Realidad y mediación

O dos maneras de interpretar un ticket de supermercado.


Están circulando por las redes sociales tickets de supermercado de épocas anteriores, mostrando el aumento de precios.

Por ejemplo, esta imagen está tomada del grupo de Ex-Alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires de Facebook. Apareció con el caption “algun cuidador de precios me puede decir cuanto salen los productos de esta lista hoy?” en clara crítica al kirchnerismo y, más en general, a quienes apoyan el programa Precios Cuidados (que no son necesariamente kirchneristas).

Ticket de Coto del 22 de Enero de 2003. La leche estaba a $1.59

El ticket es del 22 de Enero de 2003, de Coto y tiene, entre otros precios, el de una leche entera a $1.59.

Un poco a modo de juego y un poco extenuado de escuchar constantemente dos bajadas de líneas en las que descreo, intenté el experimento de contextualizar esta imagen por mi cuenta para ver qué pasaba.

Buscando en el archivo online de Clarín encontré una punta de lanza para realizar, si bien no una investigación objetiva, sí al menos una lo suficientemente verosímil para operar una inversión de sentido de la imagen.

Guiándome por un comentario de este post (también, con precios del 2002), llegué al Clarín del 2 de Septiembre de 2002, buscando una nota sobre pobreza y desnutrición en Argentina, que no encontré. Pero sí encontré esta nota titulada “A partir de hoy la jubilación mínima será de 200 pesos”.

Tomando este valor como hilo conductor, busqué notas sobre la jubilación mínima al día de hoy, con bastante suerte:

Una nota de Infobae de 4 de Febrero de este año se titulaba “La jubilación mínima se elevará a $2.757 desde marzo y la asignación escolar anual, a $510”.

Otra nota de La Nación del 28 de Enero de 2014 se titula “La Presidenta anunció una aumento del 15,18% en las jubilaciones mínimas”.
(una aumento, error ortográfico copypasteado literal).

En esta segunda nota se habla de una jubilación mínima de $2.165.

El objetivo de este texto no es chequear la realidad, sino mostrar como la misma imagen, debidamente tratada por los datos circundantes, puede abonar dos posturas contradictorias. Por lo tanto, no corroboré -ni lo haré- cuál de los dos valores mínimos es el que va a imponerse en Marzo.

Los incrementos en las jubilaciones, desde $200 a $2.165 y $2.757, respectivamente, son los siguientes:
2.757 = 200 x 13.78
2.165 = 200 x 10.82

Es decir que la jubilación mínima se incrementó, desde 2002, entre 10 y 14 veces.

Aplicando estos incrementos al precio de la leche del ticket ($1.59) tendríamos los siguientes valores:
1.59 x 13.78 = $21.91
1.59 x 10.82 = $17.20

Buscando en cotodigital.com.ar -y viviendo- podemos chequear que los precios de la leche entera oscilan entre $8 y $12, sin considerar el programa Precios Cuidados. El precio de la leche entera se incremento, entonces, entre 5 y 8 veces desde 2002.”

Entonces, en el 2002, la jubilación mínima era de $200. Eso significa que podías comprar 125 leches. Ahora, con una jubilación mínima de $2165 pesos y la leche a 10, podés comprar 216.

Esta información, si no logra convertir al mismo ticket en una apología del kirchnerismo, al menos trivializa un poco la intención crítica con la que lo pretendía mostrar su “autor” original.

Los demás productos, naturalmente, no están chequeados. El objetivo de esta nota, como ya se dijo, no es hacer un elogio del régimen kirchnerista, sino mostrar como una misma imagen puede servir a dos fines radicalmente distintos.

Para pretender objetividad, debería verificar todos los productos del ticket y, más aún, verificar otros productos no presentes -¿y si la yerba y la manteca aumentaron en mayor proporción?-. Además, la jubilación mínima no es necesariamente representativa de los ingresos de la población y el aumento en el ingreso de la población no representa un logro si esto se hace hipotecando el futuro del país, etc. Lo importante, repito, no es defender una línea política sino ejemplificar la naturaleza netamente subjetiva que tiene cualquier recorte de la realidad y cualquier mensaje que recibamos.

Con lo poco convincentes que me resultan hoy todas las alternativas políticas existentes, no me interesa defender una posición sino llamar al raciocinio y la distancia reflexiva de los individuos. No temo que en 2015 se imponga una determinada línea política sino que la fuerza de esa línea se fundamente en la manipulación, el sentimiento irracional y el desconocimiento.

En fin, el ticket con el caption original muestra la inflación como un claro símbolo de debilidad del gobierno actual, pero agregando la información sobre el incremento en las jubilaciones, la balanza parece inclinarse:

¿Si agregamos el flujo de la deuda pública la perspectiva cambiará — o no? ¿Cuándo se terminan, para un hombre con tiempo para investigar finito, estas ampliaciones de recorte y los posibles cambios de perspectiva?

Nunca. No hay fin de la ampliación posible de recortes siempre que no tengamos tiempo para estar enterados de todo de manera rápida y objetiva. Y ciertamente, en esta época, no lo estamos.

Con los tiempos para investigar que disponemos como hombres promedio y con la inaccesibilidad sistémica de los datos duros, debemos consumir la realidad mediada por las interpretaciones de otros hombres.

Hasta que la información pública sea pública en un sentido que incorpore la facilidad e inmediatez de acceso y no solo una remota y excesivamente costosa posibilidad de acceso, no podemos salir de esta situación. Lo que sí podemos hacer es darnos cuenta que estamos en esta situación, que estamos, por así decirlo, prisioneros en un juego de espejos en el cual no podemos ver la realidad sino las opiniones de personas más influyentes que nosotros.

Las fuentes de información poseen una tendencia por definición. El problema no es ese, sino esperar objetividad de ellos sin fundamentos para hacerlo.

Dice un proverbio chino que los problemas que no tienen solución no son realmente problemas. Con las prisiones de las que no se puede escapar no pasa lo mismo. No dejan de ser prisiones. Una prisión sin salida es, de hecho, una excelente prisión. De ellas los prisioneros no pueden salir, pero sí pueden enterarse de su condición.

¿Cómo? Simplemente, aprendiendo a ver paredes allí donde las hay.

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