RÁPIDOS Y FURIOSOS LLEGAN LOS DÓLARES…

RÁPIDO Y FURIOSO 8 no propone nada nuevo en su argumento. Es una película intrascendente, llena de lugares comunes. El mega macho de Toreto, la protagonista despampanante…Una producción cinematográfica que sólo aspira a proporcionar un rato divertido a los amantes de los clichés y la adrenalina. Y que cuenta con dólares a granel para garantizar los efectos especiales de punta usados en los carros que vuelan por sobre los barrios de la Habana, luego de protagonizar choques estrepitosos. Correr a más de cien kilómetros por hora es un honor y una muestra de tener buenos niveles de testosterona. Este mensaje no se lo perderán los muchachones que corren carreras clandestinas en la autopista que va a Pinar del Rio. Morituri te salutant. 
Para gustos, las películas, y a mi normalmente me preocuparía poco que esta se filmara o no en la Habana. Lo que me preocupa es que los dólares se imponen. Hoy, en la reunión de mi departamento, dos profesoras llegaron tarde porque las calles estaban cerradas y nadie les informó del cierre. Lo han estado haciendo desde que comenzó la filmación: llegan, plantan el plató y filman. Si usted tenía asuntos por esa calle, olvídelo. Hollywood primero, caballero. 
Dicen que les están pagando 75 cuc a ciudadanos para que cuiden la limpieza de los parques (al oír esto una de mis colegas preguntó por vacantes). Y que las colas para obtener este trabajito superan las del pescado. Dicen que los negocios que son compelidos a cerrar para garantizar la filmación, se les paga una prima en dólares. De los verdes. 
Ayer me monté en una máquina en el Parque de la Fraternidad. Una mulatona haciendo alarde de cubanía le grito a un ecobio que se quedaba en el parque: 
-Asere, dile a Vin Diesel que, si quiere una foto conmigo, que vaya a mi casa.
Luego, realizó un análisis sociológico, demostrando la agudeza de muchos cubanos de a pie. 
-De madre, mira cuanta gente sin trabajar, tirándole fotos a esos locos que tienen la paketa. En vez de trabajar. Eso es, tú sabes, como las pipas de ron en los carnavales. La película esa tiene a la gente embobecida. Ni que nosotros fuéramos a ver las balas que se va a ganar la película. 
Es cierto que tenemos resultados que prueban que tener a Hollywood en La Habana puede ser beneficioso: Parques limpios, calles arregladas (es curioso como Hollywood y el Papa logran lo mismo en Cuba). Pero no deja de preocuparme que los dólares se impongan. Parece que pagando lo suficiente, se puede turbar al ciudadano impunemente. Se puede cerrar las calles, desviar el tráfico y disponer de los espacios públicos sin necesidad de informar o colegiar ninguna decisión. 
Una trabajadora del Archivo Nacional decidió salir a arreglar su televisor. En la puerta de su casa, un compañero que no se presentó (oficial vestido de civil o seguridad del elenco hollywoodense) le informó que no podía salir porque se estaba filmando. Y que el bicitaxi que había llamado no podía entrar en la calle. 
-Ningún cubano que se precie de serlo, se deja meter ese pie, dice mi amiga. Le monté un escándalo de solar y me llevé mi televisor en el bicitaxi, que Vin Diesel a mí no me va a comprar un panda nuevo. 
Poderoso caballero es don dinero, dijo el Apóstol. Pero a nosotros, nadie nos va a meter ese pie.