¡Feliz cumpleaños n° 20!

¿Recuerdan que dije que seria sincero a un punto enfermo no? Pues acá empezamos con los relatos candelas.

Les contaré sobre mi cumpleaños número 20, uno que guardo con especial cariño en mi memoria. No porque haya sido el mejor o el peor, simplemente porque tuvo un desenlace de sucesos bastante peculiares.

Como es tradición para mí desde hace 5 años, celebro mi cumpleaños tres días antes. Esto fue cuando deje de tener diez y pico y empecé a tener veinte y pico, por casualidad de la vida, ese día, mi cumpleaños, caía un día domingo.

Todo empezó el Jueves de mis amores. Me reunía con mi amigo el suertudo a eso de las 4 de la tarde en mi casa, nos disponíamos a arracarle el alma a una malvada botella de ron llamada ‘Carta Roja’. Todo estaba dicho, nos veíamos con el gurú a las 10 PM en la estación del metro e iríamos a Teatro Bar, allí nos esperaban un par de amigas. Todo estuvo tranqui, llegamos al lugar, los tres un poco ‘entonados' digamos.

Allí estaban 4 personas más que cordialmente fueron a vacilar conmigo en ese día tan bonito. Yo, como es normal cada cumpleaños, me quiero beber hasta el agua de los floreros, tomar todo menos decisiones. Y como al que madruga dios lo ayuda, me puse en eso a penas llegue. Dos servicios de Santa Teresa patrocinados por El Gurú y El Suertudo.

¿No les molesta que cuando piden un servicio viene con muy poca Coca-Cola? Cinco tragos después no tenía gaseosa así que es mejor que empecemos a beber como dios lo trajo al mundo, epa… sin coca-cola.

Todo esto metidos en el antro, bailando un set brutal de la mano de Dj Jamming. Ya eran eso de la 1 y media y yo estaba mas ‘prendi’o que tabaco e' bruja’ (sórdida expresión de mi país para explicar que estas mas ebrio que Amy Winehouse en cualquiera de sus conciertos). Resulta que con una de las amigas que estaba allí la cuestión se puso medio hot, derrepente el resto de mis amigos se desaparecieron, solo en una de esas veces que alzé la cara para darle un trago al litro de Vodka que no se como mierda había llegado a mi disposición, vi al Gurú de refilón también lanzando labia a una de mis amiguitas.

Digamos que unos cuarenta minutos después, esto no tenía ningún tipo de control, esta pana y yo casi nos comíamos en medio de Teatro Bar, pero por un segundo recobre la cordura en medio de la metedera de mano y todo el rollo y me di cuenta que probablemente estaba originando un escándalo público. Alzo la cara de nuevo para ver a mi alrededor disimuladamente mientras me doy un trago y pues resulta que mi niño, El Gurú, estaba haciendo exactamente lo mismo a unos dos metros mas allá, incluso, si la memoria no me falla, llego a tener su miembro afuera en una obscura pared de este aclamado bar.

Las chicas lastimosamente se tuvieron que ir y a los 20 minutos llego una de nuestras mejores amigas la cual se invitó otro servicio y un par de Join’s. Vaya manera de terminar la puta noche.

Al día siguiente, el viernes, vinieron unas 30 personas a mi casa, envolví de alguna forma a mi padre para que me diera tarjeta verde en mis cumpleaños, podía botar la casa por la ventana y él no podría molestarse. Cosa que de cierta manera me tome algo literal, todos mis amigos llevaron alcohol y para las 12 de la noche habrían unas 30 botellas, al menos, de diferentes destilados en la mesa de mi casa. Esta noche fue un poco mas tranquila, allí estaba mi novia y debía comportarme, los muchachos querían fumar y bajamos al estacionamiento, nos quedamos allí pegados y a eso de las 7 am, se fueron todos, yo literalmente caí en coma. Luego pase otro hermoso cumpleaños con mi familia, siempre me despiertan con una sopa, y mi hermano me compró una caja de cervezas y me regaló un Cohíba de esos que aprecia tanto. Fue todo una dulzura.

Empecé por este, ya que es el cumpleaños, de los últimos cinco, que ha sido mas tranquilo. Al menos en este no me embriagué hasta vomitar un riñón.

La moraleja de hoy muchachos es que: cometan todas las estupideces que deseen en sus cumpleaños y años después confiesenlas en un blog por internet.

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