
Salgo a la calle, me ato los cordones de las Asics y pongo Spotify. Elijo una playlist en la categoría Running, que me sugiere ‘Empieza a correr y la música se ajustará a tu ritmo’. La playlist, que se llama Reccomended For You, empieza a sonar: Ed Sheeran, The Rolling Stones, Ciro y los Persas, Charly García, Chico Buarque, 2Pac, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, La Vela Puerca, Luis Alberto Spinetta y The Clash. Nada mal, salvo por Ciro, La Vela y Ed Sheeran, que no sé qué hacen ahí, ya que nunca los escuché ni los escucharía. El algoritmo debe haber fallado.
¿Qué es un algoritmo de recomendación? Según Wikipedia, “un sistema de recomendación forma parte de un tipo específico de técnica de filtro de información, los cuales presentan distintos tipos de temas o ítems de información (películas, música, libros, noticias, imágenes, páginas web, etc.) que son del interés de un usuario en particular. Generalmente, un sistema recomendador compara el perfil del usuario con algunas características de referencia de los temas, y busca predecir el “ranking” o ponderación que el usuario le daría a un ítem que aún el sistema no ha considerado.” En términos más simples, es un robot que te sugiere qué hacer en base a lo que ya hiciste.
¿Hasta qué punto nos sirve la robotización de las tomas de decisiones? Para muchos, los más dudosos, o aquellos que no nacieron con una cuota de criterio suficiente, es un alivio en el angustioso proceso de elegir cual película ver, o a qué restaurante ir a comer. Es en este sentido que Barry Schwartz sostiene que la libre competencia provoca daños en la sociedad, pero no en forma de injusticia, si no en dolores de cabeza. Según su Paradox of Choice, la autonomía y la libertad para elegir son cruciales para el bienestar social, sin embargo el libre albedrío en el siglo XXI poco tiene que ver con creencias religiosas o doctrinas filosóficas, si no que encaja mejor en la libertad para elegir un shampoo entre X marcas, Y modelos y Z lugares dónde comprarlo. Así, el costo de oportunidad (¿y si me equivoqué?) crece a mayor variedad en la oferta. Pongamoslo así: a más opciones, mayor la probabilidad de pifiarla.
Autonomy and Freedom of choice are critical to our well being, and choice is critical to freedom and autonomy. Nonetheless, though modern Americans have more choice than any group of people ever has before, and thus, presumably, more freedom and autonomy, we don’t seem to be benefiting from it psychologically.
— quoted from Ch.5, The Paradox of Choice, 2004
Bienvenida la robotización que elija por mí un puto shampoo, asegurándome que voy a pagar poco y dar pocas vueltas.
“Hola Julián. Hoy es un buen día para correr!” anuncia la aplicación móvil Runkeeper. Hace cuatro días que no salgo a correr, y si no fuera porque llueve, le haría caso a mi runkeeper. Falló el algoritmo.
Sabemos que las maquinas reemplazarán al hombre en muchas tareas, sobre todo en aquellas que requieren destreza física o que son sumamente tediosas. Lo que no es de esperar, o nadie esperaba hasta hace poco, es que la tecnología intervenga en el plano de la voluntad. No sé qué opinan los futurólogos al respecto, pero a mí este tipo de inquietudes me vuelan el moño. Siempre me acuerdo del final de esa película de Spielberg, A.I., en donde un grupo de humano-androides evolucionados a tal punto que su piel era casi transparente y su cuerpo casi inerte, ayuda al niño-androide, David, a cumplir su sueño de experimentar ese amor materno que vivían los niños-humanos, una especie de oasis de humanidad en mundo dominado por la inteligencia artificial. Si la tecnología nos va a evitar esfuerzo físico entonces nuestro cuerpo se adaptará darwinisticamente al punto de casi prescindir de él. Lo que no queda bien claro es qué va a pasar si la tecnología comienza a pensar por nosotros.
Un misterio. Desde el punto de vista técnico es factible que el humano evolucione al punto de terminar lamiéndose su propio miembro. Shizuo Kakutani, matemático japonés de primera mitad del sXX es conocido por su Teorema de Punto Fijo. Entre otras aplicaciones, el teorema sirve para encontrar equilibrios en sistemas caóticos — como en el que nos desenvolvemos -, y su uso más destacado fue la prueba de la existencia del famoso Equilibrio de Nash. Algo me dice que vamos en ese sentido, a una contracción de las experiencias, a un encasillamiento y conformismo donde lo fortuito queda de lado. Si nuestras vidas comienzan a responder a esa mega-estructura de publicidad teledirigida, queda la no-experiencia. Dicen que de los errores uno aprende, y a veces nos marcan las cosas menos esperadas, como cruzarse una chica en una esquina. Claro, para eso está el correcto uso de happn, para rebobinar y decirle a esa chica que te cruzaste lo que no te animaste en persona. Y mirá si happn te dice que a los dos les gustan Ciro, La Vela y Ed Seeran.