Willkommen in Deutschland

Qué dijoooo???

El mensaje Willkommen in Berlin que nos recibía en la cinta de equipaje del Schoenefeld nos alegró y a la vez nos pegó una cachetada diciéndonos: de acá en más olvídense del español… (y más tarde del Inglés también)

Salimos del aeropuerto y ahí vimos el primer verdadero Bienvenidos a Alemania: hacía un frío terrible y la gente sentada en el Biergarten tomando cerveza :D (Hallo Deutschland!!)

Debo decir que todo este tiempo estuve muy ansiosa por llegar a Alemania. Quería ver si podía entender algo, conocer qué era Alemania, la cultura, la gente, la arquitectura, los dialectos… Y ahí estábamos! Dos esquimalcitos caminando por la pasarela que llevaba a la estación de tren.

Un par de metros después y pasando por varios puestos de salchichas y Döner kebabs, llegamos a la estación de tren.

Restaurant a la salida del Aeropuerto

Debo decir que aunque sabía cómo era la máquina para sacar pasajes, ver todas esas opciones en la pantalla fue un “ajaaam” pero antes de que intentemos hacer algo, nos socorrió un ayudante de los perdidos sacándonos los tickets al Zentrum y los validó en la maquinita (que nunca hubieramos visto si no nos decía) al canto de “Aleluya!” de todo eso, lo único que entendimos fue: Rot! Rot! mientras señalaba la línea roja que estaba dibujada en el piso y que (supuestamente) guiaba a los trenes. Cosa que creímos así peeeeero que no fue tan sencillo, porque en un momento la línea se terminó y la salida al tren no estaba -.- Unos quince minutos después y tras “entender” el mapa de metro / tren de Berlín, encontramos la estación correcta y ahí esperamos nuestro tren que nos llevaría a la estación de Buses.

Importante: Después de sacar el ticket hay que validarlo (lo metés en una maquinita que te estampa la fecha) sino es como si no lo hubieras sacado. Además, todo está dividido en zonas, que se marcan en el mapa de transporte, así que asegurate que tu ticket se corresponda con la zona a la que vas (y todos felices) :) — Por si te piden el ticket, viste…

Bendito google maps! Qué sería de la vida sin vos!!

Llegamos a la estación de buses donde nos tomaríamos el Flixbus hacia Halle (sacá esos tickets con anticipación y vas a ahorrar mucho) Fuimos a la boletería, confirmamos plataforma y horario y nos sentamos a esperar.

Nos pusimos camperita, campera, gorro, otro par de medias y nos sentamos a comer una Bockwurst (salchicha y pan) y dos hamburguesas de McDonald’s en esa estación que no tiene paredes -.- mientras el chiflete del viento helado nos congelaba las manos. Te juro que no exagero.

Personalmente debo admitir que me resultó duro el choque de no entender NADA. Peor aún creyendo que sabía “algo” de Alemán. Igualmente también el no entender nada te permite relajarte y ser feliz en tu ignorancia. Pueden retarte, hablarte mal, burlarse, que… literalmente te resbala, y clavás sonrisita de “ajam… decí lo que quieras que no te entiendo” Por suerte, con los días y conociendo más la cultura y cómo se relacionan, esta sensación desapareció :)

Se hicieron las 16hs y llegó nuestro cole hacia Halle. Los buses en Europa no son lo que diríamos muy cómodos, al menos los de corta distancia, pero el enchufe para cargar el celu, el wifi y que la temperatura esté correctamente regulada, lo equilibran ;)

Camino a Halle desde Berlín

El paisaje que veíamos por la ventanilla daba paz… Campo mucho campo, verde por donde se mire, florcitas amarillas (que después sabríamos que son plantaciones para producción de aceite), molinos de viento y paneles solares.

Puntuales como buenos Alemanes, a las 18hs estábamos entrando a Halle, donde nuestra amiga María nos esperaba en la parada del bus.

Que cuál fue hasta ese momento la primera impresión del país?

A su vez, la estación de tren después de bajar del aeropuerto no gritaba “Mirenme soy re primer mundo” para después dejarnos varados por ahí… No, las estaciones eran sencillas, los trenes normales (limpios y cómodos, eso sí) la gente seria (hacía frío también, lo sabemos) pero atenta y bien predispuesta, carteles de cerveza por donde se mire, venta de salchichas, dönners y bretzels en todas las estaciones, mucho pan con nueces, con semillas, pan blanco, negro… mucha torta, muchas cosas dulces…Berlín estaba frío y gris cuando llegamos, típico Berlín dicen.

Incertidumbre quizás, por saber que ibamos a estar mucho tiempo dando vueltas por el país y teníamos que aprender a adaptarnos.

Estas fueron las primeras seis horas en Alemania :D Faaaa que hay mucho para contar!! Nos vemos en Halle! Tschüss!!

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