Coches autónomos ¿Camino a Perdición?
Juan Luis Polo
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Buen análisis, Juan Luis. Soy absolutamente partidario de la tendencia que has descrito siempre que se garantice lo básico. Ayer mismo en el IESE, el CEO de Telefónica, José María Álvarez Pallete, mencionó este tema; estando a favor de la evolución, puso el dedo en la llaga por la cuestión ética: si un vehículo atónomo se encuentra ante un niño (persona) y un perro y ha de elegir entre atropellar a uno o a otro, ¿será capaz de discriminar sobre la marcha y acertar? Y se me ocurren muchísimos más ejemplos.

Por otra parte, yo no temo a estos cambios. Es el tema de siempre: los caballos fueron sustituidos, el gramófono, el telégrafo… y nadie se suele arrepentir de los avances. Las consecuencias socio-económicas hay que asumirlas y, en todo caso, gestionarlas. Es decir, no frenarlas pero tampoco dejarlas caer de “golpe y porrazo” porque ni el ritmo de adopción sería asumible ni se podrían re-inventar tantos profesionales que, como bien, dices se quedarían fuera del ámbito laboral en una situación más que alarmente y agobiante.

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