Pablo Bernasconi, la perla de la Feria
Para los apasionados de la lectura, para aquellos que entre líneas de palabras se pierden en su imaginación y a los que las historias les atraviesan… la Feria del Libro y del Conocimiento es su lugar. Como todos los años, esta exposición abre sus puertas e invita a los cordobeses y a los que tomaron esta ciudad como suya, a una muestra única que los hará recorrer caminos que los sorprenderán. El acontecimiento convoca a más de 50 mil personas a diario, que anhelan la compra de ese libro, de ese elemento material que los sumergirá en el mundo de la fantasía. En medio de un espacio urbano, donde la arquitectura, el arte y los edificios se fusionan, se alzó este evento intelectual en un formato de carpas y domos, en la cual la variedad de poesías, historietas, cómics y libros conviven. Desde categorías juveniles, románticas, de neurociencia hasta de salud encontrarás en cada rincón de esta feria que se disputa en la Plaza San Martín. Un sitio donde las palomas, la catedral y los artistas callejeros combinan a la perfección y provocan la armonía de la vista.

¿Qué tipo de lector te consideras? Algunos afirmarán su amor por el arte de la lectura, otros estarán convencidos de que los libros no son para ellos… pero siempre en alguna oportunidad alzaron su vista por algún texto que les llamó la atención. Todos leímos alguna vez…seguramente de distintas formas, pero leímos…en busca de respuestas, en busca de compañía, como simple distracción y entretenimiento o para dejarnos llevar en el mundo que creó el autor. Ese siete de septiembre, acudí al evento con la intención de encontrar algo nuevo, algo que despertará mi atención y me cautivará de tal forma, que quisiera escribir sobre aquello. La luz del sol iluminó la ciudad de Córdoba, pero también mi conocimiento y mis ganas de buscar lo distinto.

El viernes se colmó de una gran cantidad de espectadores que no sólo disfrutaron de la compra de un libro, sino también de la buena música que ofrecían los artistas callejeros, de las pinturas que con sus colores llamativos se ofrecían a la venta, de la arquitectura de la plaza y de los edificios antiguos que habitaban en ese sitio. Todo encajaba con excelencia, pero el lugar que valía la pena ser contado no aparecía. Entre caminata y caminata, finalmente lo encontré. Finales se titulaba la exposición ¿Qué se me venía a la cabeza? Una palabra que no me hacía imaginar con completa exactitud. Pero me atrapó, me arrastró como botella tirada en el mar, simplemente consiguió lo que quería: mi atención. Ingresé a uno de los domos culturales, que te invitaba a la creatividad y a la imaginación. Paredes blancas, piso de madera y una especie de cartel con un texto extenso, se anticipaban antes de ingresar a un mundo, donde el valor de la palabra se perdía y se contemplaba de otra forma: a través de la pintura. Pablo Bernasconi, era el nombre que se llevaba todas las estrellas con semejante creación. Un diseñador gráfico, ilustrador y autor argentino que genera admiración por su talento, pero decide mantener un perfil bajo ante su público. Su trabajo demuestra su pasión por las texturas, el collage, la literatura en conjunto con las artes plásticas y la invención de composiciones que despiertan, en los que admiran la técnica, un mensaje reflexivo, conceptual y completamente calculado. Durante la Feria del Libro, se rescató una de las tantas obras que tuvieron éxito, se trata de Finales, un libro que deja en claro su obsesión: comenzar los libros por el final. Al ilustrador le fascina empezar por el último párrafo de la historia, afirma que un misterio se devela, “que un pacto de lectura se completa y sella una escritura que lo acompañara para siempre”. Por su carrera profesional, por la forma en que descubrió su talento que pensaba que no tenía y la vuelta de tuerca que le da a la literatura, fue lo que provocó en mi interior las ganas de escribir sobre él. Finales, así se titula el rincón de la innovación. El autor tomó 59 textos clásicos y los retrató en obras donde el color, el trazo, la forma cobraron un valor importante. La palabra quedó anulada y la imagen se volvió la principal protagonista. Lo que hace Pablo Bernasconi es reunir el último párrafo de obras literarias clásicas y retratarlas a través de una ilustración, donde expondrá su teoría: “la del libro como ser vivo, y de las hojitas como sus células”.


Un siete de septiembre exploré lo distinto, tal como lo hizo Pablo Bernasconi. Lo diferente atrapa, si vas en contra de la corriente seguro generas sorpresa. En estos tiempos, es difícil atraer o captar la atención de las personas por mucho tiempo, sólo se requiere de un toque de talento y de magia. Ese viernes, lo comprobé en los ojos de la gente. Cuando ingresaron a este espacio pequeño, los observé desde un punto, donde se podía contemplar la mayor parte del sector. Parejas abrazadas, niños, hasta ancianos se quedaron por un largo rato apreciando cada parte de la pintura, ¿qué se les venía a la cabeza? Algo que difícilmente podré descifrar, pero creo que sus ojos dijeron mucho… admiración al arte y el recuerdo de esas historias que sacaron su niño interior.

