya que ellos no quieren o no se atreven. Ayude a generar un nuevo liderazgo profesional que ilusione a las 250.000 enfermeras y enfermeros, verá como van a ser los perfectos aliados de usted y de quienes le sucedan en un sillón ministerial tan complicado de gestionar y que exige política de altura.

No siga permitiendo que esta mesa estatal, en permanente cojera porque solo se mantiene sobre dos patas, siga usurpando la presencia y secuestrando la v0z de la verdadera profesión enfermera.

Poca gente en este país conoce a la Enfermería tan bien como este humilde corresponsal, créame. Y poca gente que no sea de la propia profesión ha mantenido un contacto más intenso cara a cara, mirándoles a los ojos, con miles de enfermeras de todo el país. Ni ha percibido el grave desánimo ante las difíciles condiciones en que ejercen su trabajo y la absoluta invisibilidad del mismo. Por eso me permito darle estos consejos.

Reciba un cordial saludo,

Juan F. Hernández Yáñez.