En la corriente

Cuando la realidad rebasa tu imaginación. Cuando tu mente transita como un lago profundo, transparente y quieto como un espejo. Cuando la práctica del amor invade todos los aspectos y todos los seres sintientes. Cuando todo se convierte en tierra pura. Cuando puedes ver la realidad solo como un continuo de causas y condiciones, como una red inconmensurable de sucesivos e incesantes estados interdependientes, donde toda designación se revela arbitraria e ilusoria. Cuando el yo se diluye como una ilusión en la percepción directa de la realidad como está expresada en el enunciado anterior. Cuando todos los fenómenos son oportunidades y reafirmaciones de tu liberación. Cuando la experiencia del sufrimiento es un recuerdo y cuando la cesación del sufrimiento ajeno se convierte en tu anhelo más espontáneo porque simplemente el sufrimiento no tiene sentido. Cuando no extrañas la felicidad que altera tu paz y ecuanimidad como un mamífero en cetosis no extraña los carbohidratos. Cuando vives en un presente continuo e infinito donde solo cabe una suerte de tranquilidad y regocijo por lo que cada instante trae. Cuando no concibes una felicidad diferente que la paz, el bienestar, la ecuanimidad, el regocijo por el bien del otro. Cuando el apego y la aversión no caben porque simplemente no tienen espacio, ni sentido, ni lógica alguna porque ves la realidad tal como es, porque tu mente, en medio de la acción y los estímulos, atenta y concentrada permanece como un lago transparente, profundo y quieto como un espejo, sonriendo. Cuando la moralidad es solo una consecuencia natural y espontánea y no un esfuerzo virtuoso sordo. Prajña, sacca, metta, karuṇā, mudita, upekkha, dāna, śīla, kṣānti, dhyāna, nekkhamma.