
Escribo… No para liberar el alma, no para que la soledad abandone el rincón más escondido del corazón y tampoco es para demostrar mis alegrías; escribo por la necesidad de expresar lo que no tiene nombre, lo que por un momento es resguardado en mi cabeza.
Escribo para mantener atada la cordura y que no sea arrebatada por la esquizofrenia de un recuerdo, recuerdo que está disfrazado de suspiro y que sin lugar a dudas llegará cuando tenga que llegar.
Escribo cuando el corazón tiene exceso de sentimiento, ya sea alegría o tristeza, pues no hay mejor manera de golpear a la costumbre que plasmando en letras el significado de un beso, que llegó en el momento justo, cuando más fino se encontraba el cordón umbilical de nuestro amor.
Escribo a ese sentimiento que nos hace ser libres o esclavos de la pasión, pues no hay nada más bello que estar seguro que el amor que te tengo es el mismo que tú me tienes.
Deseo que el compás de las horas y los minutos que forman el día sean más cortos para que llegue el momento de verte y que por un segundo, ese segundo se congele.
Escribo por ti, por mí… Porque no hay mejor manera de besarte que hacerlo en cada palabra que te escribo.
Julio Estevez