ESCRIBIR… ¿PARA AHOGAR LAS PENAS O PARA ENSEÑARLES A NADAR?

Muchos que nos dedicamos a la escritura lo hacemos para poder expresar lo que hay dentro de nosotros, que por consiguiente las personas no entienden, nuestros sentimientos a flor de piel, nuestros miedos resguardados, nuestros sueños que vuelan alto y nuestras ganas de ser escuchados.

Escribimos para liberar lazos que nos mantienen atados al muelle de la soledad, la incertidumbre, la rabia y si queremos mencionarlo también: del miedo, pero de algo si estoy seguro; esperamos que nuestros escritos lleguen a la persona indicada, en el momento indicado y en la circunstancia prevista, que no llegue tarde ni temprano; pues en ocasiones las palabras emitidas son menos escuchadas que un escrito.

Escribimos para dejar volar la angustia y la frustración, el odio y la calma; escribimos bajo la misma bandera “Que mis escritos sean leídos por ti” que me quitas el sueño, que te regalo mis insomnios y te dedico cada una de las ocasiones en que me he equivocado de nombre pronunciando el tuyo.

Escribimos y escribimos para que por un momento borrar todo lo malo, olvidar que existes, recordar que existo, que mi amor es tu odio y que tu odio es mi amor, recordar que un cigarro puede llevar tu nombre o puede llevar un sentimiento.

Escribimos para que por un momento nuestras palabras sean escuchadas, que mi mensaje sea directo y que por un instante, solamente por un momento tú pienses en mí…

Julio Estevez