Poemas no escritos
Una casa que no me pertenece
-este sol de invierno- dos perras
que no son mías.
La una, impaciente y demandante
en su inminente invalidez.
La otra, intenta replicar aún
las formas de su madre: busca
soportes cuando duerme.
Ahora, sentado en el piso de lajas
espalda en la pared de piedras
soy yo, es el sitio entre mis piernas.
Un optimismo de ojos cerrados
me descubre entregado
al sol de invierno.
El edificio en construcción
del terreno de al lado de esta casa
que no es mía, en minutos extenderá
su sombra en el patio.
Este sol me pertenece: le pertenezco.
Esto es mi vida, pienso.
La ansiedad de un viaje sin retorno
un corte en la comisura de los labios
la falta de vitaminas por estrés.
También me pertenecen
el despertar de mediodía
un incorrecto saludo al sol
mis preguntas acerca
del entusiasmo.
Esto es mi vida, pienso.
Poemas que recito para mis adentros,
cosas que nunca escribiré.
Bariloche, pronto a emprender el viaje.
Agosto del 2018.
