Que nos quiten lo bailao…

(Jorge Wagensberg)

(0) ANTECEDENTES.

Como saben, seguro que sí la mayoría, el Consejo General de Enfermería acaba de dictar una Resolución mediante la cual anula el proceso electoral de marzo de 2016 del Colegio Oficial de Enfermería de Murcia. Es una bien meditada resolución que no solo entra a resolver la concreta reclamación de un colegiado (la cual desestima, por cierto), sino que extralimitándose de manera evidente entra en otras disquisiciones, suposiciones o especulaciones sobre plazos, días de fiesta, apertura de las sedes, etc.

La explicación en detalle de los eventos por los que el Consejo General se ha creído en disposición de dar su coup d’État corresponde sin duda a la Junta del Colegio de Murcia y no seré yo, aun con todo el aprecio que siento por su presidenta y equipo, quien se meta por el medio (y además se encelaría el señorito). Pero creo que da igual lo que explique o deje de explicar: la Junta de Amelia Corominas tenía los días contados desde que interpuso ante los tribunales un recurso contra la presunta elección fraudulenta, con bonita parodia florentina incluida, de Il Dottore como presidente cuasi-vitalicio, tras dos sentencias firmes del Tribunal Supremo afirmando que no reúne los requisitos legales para ello.

Con la inestimable ayuda de un colegiado felón, se frotó las manos y musitó: “Atente a las consecuencias, querida, las cosas, aquí, funcionan así. Mando Resolución”.

[Por cierto, ahora con la firma del recluta Diego Ayuso Murillo, desde hace poco Secretario General del Consejo General de Enfermería, aunque parece que ya ha venido cobrando lo que adivino como jugosas regalías por su participación en esas –sí, esas; algún día hablaremos de ellas– jornadas organizadas por la Escuela de Ciencias de la Salud con la complicidad de los colegios balantes (no sé si todas, pero muchas –nueve, que recuerde– están documentadas, Ayuso). Tras un historial profesional y gestor, me dicen, respetable, ahora resulta que se pasa al lado oscuro y hace sus méritos laminando –intentando laminar, confío– con su firma a gente decente para calmar la voracidad de su amo. Por cierto, ya hemos visto otro grandioso ejemplo de la utilidad de su firma tratando de amedrentar, no sé si con éxito, espero que no, a los amigos de Nueva Enfermería. Decididamente, no les gusta según que gente, desde luego la gente independiente y decente].

En fin, he recordado tener bien documentado y ordenado un bonito caso que nos va a permitir demostrar cómo funciona la ingeniería electoral de esta gente y sobre todo la existencia de un intolerable doble rasero: uno, con el que amablemente se bendicen las ocurrencias –y hasta los delitos condenados en firme– de los amiguetes, bendita sea la causa; y otro, con el que se vigila hasta encontrar el defecto de forma que sirva para apalear la osadía de quienes se niegan a seguir balando.

Pasen y vean. Viajamos en el tiempo hasta 1992 y buscamos el Colegio Oficial de Enfermería de Navarra. Les cuento una historia que, no se crean, no es ni mucho menos excepcional.

(1) PLANTEAMIENTO.

Marzo-abril de 1992: Proceso electoral en el Colegio de Enfermería de Navarra. Se presentan tres candidaturas, entre ellas la oficialista; aunque como el presidente, Félix Sánchez Asín, había agotado los dos mandatos estatutarios, esta vez se presenta solo como vocal, siendo sustituido como candidato a la presidencia por Pablo José de Miguel Adrián, vocal de su junta (y exparlamentario foral por Alianza Popular). Compiten con él las candidaturas de Arantxa Agoiz y Yolanda Martínez.

A lo largo del proceso, las candidaturas opositoras presentan numerosas quejas e impugnaciones relativas a papeletas, urnas, plazo de presentación de candidaturas… que no son atendidas –salvo el cambio de la fecha de las elecciones– por la Junta de Gobierno, ni mucho menos consideradas como causa posible de suspensión de las elecciones.

15 de abril de 1992: la candidatura de Agoiz formaliza un recurso ante el Consejo General contra estas decisiones de la Mesa Electoral que le perjudican.

8 de mayo de 1992: Las elecciones las pierde la candidatura oficialista (213 votos), frente a las otras dos: la encabezada por Yolanda Martínez, que queda segunda (223 votos), y la ganadora, encabezada por Arantxa Agoiz (240 votos), que es proclamada por la Mesa Electoral como vencedora.

15 de mayo de 1992: siete días más tarde y apenas unas horas antes de la toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno, se recibe en el Colegio un fax del Consejo General ordenando suspender la toma de posesión hasta que se resuelva el recurso presentado meses antes… por la candidatura ganadora.

