La Última Palabra

En un apartado observatorio espacial de Texas un grupo de científicos miraban boquiabiertos los extraños caracteres que habían aparecido en la pantalla. Astrónomos, físicos, matemáticos, cibernéticos…todos miembros del proyecto Speech, proyecto ultra secreto que la NASA venía desarrollando desde la década de los 50.
El ambiente estaba cargado, todos aquellos doctores se apretujaban frente al gigantesco monitor, atónitos, con los labios pegados y los ojos como platos. Un minuto más de silencio y el jefe del proyecto, Max Dressler habló con una voz nerviosa y entrecortada, como si le tomase mucho trabajo hacerlo:
-Bueno, creo que no hay nada escrito en los protocolos sobre qué hacer en este momento…Así que…solo tómense unos segundos para procesar esto.
Después de tantos años, de décadas de búsqueda, al fin habían recibido una respuesta del espacio. Dressler se había imaginado este momento muchas veces. Había soñado con este momento. Pensó que sería diferente: un arrebato de victoria, papeles con cálculos por el aire, frenesí, gritos, abrazos…Pero no fue así. Había algo desconcertante en aquellos símbolos y la ocasión se presentaba en una bruma de sobrecogimiento, no de victoria.
Max Dressler se levantó de un tirón y dijo:
-Vincent -Vincent era el jefe de comunicaciones del proyecto- ¿puedes decirme de donde vino la señal?
-De la galaxia de Andrómeda, señor.
Charles Hopkins tomó su celular. Había ignorado el timbre durante unos minutos pero ya no podía hacerlo más o su esposa se despertaría. El director de la NASA tenía un día bastante ocupado como para que lo estuviesen despertando a las cuatro de la mañana.
Más vale que sea una urgencia -refunfuñó Hopkins mientras se sentaba en la cama medio dormido.
-¿Sí?
-Dressler por aquí boss…- Dressler habló atropelladamente- disculpe la hora pero nos respondieron.
-¿Nos respond…? ¿Qué estás diciendo Max? ¿Dónde estás?
-Estoy en el observatorio. Nos respondieron del espacio, boss, desde la galaxia de Andrómeda…
-¿Y qué dicen los… los…? ¿Qué dicen los alienígenas?
-No sabemos jefe. Los caracteres no se parecen a nada que haya visto alguna vez…
El gobierno de Estados Unidos se propuso que la opinión pública internacional ignorara su descubrimiento. ¡Vida inteligente en el espacio! La ecuación de Drake era cierta y la paradoja de Fermi estaba resuelta. Ellos estaban allá afuera. Tampoco lo supieron el MI6, el Mossad, el FSB ruso ni ningún otro servicio de inteligencia de las democracias enemigas. Se crearon dos comisiones ultra secretas. La primera con criptógrafos, lingüistas, astrofísicos, cibernéticos, matemáticos y otros especialistas, creada para descifrar el mensaje y una segunda, compuesta por agentes de las principales agencias de seguridad, jefes del ejército, el presidente y algunos consejeros, miembros del ejecutivo. El recibimiento del mensaje alienígena fue tratado como un secreto de estado. Se intervinieron los celulares de los Comisionados y se les advirtió que se les vigilaría durante el tiempo que se demoraran en descifrar el mensaje. Cualquier fuga de información sería penada como una traición a la patria. Cuando un miembro de la comisión preguntó por el secretismo excesivo, se le respondió:
-Se comunicaron con nosotros primero. No sabemos las ventajas que se puede sacar de eso…Preferencias comerciales quizás… ¿Te imaginas la Coca-Cola en el espacio?
