A los estudiantes.
No soy de su Máxima, no soy del hogar que les acoge para que el conocimiento sea el centro y preludio de su corazón.
Soy de los de afuera, pero un día estuve en su lugar.
Y puedo reconocer en las fotos, en los gritos de euforia y en esas miradas de coraje, el sentimiento y desgarro del alma por clamar justicia. Puedo saberles el hambre por comerse al mundo para que su país -nuestro país-, dé un salto de libertad hacia la verdad, hacia la conciencia y hacia la seguridad que se nos extingue.
Puedo leer en sus rostro el ardor y la rabia, el hartazgo que les corroe y, aunque soy de los de afuera, les digo: no están solos. No lo están en la lucha contra los que nos están matando, contra los que nos están privando. Porque si no salían ustedes a defender, ¿entonces quiénes?
A los de afuera, la rutina o la monotonía nos llega a cegar, y cuando necesitamos que alguien nos vuelva a llenar de vida o nos salve de la agonía, entonces llegan ustedes con el puño en alto para reanimarnos el pecho y recordarnos que tenemos memoria. Ustedes son nuestra memoria y nuestra aspiración.
A ustedes, estudiantes, les digo que la preocupación es la misma, que el sentimiento es tangible y los sueños que los de afuera tuvimos, son ahora de ustedes: abrácenlos, añórenlos, si quieren cuestiónenlos, pero no los dejen ir. No los suelten como nosotros no los soltaremos a ustedes.
Desde afuera, estamos los que los esperaremos con los brazos abiertos, los que les aplaudiremos, los que les agradeceremos por llevar cada palabra que gritan a su máxima expresión, los que replicamos su coraje, y los que reafirmamos que ustedes siempre serán la fuerza de cualquier sociedad.
Joe, Emilio y Naomi: a los de afuera nos dolió como a ustedes; los de afuera sangramos también cuando se mancharon de rojo; los de afuera daríamos uno o mil riñones por ustedes, porque han dado más que eso por nosotros; y, los de afuera, hemos recobrado la conciencia al verlos enfrentarse, esto es por ustedes.
A los miles que son y a los miles que serán y seremos: que no haya obstáculo sin uso de razón; que la búsqueda de la verdad y el conocimiento sea siempre su bandera y el medio; que la transparencia sea lo que les hierve en las venas; y que la justicia y seguridad sean la aspiración.
Y finalmente, tras 50 años, que la violencia, los homicidios y la desatención de las autoridades no sean factores que no les permitan salir de sus casas a estudiar, porque la satisfacción y el amor por pisar las aulas, nadie se las debe arrebatar. Demasiada sangre y vidas ya se han derramado.
Como dije, no soy y nunca fui de su Máxima; soy de los de afuera, pero aun así soy de los de ustedes.
#TodosSomosUNAM

