Un mapa para evitar el Deja Vu Olímpico

Es imposible substraerse de la avalancha de información olímpica. Por el motivo que sea, siempre son “trending topics” en redes sociales, TV, radio y prácticamente cualquier medio de comunicación. Lo que es curioso es que al ver las competencias y ceremonias de premiación, experimento una especie de deja vu olímpico. En la ceremonia de inauguración, vi desfilar delegaciones de más de 200 países, pero en las ceremonias de premiación siempre aparecen las mismas banderas. No estoy seguro, no soy experto en deportes, pero me parece que no deben ser más de 20 los países que se llevan el 80% de las medallas de oro, ¿será que aquí también aplica la regla 80/20?
Si se hace un análisis ligero podríamos decir que los atletas representando países desarrollados ganan las mayorías de las medallas, pero creo más justo decir que gana quien tienen un plan, sabe a donde va y se prepara para conseguir ese objetivo. El deporte no es diferente a cualquier otra industria, por lo que no es sorpresa que los países no representados en el tablero de medallas generalmente no son ganadores tampoco en otros ámbitos.
Cada cuatro años los comentarios van en el mismo sentido: es un fracaso, no se dieron las condiciones, es una pena pero así es, no se contó con los recursos, etc, etc, etc. Nada nuevo. De regreso al mismo punto dónde empecé, cambian algunos personajes, pero los resultados y el fondo son idénticos al de la competencia anterior.
Es sabido que si alguien se pierde en el bosque y no tiene una brújula o un punto de referencia hacia donde caminar, esta destinado a caminar en círculo y regresar al punto donde comenzó. Hace el trabajo, camina, camina y camina pero no avanza. Es una condición humana, no tiene que ver con la inteligencia o capacidad individual, se necesita un mapa, una referencia. Yo sostengo que lo mismo le pasa a los equipos, a las compañías y los países. Es por eso es que las historias se repiten una y otra vez: “jugamos como nunca perdimos como siempre”, “fue un accidente del fútbol”, “no hay más que seguir trabajando”. No es algo trivial, el deporte es un reflejo de cómo se trabaja en política, economía, salud, arte, educación, etc.
Que no se mal interprete, no estoy sugiriendo que asistan menos atletas a los juegos olímpicos, porque de hecho pienso que todos merecen de una medalla. La enorme mayoría de nosotros nunca hubiéramos sido capaces de estar en una competencia atlética al más alto nivel, no tenemos la capacidad. Muchos atletas se han sobrepuesto incluso a la ineptitud de sus dirigentes. El punto es que, sea donde sea, sin importar el terreno en el que nos desempeñemos, nosotros también tenemos nuestras competencias y sólo tenemos dos opciones: presentarnos como espectadores o competir buscando subirnos al podio de los ganadores. La decisión es nuestra. Si queremos ver nuestra bandera levantarse y llevarnos algún metal, tenemos que empezar por dibujar un mapa, no tiene que ser perfecto, pero tiene que tener un rumbo y evitar regresar al punto de donde salimos.