Pero… aunque la Junta de Gobierno saliente ha expirado hace semanas su mandato, no se nombra una Junta de Edad, como se pretende ahora en Murcia en defensa de la democracia colegial, ni nada parecido: siguen “los nuestros” al mando del cotarro.

Diciembre de 1992: por Resolución 24/92, el Consejo General resuelve anular las elecciones y ordena la convocatoria de un nuevo proceso electoral. Las elecciones se celebrarían unos ocho meses después.

- “¿Junta de Edad? ¿Se lo tengo que repetir, de verdad? No, gracias, estos son de los nuestros, no nos hace falta…

(2) NUDO.

18 de enero de 1993: la Junta de Gobierno, que lleva con el mandato expirado casi 10 meses, permanece al frente del Colegio con todas sus funciones plenamente vigentes, hasta el punto de que la candidatura proclamada en julio, pero a la que nunca se permitió tomar posesión, presenta un recurso impugnando el funcionamiento ilegal y las decisiones que va adoptando la Junta, la mayoría de las cuales, según se afirma en el escrito, “se dedican a resolver asuntos inmobiliarios, estando los temas puramente profesionales bastante olvidados”. Esta impugnación sería desechada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra en términos inusualmente despectivos, que sin duda tuvieron que ver con la baja calidad jurídica del propio recurso, pero también… (hasta aquí puedo opinar en Españistán).

17 de julio de 1993: Tras numerosas “irregularidades” previas, como la denegación de las papeletas para el voto por correo a un número indeterminado de colegiados, alguno de los cuales testificaría ante los tribunales, se celebran las elecciones. Se presentan esta vez solo dos candidaturas: las de Agoiz y de Miguel.

Al acabar la votación presencial y tras varios momentos en los que las urnas quedaron sin vigilancia, aparece el secretario de la Mesa Electoral, quien trae los votos por correo perfectamente clasificados entre válidos y no válidos, es decir y en sentido literal, “manipulados”; así se reconocerá en sede judicial (cinco años después). El presidente de la Junta decide no admitir los votos por correo de colegiados residentes en Pamplona, ya que en el sobre, además de la papeleta, se adjunta la justificación del motivo por el cual no se acude presencialmente (obligación estatutaria para poder votar por correo). Pero el presidente, sin sustento legal alguno, decide que debería venir un sobre con otros dos sobres dentro, uno con la justificación y otro con el voto, en vez de uno solo.

Ante esta decisión, la candidatura de Agoiz exige que se paralice el recuento hasta que resuelva el Consejo General sobre la validez de estos votos y que mientras tanto se dejen en custodia. Llaman a la Policía para pedirle que custodie la urna con los votos por correo, pero el agente al mando afirma que carecen de competencias para ello mientras no medie una denuncia. La urna, por tanto, queda bajo la custodia de la Mesa Electoral, cuyo presidente, Francisco Goñi Viana, “casualmente”, es miembro de la Junta de Gobierno saliente.

Finalmente, la Mesa declara nulos 140 votos por correo y el resultado final es favorable a la candidatura de Pablo José de Miguel, con 479 votos frente a los 256 de la de Arantxa Agoiz.

Me dirán ustedes, porque son buenas personas y gente decente, que aunque se hubieran admitido esos 140 votos no tendríamos en la candidatura perdedora más que 396, o sea 83 menos que los rivales… Pero la candidatura de Agoiz, al examinar el Censo de colegiados votantes, comprueba que estaba inflado con unos sorprendentes 400 colegiados de reciente incorporación (¡se diplomaban entonces en la Comunidad Foral menos de 150 al año!) a quienes nadie conoce pero que supuestamente acudieron a votar; por lo menos, un número indeterminado de estos colegiados sobrevenidos constan marcados como votantes presenciales. Por ello, seis miembros de la candidatura presentan una denuncia contra la mesa electoral por prevaricación ante el Juzgado de Guardia el mismo día 17, la cual es archivada por falta de pruebas (natural, las pruebas las retiene, si no es que destruyó, la Mesa Electoral).

20 de julio de 1993: Se presenta un recurso de alzada ante el Consejo General (en realidad son tres, que se acumulan). En este caso, una vez que se han hecho las cosas bien y “hemos ganado los nuestros”, el recurso no sería ni contestado. Sin duda resultaría embarazoso revisar el censo electoral y explicar de dónde proceden las 400 neocolegiaciones. Así que mejor callar. Es lo que tiene mandar si no eres de moralidad un poco laxa: puedes berrear cuando te interesa, pero callar cuando más te conviene.