La Comisión Speech se mantuvo deliberando dos meses. En ese lapso se recibieron más mensajes del espacio pero todos con los mismos dos caracteres amenazadores, misteriosos…La noticia se filtró aunque nunca se supo a quién se le había ido la lengua. Se dice que el Times pagó una suma lo suficientemente gorda como para que alguien se arriesgara a ser catalogado traidor. La realidad es que dos semana después de recibido el mensaje ya todo el planeta sabia de él. Los titulares hablaban del inquietante mensaje alienígena, la nota marciana, el misterio extraterrestre y otras lindezas por el estilo. Los grandes medios de comunicación especulaban sobre el significado de la nota, como empezó a ser conocido el mensaje. Patanes, adivinos, agoreros, médiums, estafadores de la peor calaña hicieron su agosto descifrándola en shows televisivos y consultas particulares: Los astros nos hablan a todos. Conoce lo que la nota dice de ti. El gobierno norteamericano se mantuvo en sus trece y se negó a compartir la información. Muchos países presionaron sin suerte para compartir la información y colaborar en el descifrado del mensaje. Terminados los dos meses de investigación, la segunda comisión redactó un informe y su portavoz se presentó en un canal televisivo:
…los lingüistas y los criptógrafos compararon los caracteres alienígenas con los principales idiomas terrestres, dialectos, lenguas muertas, compararon con todos los símbolos y sistemas de símbolos conocidos, ensayaron códigos y no lograron un resultado positivo. Los matemáticos y cibernéticos introdujeron los caracteres y realizaron comprobaciones aritméticas, algebraicas y diseñaron algoritmos: no hubo resultado. Fueron los militares los que encontraron la respuesta. La nota es una amenaza de invasión. Se desconoce por qué seres del espacio nos querrán atacar, pero el conjunto macabro de los caracteres sugiere un mensaje psicológico. Los caracteres no son letras, su propósito es darnos un mensaje psico-sensorial, transmitir miedo, incertidumbre. Los mensajes se han repetido mucho lo cual sugiere que se preparan para atacar y quieren debilitarnos con miedo. Los alienígenas deben pertenecer a una raza antigua que ha agotado sus recursos y ahora quiere tomar los nuestros (…)
Algunos comunistas trasnochados, grupos socialistas, movimientos de la izquierda verde, Greenpeace e incluso algunos republicanos disidentes hablaron de complot, de que los consorcios militares querían volver a lanzar al mundo a una carrera armamentística, que los yanquis querían desplazar a China y recuperar su liderazgo global, que los ricos volvían a estafar a los pobres y acusaciones similares.
Nacieron cientos de sectas que le ponían nombre a los extraterrestres que vendrían y los adoraban como dioses, predicando que serían exterminados todos aquellos que no se sometieran al imperio de Huitzilopochtli, Vosego, Esculapio y La Virgen Martiana (diosa principal del panteón de Marte). Muchos se pintaban de verde totalmente y no falto alguno que se comprara antenas plásticas, just in case. Otros construían refugios subterráneos y compraban provisiones para resistir en invierno nuclear.
Cuando llegó la primera nave todos estaban dispuestos: los creyentes los saludaron con alabanzas mientras los militares les enviaban confetis de plomo. La nave alienígena poseía una tecnología de escudos protectores y no sufrió daño, aun cuando al salir de la atmósfera terrestre en franca retirada se le lanzó un cohete tierra-espacio Reaper1, cargado con ojivas nucleares y diseñado especialmente para la ocasión.
Cuando pasó el peligro, y los gritos de júbilo cesaron, y los papeles cayeron al suelo, una secretaria espabilada de la Oficina Oval oyó un teléfono insistente, uno que sonaba hacía ya media hora sin ser respondido.
-¿Diga?
-Soy Max Dressler, por favor, póngame inmediatamente con el presidente.
-Señor, no sé si pueda, el presidente está festejando, expulsamos a los marcianos…
-No existen los marcianos señorita, los alienígenas que atacamos eran de Andrómeda y ahora páseme urgente al presidente si no quiere…
Ante el tono urgente la secretaria le informó al presidente que el director de Speech quería hablar con él.
-¿Hola?
-Es gracioso que usted lo diga señor…les dije que necesitábamos más tiempo…
-¿Qué diga que Dressler? ¿De qué diablos habla usted?
-Logramos descifrar el mensaje señor…Esto es lo que ellos decían: Hola.