
Esta historia es de hace muuuchos años, donde voy a intentar contextualizarlos un poco para que me puedan comprender. Hoy mi primo Cesar es uno de mis mejores parceros, yo diría que más que primo es pana y eso ha sido así desde nuestra juventud, pero cuando estábamos pequeños no nos veíamos mucho, por lo que no teníamos como una relación tan unida.
Mi primo es el mayor de tres hermanos y menor que yo por algo más de un año. Yo le pongo que en la época de la historia yo tendría unos 6 años aproximadamente, cuando mi tio le propuso a mi madre que fuéramos los 4 a pescar, el hermano menor de cesar todavía no había nacido y su hermanita se había quedado en la casa… era un paseo medio extraño porque creo que fue la primera y única vez que salimos juntos los cuatro.
Fuimos a una truchera, no sé en dónde (mi memoria no da para tanto), como era de costumbre, mi tío nos arreglaba las varas pa’ dedicarnos a pescar todo el día; estaba algo lluvioso entonces no sacábamos muchos peces como normalmente lo hacíamos, más que todo trucha que es super sencilla para ser atrapada. Cuando de repente mi tío saco un pez grandísimo, de hecho, era tan grande que hasta otras personas del lago fueron a verlo.
Claro, como es costumbre en los niños, empezamos a pelear mi primo y yo por quien se iba a llevar el pescadote, peleamos y peleamos hasta que ya teníamos cansados a los dos adultos… cuando mi madre tomo una sabia determinación: le pidió a alguien que estaba pescando al lado de nosotros que le cambiara el pescado grande por dos pequeños y así fue como soluciono el problema, los dos terminamos llorando por habernos quitado el trofeo del día.