Eso sí, unos meses después, a primeros de septiembre, se informa a un periodista que “estas impugnaciones aún están siendo estudiadas por la asesoría jurídica del Consejo”.

[Contra esta desestimación por silencio administrativo se presenta un recurso contencioso que el TSJ de Navarra desestimaría… cinco años después, en 1998 (Recurso 1071/1993, Resolución de 21 de enero). El Tribunal entiende que aunque es cierto que en el Colegio se negaron a entregar a colegiados las papeletas para ejercer el voto por correo, “debe entenderse como una irregularidad pero que no acarrea la nulidad del proceso electoral”. Y el hecho de que el secretario “llevara a la Mesa los votos por correos sistemáticamente clasificados”, es decir, manipulados, “es totalmente inocuo e intrascendente”. Con respecto a la inadmisión de los 140 votos por correo, “la Mesa hizo una interpretación restrictiva pero correcta de tal posibilidad (…) El artículo 31 [de los estatutos] señala cómo se emite el voto por correo; pero nada dice acerca de cuándo y ante quién se justifica la imposibilidad de votar personalmente“. Y aunque la Sala estima que “con la redacción dada al artículo 31 se hubiera podido admitir también la interpretación de la parte actora [los recurrentes]”, no se priva de darle la razón a la Mesa. Es decir, se admiten los hechos, en este caso las “irregularidades” de la Junta y de la Mesa… pero se desestima el recurso porque los hechos no tienen “entidad jurídica suficiente” como para provocar la nulidad de las elecciones.

(3) DESENLACE.

Finales de agosto de 1993: sin siquiera haber esperado a resolver los recursos, como ya se dijo, el Consejo General envía las cartas credenciales que reconocen los nombramientos de la Junta de Gobierno tan irregularmente electa.

Y colorín colorado…

(4) EPÍLOGO:

(a) A partir de ese momento, el Colegio de Navarra empieza a impartir los cursos de Experto “impartidos por la Universidad Complutense de Madrid” ordenados por Il Dottore a sus balantes. Estos títulos jamás serían expedidos por dicha Universidad, ya que no se trataba de cursos autorizados por ella para ser impartidos fuera de Madrid. A cambio, a los que abonaron las 285.000 pesetas (1.700 euros, que con los datos oficiales del IPC que facilita el INE equivaldrían hoy a unos 3.000), se les da un papel firmado por la presidenta de la Escuela de Especialización en Ciencias de la Salud que carece de validez legal, más o menos como los billetes del monopoly.

También se imparten –al menos se anuncian– cursos de Formación Continuada de 40 horas: “un total de 14 y que responden a un convenio de colaboración suscrito entre el Colegio, la Escuela de Especialización Profesional de Ciencias de la Salud (Consejo General) y la Universidad -Complutense de Madrid”. Pedazo de nivel…

(b) Pablo José de Miguel Adrián seguiría como presidente del Colegio durante 20 años. Si no me equivoco en el detalle, tras dos mandatos de cuatro años (en aplicación de los Estatutos Generales de la Organización Colegial de Enfermería, que acababan de ser modificados el 18 de marzo de 1993, eliminando convenientemente la limitación de mandatos) y otros dos de seis años, una vez publicados, de manera no menos conveniente, los Estatutos particulares del Colegio, el 3 de septiembre de 2004, en los que se amplían a seis los cuatro años de mandato).

(c) En las elecciones del 27 de septiembre de 2013 la candidatura oficialista, encabezada por el hasta entonces tesorero, Felipe Garro, quien sustituye a de Miguel, obtiene 322 votos y pierde frente a la candidatura progresista de Carlos Sesma, que obtiene 773 votos.

El Consejo General pierde el Colegio de Navarra para su sumiso rebaño. Eso sí, 21 años después de haber perdido las elecciones. Que nos quiten lo bailao.

(d) Y luego pretenden hablar de democracia colegial los muy hipócritas. Otros días, cierto que necesitaré muchos, les cuento los éxitos y fracasos de esta inspirada “ingeniería electoral” en…

A Coruña (1993, 1995 y 1996), Almería (1994), Baleares (2010), Barcelona (1991 y 1993), Burgos (1997), Cádiz (2013), Castellón (1991), Granada (1997), Las Palmas (2003 y 2007), León (2002, 2007 y 2015), Lugo (1991, 1997 y 2001), Palencia (2015), Pontevedra (1998), Segovia (2005 y 2008), Sevilla (1994), Tarragona (1995), Tenerife (1995), Valencia (1991 y 1997), Valladolid (2002 y 2006), o Zaragoza (1994, 1995, 1997, 2001 y 2015).

Que personalmente, con mis modestos medios, pueda haber documentado…

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Juan F. Hernández’s story.